martes, 6 de noviembre de 2012

HOY CORTÉ UNA FLOR Y...LA LANCÉ AL MAR PARA LEO...

LEONARDO FAVIO

Colaboración de Gustavo Elias Moya Silva (Valparaíso)

El dato adjunto que les he enviado es un homenaje a LEONARDO FAVIO, quién ha abandonado esta dimensión para entrar al Olimpo, donde sólo entran los grandes como él.

Tuve el privilegio junto a mi hijo Ernesto Elías, cuando estuve trabajando como jefe de Redacción de la Oficina de Prensa del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, de compartir un almuerzo con él y Carlos, su representante en Chile, quién era mi amigo y nos invitó en esa ocasión en él, hoy desaparecido, Hotel Miramar (dónde sólo alojaban los artistas VIP del certamen). Recuerdo que llevaba un pañuelo en su cabeza para ocultar su calvicie, producto de las drogas que le suministraban. Mi hijo también lucía el suyo, era la moda juvenil, y cuando bajó las escalinatas del segundo piso del hotel a encontrarse con nosotros, Favio bromeó con Ernesto Elías por aquella casualidad. La mesa estaba dispuesta solamente para los cuatro, por lo cual la conversación fue muy variada, fluida y fuera de protocolo. Era la década del 90.

Pocos conocen el verdadero hombre de principios que se escondía tras ese monstruo cantautor popular. Con una visión tan clara de la realidad, con ese sentido tan sincero de un hombre latinoamericanista de verdad y de las luchas que debían dar, en conjunto, nuestras naciones para zafarse del yugo imperial norteamamericano. Es decir, un hombre comprometido que, por sus convicciones, también había sufrido en carne propia los rigores de la dictadura argentina, por ser un peronista que luchaba por la dignidad de su patria.

La noche siguiente, con una Quinta Vergara repleta de público que le había ido a escuchar y, para dejar callados a los agoreros que decían que Leo estaba acabado, tuvo una triunfal presentación en el escenario internacional de la Ciudad Jardín. Cantó como los dioses y su voz hacía temblar los gigantescos parlantes del escenario. El monstruo Favio hizo que, el otro monstruo, le aplaudiera a rabiar pidiéndole que interpretara cada uno de sus grandes éxitos musicales.

Con su partida, la de Facundo Cabral, la Negra Sosa y otros importantes trovadores de la canción al sur del río Grande, comienza a dejarnos una generación de trovadores que han hecho un gran aporte al canto, al arte y, en definitiva, a la liberación de nuestros pueblos.
Compañero Leonardo Favio, que los dioses te lleven al Olimpo. 

Descansa en paz.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario