viernes, 26 de junio de 2026

LAS PROMESAS ROTAS EN CHILE 

Saludos a todos. 

Escrito por don Juan Carlos, editor senior emérito. 

Este escrito examina cómo diversos gobiernos en Chile, desde la Unidad Popular hasta la administración actual, han fallado en cumplir sus promesas a la clase trabajadora y sectores vulnerables. Se argumenta que las cúpulas políticas, sin importar su ideología, terminan gobernando para sus propios intereses y perpetuando la desconexión con la ciudadanía. 

La historia contemporánea de Chile puede resumirse como un péndulo de ilusiones colectivas que, de manera sistemática, han terminado estrellándose contra el suelo de la realidad. Desde la década de los setenta hasta el presente año 2026, cada generación que reclamó para sí la conducción del destino nacional terminó traicionando su mandato o colapsando bajo el peso de sus propias contradicciones. Para la clase trabajadora y los sectores más humildes de la patria, el balance final es tan amargo como inapelable: en la cúspide del mando, ninguno cumplió. 

El primer gran colapso de este ciclo comenzó con la Unidad Popular (UP) junto al doctor Salvador Allende. Este proyecto encarnó la esperanza de una revolución institucional y democrática para el pueblo. Sin embargo, su fallo definitivo radicó en un voluntarismo ideológico que intentó forzar una transformación radical basada en las utopías de la vía chilena al socialismo, ignorando las leyes de la economía y la realidad del momento. Más allá de la brutal intervención de sectores fácticos internos y extranjeros, la gestión financiera de aquella experiencia fue incapaz de controlar una inflación asfixiante y el desabastecimiento masivo. Intentar refundar un territorio sin contar con mayorías parlamentarias reales condujo a una parálisis general de la nación que dejó a la ciudadanía desarmada y desprotegida ante la peor tragedia de nuestra crónica. 

A ese quiebre le siguió la tiranía de la dictadura cruenta de Augusto Pinochet, que, usurpando el mando, prometió restaurar la paz pública y fundar un régimen de prosperidad a costa del terrorismo de Estado. La tan cacareada estrategia impuesta fue un capitalismo de shock que dejó una herida abierta con miles de ejecutados, torturados, desaparecidos y con un saldo de millares de compatriotas que tuvieron que marchar al exilio, lo que fracturó el alma nacional, mientras se privatizaban los derechos más esenciales del ser humano como las pensiones, la salud y la educación. Aquel diseño convirtió el bienestar social en un negocio exclusivo de los grandes capitales, y el mito de su supuesta reserva moral se desmoronó por completo cuando la justicia internacional destapó el saqueo de fondos fiscales ocultos en cuentas secretas en el extranjero. 

Con el regreso a la democracia, la Concertación y la Nueva Mayoría ganaron el ejecutivo bajo la falsa promesa de que la alegría ya venía. Lo que vino, en realidad, fue la asimilación y el aburguesamiento de una dirigencia colectiva que prefirió acomodarse en los salones de la élite antes que desmantelar el engranaje neoliberal que implantó el régimen previo. Las cúpulas partidarias y la casta parlamentaria terminaron capturadas por el dinero corporativo. Financiaron sus campañas mediante boletas falsas entregadas por las mismas firmas monopolistas que abusaban de la población. Además, invirtieron sus millonarios fondos en la Bolsa de Valores y transaron con la oposición para proteger sus privilegios. Todo esto pavimentó el camino hacia el estallido social por su total desconexión con la calle. 

Otra de las grandes promesas rotas llegó con la hornada de Gabriel Boric y los jóvenes del Frente Amplio, quienes alcanzaron la Moneda con una bandera de pureza ética y propuestas de transformaciones estructurales. Cuatro años después, el balance de su administración es el suelo definitivo de las ilusiones. Su discurso de superioridad moral se derrumbó con el Caso Convenios, donde militantes de sus propios partidos desviaron recursos públicos destinados a los campamentos más vulnerables del país. Obligados por una crisis de seguridad y crimen organizado que los sobrepasó por completo, terminaron aplicando los mismos estados de excepción que antes criticaban y entregando los ministerios clave a la vieja guardia concertacionista. 

LA ORFANDAD DE LOS CHILENOS 

Finalmente, el actual viraje drástico hacia la derecha bajo la conducción de José Antonio Kast ha terminado por cerrar este círculo de contradicciones en sus primeros meses de gestión en 2026. Tras una campaña donde prometió austeridad, crecimiento y un recorte masivo del gasto fiscal, su gabinete ha profundizado la desprotección de la ciudadanía al eliminar prebendas esenciales y beneficios de previsión bajo la consigna de reducir el aparato estatal. En un giro contradictorio, el Ministerio de Hacienda ingresó un proyecto para aumentar el endeudamiento público en 6.200 millones de dólares adicionales, evidenciando un desgaste prematuro y un déficit que terminarán pagando las futuras generaciones. Asimismo, este periodo ha estado marcado por maniobras para acomodar y otorgar beneficios carcelarios a exmilitares condenados por violaciones a los derechos humanos, mientras las reformas tributarias impulsadas se enfocan en favorecer los intereses económicos de las élites nacionales y transnacionales mediante rebajas impositivas. 

El pueblo se encuentra en una absoluta orfandad de liderazgos legítimos. Las siglas cambian y las caras se renuevan, pero las cúpulas siguen gobernando para sí mismas, dejando las esperanzas de los más humildes enterradas bajo las promesas rotas del poder. 

Ante esta encrucijada, mi convicción como escritor es que Chile debe transitar hacia un sistema abierto y maduro, inspirado en el modelo de naciones como los Países Bajos, Suecia, Suiza, Dinamarca o Noruega. La experiencia internacional demuestra que estas sociedades estabilizan el poder mediante el parlamentarismo y los consensos reales, garantizando un respeto irrestricto a los trabajadores y manteniendo la paz con el entorno político, económico y social. Nuestra patria necesita alcanzar esa madurez institucional a través de un Estado de bienestar robusto y un mercado regulado, dejando atrás, de una vez por todas, las aventuras ideológicas que tanto daño nos han causado. 

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THE BROKEN PROMISES IN CHILE

Greetings to everyone.

This piece examines how various governments in Chile, from the Unidad Popular to the current administration, have failed to fulfill their promises to the working class and vulnerable sectors. It argues that the political leadership, regardless of their ideology, ultimately end up governing for their own interests and perpetuating the disconnect with the citizens.

The contemporary history of Chile can be summarized as a pendulum of collective illusions that, systematically, have ended up crashing against the ground of reality. From the 1970s to the present year 2026, each generation that claimed for itself the leadership of the national destiny ended up betraying its mandate or collapsing under the weight of its own contradictions. For the working class and the most humble sectors of the homeland, the final balance is as bitter as it is unappealable: at the pinnacle of command, none fulfilled.

