miércoles, 8 de julio de 2026

El Botín de la Solidaridad 

Saludos a todos. 

Escrito por don Juan Carlos, editor senior emérito. 

Los registros históricos y los flujos financieros contemporáneos confirman que la cúpula gobernante en Cuba ha cimentado su permanencia mediante el usufructo sistemático de la solidaridad y la asistencia internacional, un modelo de captación de recursos que no se traduce en el desarrollo colectivo, sino en el beneficio privado de las altas esferas del poder. Mientras la sociedad civil sostiene la mermada actividad productiva interna y absorbe los rigores de un colapso estructural endémico, la dirigencia política y militar ha diseñado mecanismos de opulencia que trascienden las fronteras nacionales, acumulando ganancias y activos financieros en plazas del extranjero. Esta dinámica de captación externa y acaparamiento cupular pone de manifiesto que las proclamas de equidad operan únicamente como una narrativa de justificación ideológica, encubriendo una anomalía fáctica donde la privación del ciudadano común contrasta con el blindaje económico de una minoría que opera al margen de la realidad del país. 

Obviamente, este proceso de sujeción social se instrumentaliza de manera sistemática mediante la administración de la cartilla de racionamiento, un mecanismo de control alimentario que coloca a la población en una condición de dependencia material absoluta frente al Estado para acceder a las cuotas mínimas de subsistencia. Mientras los ciudadanos frecuentes se ven obligados a consagrar jornadas enteras a extenuantes filas bajo la escasez regulada, los núcleos familiares de la cúpula gobernante permanecen completamente exentos de estas dinámicas de desabastecimiento, accediendo a redes exclusivas de consumo privado que aíslan su cotidianidad del colapso que ellos mismos gestionan. Esta desigualdad se complementa con una red de vigilancia capilar coordinada a nivel vecinal, la cual atomiza el tejido social y neutraliza cualquier intento de articulación disidente antes de su propagación. Asimismo, el control se refleja en el ámbito productivo, donde el monopolio estatal fomenta una baja actividad y un desinterés generalizado en los proyectos laborales; al desvincular el esfuerzo del trabajador de una retribución digna, el sistema anula la productividad y utiliza el empleo público no como una herramienta de progreso, sino como un mecanismo de contención y dependencia laboral. Así, el descontento es canalizado de forma deliberada hacia la emigración forzada como válvula de escape demográfica, al tiempo que cualquier manifestación de protesta espontánea es sofocada mediante la judicialización de la crítica y el aislamiento tecnológico selectivo, consolidando un esquema de sumisión donde la lucha diaria por el alimento y la apatía laboral imposibilitan la resistencia civil organizada. 

Mercaderes de la Miseria 

Mientras tanto, frente a este panorama, el ejercicio de opinión debe denunciar de forma directa el destino real de la asistencia internacional. Todos los recursos que diversos países envían sin costo a la isla —sacrificando insumos y presupuestos que bien podrían alimentar a sus propios ciudadanos— se transforman de inmediato en un botín para una clase política que no produce riqueza alguna, pero que posee una alta especialización en el desvío de la ayuda externa. Al ingresar al territorio, el combustible y las mercancías son interceptados por el aparato gobernante para sostener su infraestructura corporativa y militar, o para financiar el sector turístico de alta gama que enriquece exclusivamente a la cúpula fáctica, privando por completo a la clase trabajadora de los beneficios de esa cooperación. Denunciar la indolencia de esta élite no menoscaba el apoyo hacia los ciudadanos; al contrario, visibiliza que los envíos internacionales no mitigan la vulnerabilidad del pueblo cubano, sino que se transforman en las ganancias privadas de un mando que ha convertido la escasez social en el motor de su propia permanencia. Resulta indignante que la ayuda externa, costeada por el sudor de otros pueblos, sirva como botín para los miembros del partido, mientras los verdaderos dueños de esos recursos padecen carencias y desamparo en sus propias tierras. 

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The Bounty of Solidarity

Greetings to all.

Historical records and contemporary financial flows confirm that the ruling clique in Cuba has cemented its permanence through the systematic usufruct of international solidarity and assistance—a resource-capturing model that does not translate into collective development, but rather into the private benefit of the highest echelons of power. While civil society sustains the diminished internal productive activity and absorbs the rigors of an endemic structural collapse, the political and military leadership has designed mechanisms of opulence that transcend national borders, accumulating profits and financial assets in foreign markets. This dynamic of external capture and top-tier hoarding demonstrates that proclamations of equity operate merely as an ideological narrative of justification, concealing a factual anomaly where the deprivation of the common citizen contrasts with the economic shielding of a minority operating on the margins of the country's reality.

