sábado, 10 de enero de 2026

MOSCÚ CAMBIA LEALTAD POR PETRÓLEO

El pragmatismo de Putin deja solo a Maduro

Escrito por don Juan Carlos exeditor

Rusia prefirió salvar sus activos económicos y sus recursos en el frente ucraniano antes que embarcarse en una guerra perdida en el Caribe. Los análisis posteriores a la invasión indican también que, a pesar de los años de retórica de defensa, no hubo una movilización efectiva de las milicias ni del Ejército regular en el momento del ataque. Se reportó que muchas unidades simplemente no dispararon, lo que permitió a los helicópteros MH-47G Chinook y a las fuerzas especiales como 160 (SOAR) entrar y salir de Caracas con relativa facilidad.

LA OFERTA DE ASILO SECRETA

Se ha revelado qué, días antes de la invasión, hubo negociaciones secretas. El Vaticano y Rusia intentaron ofrecerle a Maduro un asilo seguro en Moscú para evitar el conflicto. Sin embargo, Maduro se negó a abandonar el poder, y EE.UU. decidió que ya no esperaría más por una transición negociada. En ese contexto, Rusia considera que cumplió su parte al ofrecerle una salida, y Maduro de rechazarla. Moscú, en ese caso, no se sintió obligada a ir a la guerra por él, pese al tratado de Asociación Estratégica firmado en septiembre del 2025.

Aunque el representante permanente de Rusia ante las Naciones Unidas, Vasily Nebenzya, acusó a Washington de “generar un nuevo impulso para el neocolonialismo y el imperialismo”. La voz de Putin, la única persona que realmente importa en la política rusa, brilló por su ausencia inmediatamente después de la operación de cambio de régimen de Estados Unidos. A diferencia del presidente de China, Xi Jinping, que condenó lo que calificó de “acoso unilateral” por parte de Washington.

En otras palabras, Rusia priorizó su propia supervivencia y sus intereses económicos sobre la lealtad personal a Maduro. Prefirieron mantener una retórica, dura pero, una acción nula para no perderlo todo en una guerra que no podían ganar en el Caribe. Involucrarse directamente contra las fuerzas estadounidenses elevaría el conflicto a un nivel nuclear o global que Putin ha preferido evitar, limitándose a una “condena enérgica” en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU).

El frente en Ucrania y el desgaste logístico, mantiene a Rusia profundamente empantanada en su propia guerra. A pesar de sus avances recientes en sectores como Kupyansk y Lyman, sus recursos militares están ampliados al límite. Intervenir en el hemisferio occidental —a miles de kilómetros de sus bases de suministro— contra la flota más poderosa del mundo (el comando Sur de EE.UU.) habría sido un suicidio logístico y militar para el Kremlin en este momento.

LA DOCTRINA MONROE

Tras la caída de Maduro, la prioridad del imperio, es la limpieza de influencias extracontinentales. La presión militar y diplomática contra Cuba y Nicaragua de parte de la administración Trump, donde espera utilizar el éxito en Venezuela como trampolín para exigir cambios de régimen o la salida total de asesores rusos y chinos de la región. Al mismo tiempo, Trump, ha sugerido que los cárteles mexicanos podrían ser el próximo objetivo de operaciones “quirúrgicas” similares a la de Caracas y talvez crear una provocación directa en aguas reclamadas por China para comprobar la respuesta de Xi Jinping tras el desenlace en Venezuela.

El tablero geopolítico de este nuevo año 2026 se está moviendo con una velocidad que no percibíamos hace décadas. Lo ocurrido en Venezuela es un presagio, no aislado, sino un “estreno” de una nueva forma de proyectar el poder: rápida tecnología y sin miedo a las consecuencias diplomáticas.

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