The first major collapse of this cycle began with the Unidad Popular along with Doctor Salvador Allende. This project embodied the hope of an institutional and democratic revolution for the people. However, its definitive failure lay in an ideological voluntarism that attempted to force a radical transformation based on the utopias of the Chilean path to socialism, ignoring the laws of economics and the reality of the moment. Beyond the brutal intervention of domestic and foreign de facto sectors, the financial management of that experience was unable to control stifling inflation and massive shortages. Attempting to re-found a territory without relying on real parliamentary majorities led to a general paralysis of the nation that left the citizenry disarmed and unprotected before the worst tragedy of our history.

That breakdown was followed by the tyranny of the cruel dictatorship of Augusto Pinochet, who, by usurping command, promised to restore public peace and establish a regime of prosperity at the cost of state terrorism. The much-touted strategy imposed was a shock capitalism that left an open wound with thousands of executed, tortured, and disappeared persons, and with a toll of thousands of compatriots who had to go into exile, which fractured the national soul, while the most essential human rights such as pensions, health, and education were privatized. That design turned social welfare into an exclusive business for big capital, and the myth of its supposed moral authority completely crumbled when international justice uncovered the plunder of fiscal funds hidden in secret accounts abroad.

With the return to democracy, the Concertación and the Nueva Mayoría won the executive under the false promise that joy was on its way. What came, in reality, was the assimilation and bourgeoisification of a collective leadership that preferred to settle in the salons of the elite rather than dismantle the neoliberal framework implanted by the previous regime. The party leadership and the parliamentary caste ended up captured by corporate money. They financed their campaigns through fake invoices delivered by the same monopolistic firms that abused the population. Furthermore, they invested their millionaire funds in the stock market and traded with the opposition to protect their privileges. All of this paved the way toward the social outburst due to their total disconnect from the street.

Another of the great broken promises arrived with the cohort of Gabriel Boric and the youth of the Frente Amplio, who reached the Moneda with a banner of ethical purity and proposals for structural transformations. Four years later, the balance of their administration is the definitive rock bottom of illusions. Their discourse of moral superiority collapsed with the Caso Convenios, where militants from their own parties diverted public resources intended for the country's most vulnerable shantytowns. Forced by a security and organized crime crisis that completely overwhelmed them, they ended up applying the same states of emergency they previously criticized and handing over key ministries to the old guard of the Concertación.


THE ORPHANHOOD OF CHILEANS

Finally, the current drastic shift to the right under the leadership of José Antonio Kast has ended up closing this circle of contradictions in its first months of management in 2026. After a campaign where he promised austerity, growth, and a massive cut in fiscal spending, his cabinet has deepened the lack of protection for the citizenry by eliminating essential benefits and welfare support under the slogan of reducing the state apparatus. In a contradictory turn, the Ministry of Finance introduced a project to increase Chile's public debt by an additional 6.2 billion dollars, evidencing premature wear and tear and a deficit that future generations will end up paying. Likewise, this period has been marked by maneuvers to accommodate and grant prison benefits to former military officers convicted of human rights violations, while the tax reforms promoted focus on favoring the economic interests of domestic and transnational elites through tax cuts.

The people find themselves in an absolute orphanhood of legitimate leadership. The acronyms change and the faces are renewed, but the inner circles continue to govern for themselves, leaving the hopes of the most humble buried under the broken promises of power.

Facing this crossroads, my conviction as a writer is that Chile must transition toward an open and mature system, inspired by the model of nations such as the Netherlands, Sweden, Switzerland, Denmark or Norway
. International experience shows that these societies stabilize power through parliamentarism and real consensus, guaranteeing unrestricted respect for workers and maintaining peace with the political, economic, and social environment. Our homeland needs to achieve that institutional maturity through a robust welfare state and a regulated market, leaving behind, once and for all, the ideological adventures that have caused us so much harm.

jueves, 25 de junio de 2026

 

LA TRAICIÓN

Saludos a todos.

Escrito por don Juan Carlos, editor senior emérito.

Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto…

Camilo Escalona Medina nació en una familia obrera (panadero) de origen popular en Santiago, iniciando su trayectoria política desde muy joven como dirigente de la Federación de Estudiantes Secundarios (FESES) y en la directiva de la Juventud Socialista. Tras el golpe de Estado de 1973, partió al exilio y se estableció en la República Democrática Alemana (RDA), donde se formó bajo la rigidez ideológica y los manuales de seguridad de la ortodoxia comunista y el Ministerio para la Seguridad del Estado (Stasi). Arraigado en la facción dura de Clodomiro Almeyda, Escalona asimiló en Berlín una cultura de control de aparatos y escuelas de cuadros cerradas. Esta disciplina de hierro, sumada a su origen de base, fue la herramienta metodológica con la cual construyó su ascenso político y moldeó el destino de la militancia socialista a través de una maquinaria interna hermética y vertical, subordinada a la cúpula.

Al regresar al país para liderar el frente interno en la postdictadura, Escalona instrumentalizó esa disciplina burocrática para consolidarse como el operador predilecto del «Partido del Orden». En lugar de empujar las transformaciones estructurales del programa histórico del Dr. Salvador Allende, su gestión se enfocó en actuar como un estricto dique de contención frente a cualquier desborde social, ofreciendo garantías de estabilidad y paz regulatoria a los grandes empresarios de Santiago y Manhattan (Sanhattan). Al avalar las privatizaciones de los años 90 y defender los amarres de la Constitución de 1980 en desmedro de una Asamblea Constituyente, su facción —la «Nueva Izquierda»— domesticó ideológicamente al socialismo chileno, sustituyendo la mística militante por el financiamiento corporativo cruzado y el clientelismo de empleos públicos.


La Complicidad con el Modelo

El ejercicio de la escritura nos impone, antes que todo, el deber de la honestidad intelectual y la ponderación. Por ello, ante la delicada circunstancia de salud que hoy afecta a Camilo Escalona, estas palabras se formulan desde el más estricto respeto a su dignidad humana y con un profundo sentido de consideración; bajo ninguna circunstancia se trata de un juicio personal, sino de un examen necesario de la vida pública. Quienes hoy intentan reedificar su figura bajo la etiqueta de un líder estrictamente popular, chocan con el registro de sus propias decisiones: la trayectoria de un dirigente de origen social que, en el ejercicio del poder, prefirió transformarse en un garante del equilibrio institucional y en un dique frente a las demandas de cambio estructural. La responsabilidad histórica de un dirigente de origen popular que prefirió convertirse en el custodio de lo establecido y en un férreo opositor a los movimientos sociales, llegando a calificar las demandas por una Asamblea Constituyente como «opio». Su complicidad con el neoliberalismo quedó sellada al transformar su peso político en un freno de contención para que nada cambiara, promoviendo reformas meramente cosméticas mientras se hacía adicto a los aplausos de la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA) y de una élite empresarial que, paradójicamente, jamás lo aceptó como uno de los suyos.

