viernes, 14 de abril de 2017

Propuesta de Bachelet para reformar pensiones es políticamente correcta y sensata, técnicamente vulnerable y las AFP deberían celebrarla

A pesar de que es el cambio más profundo desde que se impuso el sistema de AFP y que por primera vez el poderoso gremio pierde la exclusividad de gestionar las pensiones de los chilenos, la propuesta es gradualista y no tiene mucho de radical. Y aunque técnicamente es susceptible a críticas, es consistente con algunos de los modelos exitosos de países miembros de la OCDE, que se basan en aportes tripartitos balanceados. A pesar de esto, la respuesta de la industria fue predecible. Pero, si las AFP son honestas, al menos en privado, deberían estar tranquilas: el corazón del negocio no se toca, seguirán siendo el pilar más grande y poderoso del sistema, al tiempo que continuarán administrando el equivalente a dos tercios del PIB nacional.

Por IVÁN WEISSMAN


"Chile necesita este tipo de seguro social, nos hace bien como país mirarnos de otra forma, y estoy segura que el futuro proyecto de ley de esta propuesta tendrá una buena acogida”.

Con esa frase, eminentemente política, la Presidenta Michelle Bachelet cerró su discurso por cadena nacional en el cual anunció, finalmente y a 8 meses de haber adelantado sus intenciones, su plan para reformar el sistema de pensiones de Chile impuesto en 1981 por la dictadura de Augusto Pinochet.

La Mandataria confirmó que se establecerá una cotización adicional de un 5 % para crear "un nuevo sistema de ahorro colectivo". El cargo será al empleador, pero en un período de seis años y no diez como se anticipaba, "para garantizar una mejor transición".

Señaló que este 5 % se dividirá en dos partes: un 3 % irá a las cuentas individuales, el que será "heredable, de plena propiedad", en tanto que el 2 % restante lo hará hacia un seguro de ahorro colectivo. O sea, "reparto light".

Asimismo, confirmó que la administración recaerá en una entidad pública y autónoma, con reglas estrictas y altas exigencias profesionales, "para que nadie pueda poner en duda su eficiencia, transparencia e independencia". Es decir, no más plata para las AFP.

Bachelet hizo hincapié en que el seguro de ahorro colectivo será administrado con un fuerte carácter redistributivo, "para que, además de la solidaridad intergeneracional", exista apoyo hacia los que logran un menor ahorro y obtienen pensiones más bajas.

Esa fórmula se basa en una serie de propuestas que el economista de la Universidad de Chile, Guillermo Larraín, hizo a través de columnas que publicóEl Mostrador Mercados.

En ellas explicó que, dados los desafíos que enfrentan los sistemas de pensiones, "el mejor sistema (o el menos malo, si se quiere) es uno que mezcle lógicas distintas. Si hay un shock macroeconómico y estoy desempleado de joven, un sistema de reparto permite cofinanciar mi pensión de viejo con aportes de los futuros jóvenes. Si la longevidad se extiende, el ahorro acumulado está mejor protegido porque permite pagar una cantidad fija de años".

La Jefa de Estado indicó que se crearán incentivos para que el cobro de las comisiones esté relacionado con los beneficios reportados a los afiliados, algo que algunas AFP ya planteaban hace más de un año.

Además, las Administradoras de Fondos de Pensiones dejarán de tener exclusividad para nombrar directores en empresas en las que invierten los fondos, porque tendrán un rol también los afiliados a través de su Comisión de Usuarios.

Los afiliados tendrán igualmente participación en políticas de inversión y en aquellas de solución de conflictos de interés.

La promesa de Bachelet es que la propuesta, que sin duda marcará la agenda electoral, permitirá subir en 20% las pensiones entregadas hoy por las AFP y un aumento promedio de 50% en aquellas de los actuales cotizantes, cuando el nuevo sistema esté en pleno funcionamiento.

Actualmente, el 90,7 % de los jubilados por el sistema privado de pensiones recibe pagos inferiores a 154 mil pesos (unos 233 dólares) mensuales, casi la mitad del sueldo mínimo establecido en Chile.

A pesar de que es el cambio más profundo desde que se impuso el sistema de AFP y que por primera vez el poderoso gremio pierde la exclusividad de gestionar las pensiones de los chilenos, la propuesta es gradualista y no tiene mucho de radical.

Y aunque técnicamente es susceptible a críticas, es consistente con algunos de los modelos exitosos de países miembros de la OCDE, que se basan en aportes tripartitos balanceados.

Canadá es uno de los ejemplos mencionados por Hacienda. También, los dos fondos de pensiones de Noruega son exitosos y los administra un ente estatal. Uno de ellos es el fondo soberano más grande del mundo y el mayor inversionista en acciones europeas. El fondo de pensión de los empleados públicos del estado de California, es otro ejemplo de un ente público gestionando activos con éxito.

Rechazar de partida la propuesta porque la plata la administrará el Estado, no es serio.

No será necesariamente más caro que las AFP –el ente no tendrá fuerza de venta ni sucursales– y tampoco, por definición, se puede afirmar que será menos rentable. Habrá que ver.

La respuesta de las AFP no demoró mucho y fue predecible.

Quieren defender su boliche: "Nos sorprende que a solo 48 horas de no haberse alcanzado un acuerdo, al cual fuimos convocados todos los chilenos, conozcamos una propuesta previsional donde el eje no sea mejorar las pensiones de las personas a través del ahorro total de su 5% en las cuentas individuales, sino que la mejora de pensiones vendrá dada por el aporte único y exclusivo de los trabajadores y de la clase media de este país", fue la reacción de Andrés Santa Cruz, presidente del gremio.

Agregó que analizarán la propuesta "en su mérito técnico y jurídico para emitir una opinión que aporte al debate sobre cómo avanzar para lograr mejores pensiones para los chilenos y que las AFP sigan colaborando con este objetivo."

La señal es clara: las AFP van a pelear con uñas y dientes por el 5%.

Pero, si son honestas, al menos en privado, deberían estar tranquilas y celebrar que ganaron: el corazón del negocio no se toca, seguirán siendo el pilar más grande y poderoso del sistema, al tiempo que continuarán administrando el equivalente a dos tercios del PIB nacional.

Ahora, si el plan de Bachelet se convierte en ley –algo complicado, dados los plazos y el hecho de que es un año electoral–, el tiempo dirá si, junto a las AFP, los jubilados de Chile también ganaron.

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