Detrás de estas maniobras que apelan a una falsa nostalgia para ocultar el pasado, su verdadera esencia queda expuesta como la de un traidor político que mercantilizó la actividad pública y se convirtió en el gerente de los intereses patronales. Escalona actuó como el enlace y el sirviente de confianza del gran empresariado, garantizándoles mantener intactos el modelo neoliberal y los amarres de la Constitución de la dictadura; todo esto a cambio del dinero negro necesario para financiar su maquinaria clientelar y perpetuar su control sobre el partido. Con este pacto espurio, priorizó sus ambiciones de poder, sus vendettas internas y el enriquecimiento de su cúpula, entregando y sacrificando deliberadamente los derechos de la clase trabajadora a la que terminó traicionando.

Víctima de su propia traición…


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THE BETRAYAL

Greetings to everyone.

When those who command lose their shame, those who obey lose their respect…

Camilo Escalona Medina was born into a working-class family (a baker's son) of popular origin in Santiago, beginning his political career at a very young age as a leader of the Federation of Secondary Students (FESES) and on the board of the Socialist Youth. Following the 1973 coup d'état, he went into exile and settled in the German Democratic Republic (GDR), where he was trained under the ideological rigidity and security manuals of communist orthodoxy and the Ministry for State Security (Stasi). Rooted in the hardline faction of Clodomiro Almeyda, Escalona assimilated a culture of apparatus control and closed cadre schools in Berlin. This iron discipline, combined with his grassroots origin, became the methodological tool with which he built his political ascent and shaped the destiny of the socialist militancy through a hermetic and vertical internal machinery, completely subordinated to the leadership.

Upon returning to the country to lead the internal front during the post-dictatorship era, Escalona instrumentalized this bureaucratic discipline to consolidate himself as the preferred operator of the "Party of Order." Instead of pushing for the structural transformations of Salvador Allende’s historic program, his management focused on acting as a strict dyke of containment against any social unrest, offering guarantees of stability and regulatory peace to the big businessmen of Santiago and Manhattan (Sanhattan). By endorsing the privatizations of the 1990s and defending the constraints of the 1980 Constitution at the expense of a Constituent Assembly, his faction —the "New Left"— ideologically domesticated Chilean socialism, replacing militant mystique with cross-corporate financing and public employment clientelism.

Complicity with the Model

The practice of writing imposes upon us, above all, the duty of intellectual honesty and balance. Therefore, given the delicate health circumstances currently affecting Camilo Escalona, these words are formulated from the strictest respect for his human dignity and with a profound sense of consideration; under no circumstances is this a personal judgment, but rather a necessary examination of public life.

Those who today attempt to rebuild his figure under the label of a strictly popular leader clash with the record of his own decisions. The historical responsibility lies on a leader of popular origin who preferred to become the custodian of the established order and a fierce opponent of social movements, going so far as to describe the demands for a Constituent Assembly as "opium." His complicity with neoliberalism was sealed by transforming his political weight into a containment wall to ensure nothing changed, promoting merely cosmetic reforms while becoming addicted to the applause of the Industrial Development Society (SOFOFA) and a business elite that, paradoxically, never accepted him as one of their own.

Behind these maneuvers that appeal to a false nostalgia to conceal the past, his true essence is exposed as that of a political betrayer who commercialized public activity and became the manager of employers' interests. Escalona acted as the liaison and trusted servant of big business, guaranteeing they could maintain intact the neoliberal model and the constraints of the dictatorship's Constitution; all this in exchange for the dark money necessary to finance his clientelist machinery and perpetuate his control over the party. With this spurious pact, he prioritized his ambitions for power, his internal vendettas, and the enrichment of his inner circle, deliberately delivering and sacrificing the rights of the working class he ultimately betrayed.

A victim of his own betrayal…

lunes, 22 de junio de 2026

EL ORIGEN 

Que el precio por hacer lo correcto nunca sea demasiado tarde… 

Saludos a todos. 

Escrito por don Juan Carlos, editor senior emérito. 

Los Elohim diseñaron la anatomía humana en la dimensión de la geometría sagrada y los patrones arquetípicos primordiales (6D). La concibieron como un cáliz sagrado capaz de albergar una chispa del Espíritu Divino. Cada órgano es una réplica material de un coro celestial en el cielo. 

El viaje del ser humano en la Tierra no se inicia en el asfalto ni bajo las luces del mundo exterior. Comienza en la penumbra perfecta del vientre materno: un templo biológico que opera como nuestra primera nave de supervivencia. Suspendido en el líquido amniótico, el feto habita un microcosmos blindado. Experimenta una desconexión total de las leyes físicas de la gravedad, creyendo que esa bolsa protectora es la única realidad existente. 

Sin embargo, este entorno no es impermeable. A través de los tejidos, el embrión registra de manera pasiva sus primeros estímulos mediante las frecuencias amortiguadas del afuera y las descargas químicas de las emociones de la madre. Este cordón umbilical funciona como el primer lazo de nuestra historia: un canal orgánico que moldea los cimientos de la mente y programa al ser antes de que sus ojos se abran. Lo prepara para el trauma inevitable del nacimiento, que colapsa este primer refugio y lo expulsa hacia una realidad mucho más compleja. 

El diseño está en la séptima dimensión (6D). Su ejecución y uso ocurren aquí, en la Tierra, tercera dimensión (3D). El cuerpo actual es el punto de encuentro donde el cielo y la tierra se unen. 

Sembrando a los cuatro vientos… 

Al ser arrojado a la materia, el individuo queda matriculado de forma automática en la gran Universidad existencial de la vida. Es un plano diseñado exclusivamente para confrontarlo con la dualidad y el aprendizaje. En esta dimensión, el aula terrestre recibe al estudiante con un despliegue masivo de espejismos, sistemas de control, apegos materiales y falsas narrativas de éxito que intentan adormecer su conciencia en un ciclo continuo. 

El verdadero desarrollo del ser no se logra encajando en este engranaje. Se alcanza atravesando con lucidez las vicisitudes, los desencantos y las quiebras de expectativas que actúan como rigurosos exámenes de resistencia. Cada crisis personal es una herramienta de demolición. Destruye la ingenuidad original y templa el carácter en la fragua del sufrimiento. Es así como el individuo muta de receptor pasivo a observador crítico de su propia mente, aprendiendo a descifrar los mecanismos de manipulación del entorno para evitar ser domesticado por las reglas del sistema. 

Nadie permanece de pie en esta vida para siempre… 

Aquí se revela el verdadero significado de la misión humana. El ser no se marcha de esta dimensión con las manos vacías ni se disuelve en el olvido. Destila cada dolor y victoria para transformarlos en una herencia viva de aprendizaje. 

Al expulsar los Dioses al hombre del paraíso, se aseguraron de que la humanidad tuviera que transitar por el dolor, la vejez y la muerte física antes de alcanzar la madurez espiritual necesaria para desanclarse de lo denso del planeta Tierra. En cambio, el que cumplió su misión con dignidad fluye con la templanza de quien ya no pesa. Destila sus dolores y victorias para transformarlos en un torrente limpio, un legado vivo que bendice y alumbra el tránsito de su descendencia. 

Eres libre para escoger tus decisiones, pero no eres libre de escapar a las consecuencias de tus acciones… 

Al nacer en el plano material (3D), el ser humano cruza por un «velo de amnesia. Olvida de dónde viene, quién es realmente y el potencial divino que lleva dentro: la chispa de luz. Al no recordar que es un fragmento de la Luz Suprema, acepta la mortalidad como su única y triste realidad natural, resignándose a las leyes de este mundo. Este ciclo de reciclaje continuo le niega la inmortalidad verdadera—la eternidad consciente en los planos superiores—manteniéndolo atrapado en un bucle infinito de nacimientos y muertes. 

Los regentes saturan nuestra dimensión con distracciones, divisiones, guerras, dogmas religiosos rígidos y placeres vacíos. Mientras la energía humana se disipa en el miedo al futuro, la culpa del pasado o los conflictos de poca monta, esa fuerza nunca se acumula internamente para encender el «Árbol de la Vida» que reside latente en su propio diseño espiritual. 

Para romper este ciclo, el Ser debe forjar en su vida diaria una autoobservación rigurosa, una templanza silenciosa y, sobre todo, buenas acciones. La rectitud en el obrar es el principio que despierta la conciencia y el final que rompe el ancla material. Solo reteniendo su energía y sembrando el bien en el aquí y el ahora, el individuo enciende su mapa interno. Con la ligereza de una pluma y la mirada limpia hacia el Cielo, su próximo derrotero es regresar al Reino de la Luz, su Hogar original. 

Al final, el pecado es solo un error que necesita corregirse, y no un mal que requiere castigo. 

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THE ORIGIN

May the price for doing the right thing never be too late…

Greetings to all.

The Elohim designed human anatomy in the dimension of sacred geometry and primordial archetypal patterns (6D). They conceived it as a sacred chalice capable of harboring a spark of the Divine Spirit. Each organ is a material replica of a heavenly choir in heaven.

The journey of the human being on Earth does not begin on the asphalt nor under the lights of the outside world. It commences in the perfect twilight of the maternal womb: a biological temple that operates as our first survival vessel. Suspended in the amniotic fluid, the fetus inhabits a shielded microcosm. It experiences a total disconnection from the physical laws of gravity, believing that this protective sac is the only existing reality.

However, this environment is not impermeable. Through the tissues, the embryo passively registers its first stimuli through the muffled frequencies of the outside and the chemical discharges of the mother's emotions. This umbilical cord functions as the first bond of our history: an organic channel that shapes the foundations of the mind and programs the being before its eyes even open. It prepares the being for the inevitable trauma of birth, which collapses this first refuge and expels it into a far more complex reality.

The design is in the sixth dimension (6D). Its execution and use occur here, on Earth, the third dimension (3D). The current body is the meeting point where heaven and earth unite.

Sowing to the four winds…

Upon being cast into matter, the individual is automatically enrolled in the great existential University of life. It is a plane designed exclusively to confront the being with duality and learning. In this dimension, the earthly classroom receives the student with a massive display of mirages, control systems, material attachments, and false narratives of success that attempt to lull their consciousness in a continuous cycle.

The true development of the being is not achieved by fitting into this gear. It is attained by lucidly traversing the vicissitudes, the disillusions, and the shattering of expectations that act as rigorous tests of endurance. Each personal crisis is a tool of demolition. It destroys the original ingenuity and tempers the character in the forge of suffering. This is how the individual mutates from a passive receptor to a critical observer of their own mind, learning to decipher the mechanisms of manipulation of the environment to avoid being domesticated by the rules of the system.

No one remains standing in this life forever…

Here, the true meaning of the human mission is revealed. The being does not depart from this dimension with empty hands nor dissolves into oblivion. It distills every pain and victory to transform them into a living heritage of learning.

By expelling man from paradise, the Gods ensured that humanity would have to transit through pain, old age, and physical death before reaching the spiritual maturity necessary to unanchor itself from the density of planet Earth. On the other hand, the one who fulfilled their mission with dignity flows with the temperance of one who no longer weighs. They distill their pains and victories to transform them into a clean torrent, a living legacy that blesses and illuminates the transition of their descendants.

You are free to choose your decisions, but you are not free to escape the consequences of your actions…

Upon being born into the material plane (3D), the human being crosses through a "veil of amnesia." They forget where they come from, who they truly are, and the divine potential they carry within: the spark of light. By not remembering that they are a fragment of the Supreme Light, they accept mortality as their sole and sorrowful natural reality, resigning themselves to the laws of this world. This continuous cycle of recycling denies them true immortality—conscious eternity in the higher planes—keeping them trapped in an infinite loop of births and deaths.

The regents saturate our dimension with distractions, divisions, wars, rigid religious dogmas, and empty pleasures. While human energy dissipates in the fear of the future, the guilt of the past, or petty conflicts, that force never accumulates internally to ignite the "Tree of Life" that resides latent in its own spiritual design.

To break this cycle, the Being must forge in their daily life a rigorous self-observation, a silent temperance, and, above all, good deeds. Righteousness in action is the principle that awakens consciousness and the final seal that breaks the material anchor. Only by retaining their energy and sowing good in the here and now does the individual ignite their internal map. With the lightness of a feather and a clean gaze toward Heaven, their next final course is to return to the Kingdom of Light, their original Home.

In the end, sin is only an error that needs to be corrected, and not an evil that requires punishment.

domingo, 21 de junio de 2026

 

El Poder Bajo Las Sombras 

Saludos a todos. 

Escrito por don Juan Carlos, editor senior emérito. 

La historia contemporánea está marcada por una secuencia precisa de líderes que decidieron alterar el mapa de la dependencia geopolítica y cuyas trayectorias fueron truncadas en orden sucesivo a su desaparición: Mohammad Mosaddegh en Irán (1953), Jacobo Árbenz en Guatemala (1954), Patrice Lumumba en la República Democrática del Congo (1961), Sylvanus Olympio en Togo (1963), Ngo Dinh Diem en Vietnam del Sur (1963), Kwame Nkrumah en Ghana (1966), Amílcar Cabral en Guinea-Bissau (1973), el Dr. Salvador Allende en Chile (1973), Thomas Sankara en Burkina Faso (1987), Manuel Antonio Noriega en Panamá (1989), Sadam Huseín en Irak (2003), Muammar Gaddafi en Libia (2011), Dilma Rousseff en Brasil (2016), Evo Morales en Bolivia (2019) y, recientemente, Nicolás Maduro en Venezuela (2026). Cada una de estas figuras, desde sus particulares contextos geográficos, ideológicos y temporales, representó un punto de quiebre en las relaciones de poder tradicionales. Lejos de ser piezas aisladas, sus caídas forman un registro histórico continuo de liderazgos que, de manera pacífica o armada, electoral o revolucionaria, buscaron redefinir la soberanía de sus naciones frente a los dictámenes coloniales, capitales y neocoloniales que históricamente han administrado la periferia global. 

El Establecimiento

El núcleo de sus proyectos políticos se centró en la redistribución de la riqueza y el empoderamiento material de sus poblaciones a través del control estatal de los recursos estratégicos. Bajo estas premisas, se implementaron reformas agrarias estructurales para dotar de tierras al campesinado desposeído, se nacionalizaron industrias extractivas críticas —como el petróleo, el cobre, el litio y los minerales tecnológicos— y se diseñaron redes de servicios públicos que convirtieron la educación superior, la vivienda y la salud avanzada en derechos universales y gratuitos. Proyectos de infraestructura civil sin precedentes, como el Gran Río Artificial en el desierto o la industrialización agrícola local, buscaban romper la dependencia alimentaria y financiera externa; simultáneamente, iniciativas monetarias y pan-regionalistas intentaban dotar a continentes enteros de soberanía económica frente a las monedas hegemónicas de intercambio. El trabajo de estos líderes consistió en transformar el potencial abstracto de la riqueza nacional en un bienestar tangible, elevando sustancialmente los índices de desarrollo humano de sus pueblos. 

El Poder Fáctico 

Sin embargo, cuando estos proyectos de autodeterminación económica dejaron de alinearse con los intereses de las grandes corporaciones transnacionales y mercados financieros, se activaron la intervención encubierta y el cambio de régimen administrado por agencias de inteligencia en las sombras. Este poder fáctico instrumenta y empodera a las embajadas estadounidenses en las naciones receptoras, transformándolas en estaciones operativas de la Agencia de Inteligencia Americana (CIA), donde los representantes diplomáticos son tan descarados que hasta interfieren abiertamente en la política interna del país anfitrión, influyendo, opinando y dictando pautas como si se tratara de su propio territorio. Frente a esta agresión sistemática que opera como una epidemia destructiva contra los anhelos de los pueblos, la defensa soberana exige el blindaje multidimensional de carácter dialéctico: la expulsión inmediata de toda diplomacia injerencista, la construcción de una soberanía comunicacional que desmantele la guerra psicológica y la consolidación de bloques económicos alternativos ajenos al dólar. Solo mediante una democracia participativa real y una estructura civil plenamente consciente y organizada de base, se puede erradicar este virus de desestabilización transnacional, transformando la legítima defensa en un acto didáctico de emancipación histórica. 

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Power in the Shadows

Greetings to everyone.

Contemporary history is marked by a precise sequence of leaders who chose to alter the map of geopolitical dependence, and whose trajectories were cut short in the successive order of their demise: Mohammad Mosaddegh in Iran (1953), Jacobo Árbenz in Guatemala (1954), Patrice Lumumba in the Democratic Republic of the Congo (1961), Sylvanus Olympio in Togo (1963), Ngo Dinh Diem in South Vietnam (1963), Kwame Nkrumah in Ghana (1966), Amílcar Cabral in Guinea-Bissau (1973), Dr. Salvador Allende in Chile (1973), Thomas Sankara in Burkina Faso (1987), Manuel Antonio Noriega in Panama (1989), Saddam Hussein in Iraq (2003), Muammar Gaddafi in Libya (2011), Dilma Rousseff in Brazil (2016), Evo Morales in Bolivia (2019), and, recently, Nicolás Maduro in Venezuela (2026). Each of these figures, within their particular geographical, ideological, and temporal contexts, represented a breaking point in traditional power relations. Far from being isolated events, their downfalls form a continuous historical record of leaderships that—whether through peaceful or armed, electoral or revolutionary means—sought to redefine the sovereignty of their nations against the colonial, capital, and neocolonial dictates that have historically administered the global periphery.


The Establishment

The core of their political projects focused on the redistribution of wealth and the material empowerment of their populations through state control of strategic resources. Under these premises, structural agrarian reforms were implemented to grant land to the dispossessed peasantry, critical extractive industries—such as oil, copper, lithium, and technological minerals—were nationalized, and public service networks were designed to turn higher education, housing, and advanced healthcare into universal and free rights. Unprecedented civil infrastructure projects, such as the Great Man-Made River in the desert or local agricultural industrialization, sought to break external food and financial dependence; simultaneously, monetary and pan-regionalist initiatives attempted to provide entire continents with economic sovereignty against hegemonic currencies of exchange. The work of these leaders consisted of transforming the abstract potential of national wealth into tangible well-being, substantially raising the human development indexes of their peoples.

De Facto Power

However, when these projects of economic self-determination ceased to align with the interests of large transnational corporations and financial markets, covert intervention and regime change administered by intelligence agencies in the shadows were activated. This de facto power instrumentalizes and empowers U.S. embassies in recipient nations, transforming them into operational stations for the Central Intelligence Agency (CIA) where diplomatic representatives are so brazen that they openly interfere in the internal politics of the host country, influencing, opining, and dictating guidelines as if it were their own territory. Faced with this systematic aggression that operates like a destructive epidemic against the yearnings of the peoples, sovereign defense demands a multidimensional shield of a dialectical nature: the immediate expulsion of all meddling diplomacy, the construction of a communicational sovereignty that dismantles psychological warfare, and the consolidation of alternative economic blocs independent of the dollar. Only through a real participatory democracy and a fully conscious, grass-roots organized civil structure can this virus of transnational destabilization be eradicated, transforming legitimate defense into a didactic act of historical emancipation.

sábado, 20 de junio de 2026

Nosotros, el Pueblo

(Dedicado a quienes aspiran a dignidades de alta responsabilidad, como recordatorio de no quebrantar la fe de la ciudadanía, único juez con la potestad de investir y deponer a sus representantes) 

Saludos a todos. 

Escrito por don Juan Carlos, editor senior emérito. 

El comportamiento individual se inicia bajo un marco de cooperación horizontal, donde la necesidad biológica de encajar y el miedo al rechazo social obligan al ser humano a reprimir sus instintos egoístas. Sin embargo, la psicología del individuo sufre una transformación radical cuando se le otorga poder y el control de su entorno. El ser humano falla porque su mente no está diseñada para la falta de límites: al recibir responsabilidades, la adulación constante y el aislamiento nublan su juicio, activando una soberbia que disuelve la empatía. El individuo—especialmente los dirigentes políticos—cae cautivo en una profunda quiebra moral al usar la autojustificación; se convence de que su esfuerzo merece recompensas extraordinarias y de que las normas comunes ya no aplican para él, permitiendo que la codicia desplace por completo a la ética. 

La quiebra moral del individuo se agrava ante la asimetría de las circunstancias, donde la debilidad de la naturaleza humana se enfrenta a ofertas deslumbrantes que lo dominan y despiertan su codicia o a presiones externas que explotan su vulnerabilidad. Ningún ser cae solo en este declive; el proceso requiere de un entorno que, por negligencia o conveniencia, decide callar y normalizar el abuso bajo de la mesa. Al comprobar que sus faltas quedan impunes gracias al blindaje de su posición, el individuo rompe su máscara de rectitud para mostrarse tal como es, entregándose a sus pasiones más bajas. Este ecosistema corrompe el tejido social, provocando una apatía colectiva donde el ciudadano general se rinde ante la trampa, justificando la falta de principios para sobrevivir y asegurando la transmisión de esta degradación moral hacia las siguientes generaciones. 

Rompiendo el Silencio 

La evaluación del liderazgo frente a las urnas y la división de la autoridad es el análisis de esta historia que pretende demostrar la flaqueza moral de ciertos individuos en su condición universal e inevitable del ser humano. Cuando se le retiran los límites éticos y legales. Por lo tanto, la madurez de una sociedad consiste en que las masas sometan cada cierto tiempo la investidura del líder a votación, manteniendo así una herramienta democrática abierta para seguir confiando en él o quitarlo de su posición si su conducta no es la más apropiada. EL PUEBLO ES EL SOBERANO. Para evitar que una sola voluntad decida el destino de todos, la estrategia fundamental es atomizar la autoridad, partiendo el pastel en tantos pedazos como sea posible mediante sistemas de contrapesos estrictos y comités independientes que se bloqueen mutuamente si alguien intenta sobrepasarse. El poder debe ser entendido exclusivamente como una tarea técnica, rotativa y delegada con fecha de caducidad; solo cuando la autoridad está tan diluida y sujeta al juicio periódico de las urnas, la comunidad se inmuniza contra la tiranía, de la manipulación y protege a la sociedad de su propia fragilidad y de los secuaces de malas conductas. 

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We, the People

(Dedicated to those who aspire to high-responsibility offices, as a reminder not to breach the faith of the citizenry, the sole judge with the power to invest and depose their representatives).

Greetings to all.

Individual behavior begins within a framework of horizontal cooperation, where the biological need to fit in and the fear of social rejection compel the human being to suppress their selfish instincts. However, the psychology of the individual undergoes a radical transformation when granted power and control over their environment. The human being fails because their mind is not designed for a lack of boundaries: upon receiving responsibilities, constant adulation and isolation cloud their judgment, activating an arrogance that dissolves empathy. The individual—especially political leaders—falls captive to a profound moral breakdown by utilizing self-justification; they convince themselves that their effort deserves extraordinary rewards and that common norms no longer apply to them, allowing greed to completely displace ethics.

The moral breakdown of the individual worsens before the asymmetry of circumstances, where the weakness of human nature faces dazzling offers that dominate them and awaken their greed or external pressures that exploit their vulnerability. No being falls alone into this decline; the process requires an environment that, through negligence or convenience, chooses to remain silent and normalize abuse under the table. Upon verifying that their faults go unpunished thanks to the shielding of their position, the individual shatters their mask of righteousness to reveal themselves as they truly are, surrendering to their lowest passions. This ecosystem corrupts the social fabric, causing a collective apathy where the general citizen surrenders to deception, justifying the lack of principles in order to survive and ensuring the transmission of this moral degradation to future generations.

Breaking the Silence

The evaluation of leadership at the ballot box and the division of authority is the analysis of this history, which intends to demonstrate the moral weakness of certain individuals within the universal and inevitable condition of the human being when ethical and legal limits are removed. Therefore, the maturity of a society consists in the masses periodically subjecting the leader's investiture to a vote, thus maintaining an open democratic tool to continue trusting them or to remove them from their position if their conduct is not the most appropriate. 
THE PEOPLE ARE THE SOVEREIGN. To prevent a single will from deciding the destiny of everyone, the fundamental strategy is to atomize authority, dividing the pie into as many pieces as possible through strict systems of checks and balances and independent committees that mutually block each other if anyone attempts to overstep. Power must be understood exclusively as a technical, rotational, and delegated task with an expiration date; only when authority is so diluted and subject to the periodic judgment of the ballot box is the community immunized against tyranny and manipulation, protecting society from its own fragility and from the henchmen of misconduct.
Trabajadores sin Soberanía 

Saludos a todos. 

Escrito por don Juan Carlos, editor senior emérito. 

Bajo la perspectiva del análisis materialista fundado por Marx, articulada con el diagnóstico sobre la desposesión popular que define la obra del Prof. Gabriel Salazar, la evolución decimonónica de la institucionalidad chilena encubrió una profunda fractura en su base social que hacía mil novecientos diez se hizo evidente en la miseria de los conventillos. A diferencia de las transiciones estructurales de otras latitudes, la dinámica local inhibió la consolidación de un estrato medio rural, el surgimiento de una burguesía fabril derivada del sector artesanal o el desarrollo de un estamento minero independiente. Frente a esta realidad, la historiografía oficial ha glorificado la solidez estatal erigida a partir de mil ochocientos treinta por la conducción portaliana; sin embargo, el registro documental demuestra que dicho andamiaje, pese a su prestigio externo, coexistió con una postergación crónica debido a la renuencia de la dirigencia a estructurar un modelo productivo centrado en la acumulación y reproducción interna de su propio aparato industrial. 

Mientras tanto, aquel prolongado estancamiento especulativo sufrió una quiebra radical mediante la imposición violenta de una dictadura militar, la cual utilizó al país como laboratorio económico para implantar el sistema del neoliberalismo que hoy satura latente las dinámicas de la sociedad. Esta estructura financiera multiplica los activos líquidos sin forjar una plataforma industrial que califique o integre a la población, permitiendo la absorción de los excedentes por parte de las cúpulas directivas bajo el amparo de una institucionalidad rígida que no genera desarrollo real ni cohesión legítima. Mientras tanto, los sectores asalariados sostienen el andamiaje del país mediante una constancia y un empeño admirables; no obstante, esta fuerza humana permanece postergada por la inercia del modelo, subordinada a percibir únicamente las fracciones marginales del dividendo general. 

Hacia el Futuro 

Por lo tanto, ante la interrogante sobre la fragmentación o repliegue de la base social, se constata que las demandas de transformación sufren la manipulación sistemática de los partidos tradicionales, los cuales pretenden guiar la liberación de la clase trabajadora sustentada solo en buenas intenciones, pero careciendo por completo de una base estratégica real. Frente a este vacío de conducción, la solución que suscribo es determinar que la resolución de esta contradicción de fondo no transita por la ruptura violenta (vía armada), sino por el aprovechamiento estratégico de las propias fisuras y tensiones del aparato representativo para generar un proceso de concienciación colectiva. La edificación de este modelo de gobernanza justo, se logrará mediante la rearticulación organizada de los sectores populares para quebrar el individualismo financiero, la transferencia del instrumental técnico-analítico a la ciudadanía y el ejercicio de una presión democrática sobre las contradicciones del Estado. Este proceso de maduración cívica desmantela de manera orgánica los esquemas dogmáticos e ideológicos tradicionales que han operado, hasta el presente, como los verdaderos nudos ciegos del desarrollo nacional. 

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Workers Without Sovereignty

Greetings to all.

Under the perspective of the materialist analysis founded by Marx, articulated with the diagnosis of popular dispossession that defines the work of Prof. Gabriel Salazar, the nineteenth-century evolution of Chilean institutionalism concealed a deep fracture in its social base that, by nineteen ten, became evident in the misery of the conventillos. Unlike the structural transitions of other latitudes, the local dynamic inhibited the consolidation of a rural middle stratum, the emergence of a manufacturing bourgeoisie derived from the artisan sector, or the development of an independent mining estate. Faced with this reality, official historiography has glorified the state solidity erected from eighteen thirty by the Portalian leadership; however, the documentary record demonstrates that this framework, despite its external prestige, coexisted with chronic marginalization due to the leadership's reluctance to structure a productive model centered on the internal accumulation and reproduction of its own industrial apparatus.

Meanwhile, that prolonged speculative stagnation suffered a radical break through the violent imposition of a military dictatorship, which used the country as an economic laboratory to implement the neoliberal system that today latently saturates the dynamics of society. This financial structure multiplies liquid assets without forging an industrial platform that qualifies or integrates the population, allowing the absorption of surpluses by corporate elites under the protection of a rigid institutional framework that generates neither real development nor legitimate cohesion. Meanwhile, the salaried sectors sustain the country's framework through admirable steadfastness and endeavor; nonetheless, this human force remains sidelined by the inertia of the model, subordinated to receiving only the marginal fractions of the general dividend.


Toward the Future

Therefore, regarding the question of the fragmentation or retreat of the social base, it is evident that demands for transformation suffer the systematic manipulation of traditional parties, which claim to guide the liberation of the working class sustained only by good intentions, yet completely lacking a real strategic foundation. Faced with this leadership vacuum, the solution I endorse is to determine that the resolution of this underlying contradiction does not cross through a violent rupture (armed path), but through the strategic exploitation of the representative apparatus's own fissures and tensions to generate a process of collective consciousness-raising. The construction of this just model of governance will be achieved through the organized re-articulation of the popular sectors to break financial individualism, the transfer of technical-analytical tools to the citizenry, and the exercise of democratic pressure upon the contradictions of the State. This process of civic maturation organically dismantles the traditional dogmatic and ideological schemes that have operated, to date, as the true blind knots of national development.

viernes, 19 de junio de 2026

Triunfo de Obama
Saludos a todos. 

Escrito por don Juan Carlos, editor senior emérito. 

Barack Obama hizo historia al convertirse en el 44.º presidente de los Estados Unidos y el primer afroamericano en asumir el liderazgo de la Casa Blanca. Criado en Hawái y formado políticamente en el sur de Chicago, llegó al poder en 2009 impulsado por una campaña global fundamentada en la esperanza, el cambio social y la inclusión democrática. Su figura trascendió las fronteras tradicionales de la política estadounidense gracias a su elocuencia y una visión progresista que conectó profundamente con las minorías y los sectores jóvenes del electorado, convirtiéndose en un ícono de la política contemporánea. 

Su gestión presidencial dejó una huella estructural indiscutible: la promulgación de la ley de salud conocida como Obamacare y una reconfiguración de la diplomacia global que normalizó nexos con históricos rivales como Cuba e Irán, además de afianzar lazos estratégicos con Vietnam, India, Japón y Corea del Sur. Esta impronta internacional cobró vida en la inauguración de su imponente centro en Jackson Park, Chicago. El megacomplejo de $850 millones de dólares, financiado estrictamente de forma privada mediante fundaciones y donaciones ciudadanas, recibió el respaldo internacional directo de dignatarios de la talla de la exjefa de Estado alemana Angela Merkel y el canadiense Justin Trudeau. La jornada se transformó en un enérgico acontecimiento cultural respaldado por una estelar lista de leyendas de la música como Stevie Wonder, Bruce Springsteen, Christina Aguilera, Jennifer Hudson y Bono de U2. 

Castigo al Calumniador

La apertura de este recinto sirvió para consagrar una obra enfocada en la participación comunitaria, pero sobre todo expuso el abismo ético que separa el comportamiento de un mandatario de convicciones democráticas frente a la degradación institucional del actual ocupante de la Casa Blanca, Donald Trump, excluido de forma tajante de la ceremonia. Los organizadores cerraron la puerta a Trump no solo por su historial de condenas judiciales y tramas de corrupción que empañan la dignidad del cargo, sino por una larga campaña de calumnias y desprestigio con la que históricamente intentó minar la legitimidad de Obama, llegando al extremo de difundir montajes denigrantes con inteligencia artificial para boicotear el proyecto. Líderes de la talla de Bill Clinton, George W. Bush y Joe Biden aparcaron diferencias partidistas para validar la decencia institucional. En contraste, la ausencia y los ataques verbales de Trump solo ratificaron su desprecio por el orden republicano. Donald Trump no es tonto, es malo. De este modo, el evento evidenció la decadencia moral que hoy habita la oficina presidencial frente al espíritu de unidad de la era Obama. 

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Obama's Triumph

Greetings to all.

Barack Obama made history by becoming the 44th president of the United States and the first African American to assume leadership of the White House. Raised in Hawaii and politically shaped on the South Side of Chicago, he came to power in 2009 driven by a global campaign grounded in hope, social change, and democratic inclusion. His figure transcended the traditional boundaries of American politics thanks to his eloquence and a progressive vision that connected deeply with minorities and younger sectors of the electorate, becoming an icon of contemporary politics.

His presidential administration left an undeniable structural mark: the enactment of the healthcare law known as Obamacare and a reconfiguration of global diplomacy that normalized ties with historic rivals such as Cuba and Iran, in addition to strengthening strategic bonds with Vietnam, India, Japan, and South Korea. This international imprint came to life at the inauguration of his imposing center in Jackson Park, Chicago. The $850 million megacomplex, funded strictly through private foundations and citizen donations, received direct international backing from dignitaries of the stature of former German head of state Angela Merkel and Canadian Prime Minister Justin Trudeau. The day transformed into a vibrant cultural event supported by a stellar lineup of music legends such as Stevie Wonder, Bruce Springsteen, Christina Aguilera, Jennifer Hudson, and Bono of U2.

Punishment of the Slanderer

The opening of this venue served to consecrate a work focused on community participation, but above all, it exposed the ethical abyss separating the behavior of a leader with democratic convictions from the institutional degradation of the current occupant of the White House, Donald Trump, who was bluntly excluded from the ceremony. Organizers closed the door on Trump not only due to his history of judicial convictions and corruption schemes that tarnish the dignity of the office, but also because of a long campaign of slander and disparagement with which he historically attempted to undermine Obama's legitimacy, going as far as to spread denigrating artificial intelligence fabrications to boycott the project. Leaders of the stature of Bill Clinton, George W. Bush, and Joe Biden set aside partisan differences to validate institutional decency. In contrast, Trump's absence and verbal attacks only ratified his contempt for the republican order. Donald Trump is not stupid, he is evil. In this way, the event evidenced the moral decadence that currently inhabits the presidential office compared to the spirit of unity of the Obama era.


jueves, 18 de junio de 2026

 

Saludos a todos.

Escrito por don Juan Carlos, editor senior emérito.

Desde mi tribuna, he sido un severo crítico de la gestión y la trayectoria como dirigente político de Camilo Escalona (PS), una postura que sostengo con total firmeza porque el juicio riguroso no anula mis convicciones políticas. Sin embargo, ante la realidad de la enfermedad que padece nuestro compañero, es imperativo recordar que, antes que militantes o figuras públicas, somos seres humanos. Si exigimos humanidad para todos en sus horas finales, debemos ser los primeros en practicarla con los nuestros. Hoy dejamos de lado todo resentimiento, porque el verdadero espíritu fraterno sabe perdonar y poner la vida por delante. Que este mensaje sea un gesto de paz, comunión y sinceros deseos de una pronta mejoría en tus días difíciles. ¡Compañero Camilo, estamos contigo!

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Greetings to all.

From my forum, I have been a severe critic of the management and trajectory of Camilo Escalona (PS) as a political leader; a stance I hold with total firmness because rigorous judgment does not negate my political convictions. However, faced with the reality of the illness our comrade is suffering from, it is imperative to remember that, before being militants or public figures, we are human beings. If we demand humanity for everyone in their final hours, we must be the first to practice it with our own. Today we set aside all resentment, because the true fraternal spirit knows how to forgive and put life first. May this message be a gesture of peace, communion, and sincere wishes for a prompt recovery in your difficult days. Comrade Camilo, we are with you!

¿Pueblo o Élites?

Saludos a todos.

Escrito por don Juan Carlos, editor senior emérito.

José Antonio Kast Rist se formó académicamente en el Colegio Alemán de Santiago y posteriormente se graduó como abogado de la Pontificia Universidad Católica de Chile, institución donde inició su militancia política en el Movimiento Gremialista. Durante su época universitaria fue un estudiante metódico, profundamente influenciado por el pensamiento doctrinario de Jaime Guzmán, quien lo introdujo oficialmente a la política en la Unión Demócrata Independiente (UDI). En el ámbito personal y moral, profesa el catolicismo de manera ferviente y es miembro activo del Movimiento Apostólico de Schoenstatt (fundada en Alemania en 1914), estando casado con María Pía Adriasola, con quien tiene nueve hijos; entre ellos, su hijo mayor, quien es diputado por la Región Metropolitana, específicamente representando las zonas urbanas más grandes e influyentes del sector centro y oriente de la capital chilena. Quienes conocen a Kast de cerca o han trabajado con él, tanto aliados como detractores, coinciden en describirlo con un carácter sumamente cortés, de modales pausados y consistencia ideológica férrea, aunque desde la oposición se le critica duramente su visión dogmática en materias valóricas y de orden social.

Kast gobierna hoy respaldado por una coalición conservadora que llegó al poder en las últimas elecciones presidenciales tras derrotar en segunda vuelta a la candidata oficialista Jeannette Jara (PC). Su programa representa las demandas de sectores empresariales, clases medias y votantes golpeados por la crisis de delincuencia que priorizaron la seguridad y la economía. El núcleo duro que lo impulsó incluye a facciones nacionalistas, libertarias y círculos de militares en retiro, ante quienes el mandatario asumió un compromiso de campaña: promover vías legales o indultos por razones de edad o salud para los reos de avanzada edad, lo que abarca a los condenados por violaciones a los derechos humanos en el penal de Punta Peuco.


El Nuevo Engaño

¿Puede un político de ultraderecha gobernar constructivamente para el pueblo de Chile? Esta interrogante surge mientras el país oscila entre polos opuestos debido a una profunda crisis de representación. En este último proceso, marcado fuertemente por el voto obligatorio, la izquierda fracasó porque la ciudadanía priorizó castigar la crisis de seguridad, la migración descontrolada y el estancamiento económico del gobierno de Gabriel Boric, sepultando los discursos de justicia de sus defensores. Asimismo, la militancia comunista de Jeannette Jara generó desconfianza en los votantes moderados de centro, quienes, por temor al radicalismo, prefirieron respaldar la promesa de orden de la derecha dura. Este constante desencanto demuestra que el pueblo debe fortalecer urgentemente su educación cívica para votar por proyectos de Estado serios y dejar de conformarse con las migajas que sobran de la mesa política.

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People or Elites?

Greetings to everyone.

José Antonio Kast Rist was educated at the German School of Santiago and later graduated as a lawyer from the Pontifical Catholic University of Chile, the institution where he began his political militancy in the Gremialista Movement. During his university years, he was a methodical student, deeply influenced by the doctrinal thought of Jaime Guzmán, who officially introduced him to politics in the Independent Democratic Union (UDI). In his personal and moral life, he fervently practices Catholicism and is an active member of the Schoenstatt Apostolic Movement (founded in Germany in 1914). He is married to María Pía Adriasola, with whom he has nine children; among them, his eldest son, who serves as a deputy for the Metropolitan Region, specifically representing the largest and most influential urban areas of the central and eastern sectors of the Chilean capital. Those who know Kast closely or have worked with him, both allies and detractors, agree in describing him as having an extremely courteous character, deliberate manners, and a fierce ideological consistency, although the opposition harshly criticizes his dogmatic vision on moral and social order matters.

Kast governs today backed by a conservative coalition that came to power in the last presidential elections after defeating the ruling-party candidate Jeannette Jara (PC) in the second round. His program represents the demands of business sectors, middle classes, and voters hit by the crime crisis who prioritized security and the economy. The hard core that propelled him includes nationalist and libertarian factions, as well as circles of retired military personnel, to whom the president made a campaign commitment: to promote legal avenues or pardons for elderly inmates due to age or health reasons, which encompasses those convicted of human rights violations at the Punta Peuco prison.


The New Deception


Can a far-right politician govern constructively for the people of Chile? This question arises while the country oscillates between opposite poles due to a deep crisis of representation. In this latest process, heavily marked by mandatory voting, the left failed because citizens prioritized punishing the security crisis, uncontrolled migration, and economic stagnation of Gabriel Boric's government, burying the justice discourses of its defenders. Likewise, Jeannette Jara's communist militancy generated distrust among moderate centrist voters, who, out of fear of radicalism, preferred to back the promise of order from the hard right. This constant disenchantment demonstrates that the people must urgently strengthen their civic education to vote for serious State projects and stop settling for the crumbs left over from the political table.