Obviously, this process of social subjection is systematically instrumentalized through the administration of the rationing card, a food control mechanism that places the population in a state of absolute material dependence on the State to access minimum subsistence quotas. While ordinary citizens are forced to devote entire days to exhausting lines under regulated scarcity, the nuclear families of the ruling clique remain completely exempt from these shortages, accessing exclusive networks of private consumption that isolate their daily lives from the collapse they themselves manage. This inequality is complemented by a capillary surveillance network coordinated at the neighborhood level, which atomizes the social fabric and neutralizes any attempt at dissident articulation before it spreads. Furthermore, this control is reflected in the productive sphere, where the state monopoly fosters low activity and general disinterest in labor projects; by decoupling the worker's effort from dignified retribution, the system nullifies productivity and uses public employment not as a tool for progress, but as a mechanism for containment and labor dependence. Thus, discontent is deliberately channeled toward forced emigration as a demographic escape valve, while any manifestation of spontaneous protest is stifled through the judicialization of criticism and selective technological isolation, consolidating a scheme of submission where the daily struggle for food and labor apathy render organized civil resistance impossible.


Merchants of Misery

Meanwhile, in light of this scenario, the exercise of opinion must directly denounce the actual destination of international assistance. All the resources that various countries send to the island free of charge—sacrificing supplies and budgets that could well feed their own citizens—are immediately transformed into a bounty for a political class that produces no wealth whatsoever, yet possesses a high specialization in diverting foreign aid. Upon entering the territory, fuel and commodities are intercepted by the governing apparatus to sustain its corporate and military infrastructure, or to finance the high-end tourism sector that exclusively enriches the factual elite, completely depriving the working class of the benefits of that cooperation. Denouncing the indolence of this elite does not undermine solidarity with the citizens; on the contrary, it makes visible that international shipments do not mitigate the vulnerability of the Cuban people, but rather transform into the private earnings of a command that has turned social scarcity into the engine of its own permanence. It is outrageous that foreign aid, financed by the sweat of other nations, serves as a bounty for party members, while the true owners of those resources suffer hardship and neglect in their own lands.

Caídos en el Olvido

Saludos a todos. 

Escrito por don Juan Carlos, editor senior emérito.

Los acontecimientos reportados en el frente de batalla de Ucrania en el día de hoy, ponen de manifiesto una fractura severa en los estándares mínimos de la civilización contemporánea. La prueba definitiva de la decadencia moral en nuestro planeta se encuentra en el frente Ruso en Ucrania: cuerpos de seres fallecidos yacen tirados en tierra olvidados como desechos humanos y abandonados a la intemperie del campo de batalla sin que nadie se haga responsable por ellos o los reclame. Mientras, el liderazgo de una especie humana sin sentimientos dirige los hilos del mundo. Esta impactante realidad desnuda la verdadera esencia de esa minoría biológica inepta que utiliza las vidas de las personas como piezas desechables. Semejante degradación no es un reflejo de toda la condición humana, sino la acción de una minoría fáctica; una realidad frente a la cual la observación crítica e individual se desmarca bajo un juicio de profundo rechazo. 

Frente al encubrimiento estatal y la degradación de las esferas de gobierno, la oposición intelectual se consolida como la única vía de resistencia válida. Este abandono de los cuerpos de combatientes en los campos de batalla es la demostración de una degradación moral exclusiva de esa cúpula ambiciosa que promueve el conflicto y desvía la mirada ante la magnitud de la tragedia, la realidad en el terreno es una carnicería provocada por esa estirpe despiadada. Semejante escenario de abandono plantea una interrogante fundamental sobre la viabilidad y protección de la condición humana bajo la dirección de una élite de líderes fácticos que prescinde de la coexistencia pacífica para priorizar, en exclusiva, la consolidación de sus cuotas de control. 

Cómplices del Silencio

Mientras líderes mundiales operan bajo una soberbia destructiva, las Naciones Unidas (ONU) operan como una estructura burocrática subordinada a las directrices de las potencias globales, limitándose a simular una diplomacia de fachada que encubre su inoperancia funcional. Este entramado multilateral reduce la acción internacional a simulacros burocráticos destinados a encubrir su propia parálisis ante la devastación, actuando como instrumentos de conveniencia geopolítica en lugar de preservar el orden elemental. Semejante escenario de abandono plantea una interrogante significativa sobre la viabilidad y protección de la condición humana bajo la dirección de una élite de líderes fácticos que prescinde de la coexistencia pacífica para priorizar, en exclusiva, la consolidación de sus cuotas de control.

Fueron como voluntarios y entregaron sus vidas por la causa de Ucrania, y el Estado les retribuye dejándolos tirados en las trincheras. Imaginar por un momento, el tormento de esas madres y familias al enterarse de que el cuerpo de su familiar reportado como desaparecido, yace tirado bajo la lluvia, olvidados y sin que nadie mueva un dedo por rescatarlo. 

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Fallen into Oblivion

Greetings to all.

The events reported on the Ukrainian battlefield today demonstrate a severe fracture in the minimal standards of contemporary civilization. The definitive proof of the moral decay on our planet is found on the front in Ukraine: the bodies of the deceased lie on the ground, forgotten and abandoned to the elements of the battlefield without anyone taking responsibility for them or claiming them. Meanwhile, the leadership of a heartless human species pulls the strings of the world. This shocking reality exposes the true essence of those inept few who treat people’s lives as disposable parts. Such degradation is not a reflection of the entire human condition, but rather the action of a factual minority—a reality from which critical, individual observation distances itself under a judgment of profound rejection.

In the face of state concealment and the degradation of governmental spheres, intellectual opposition solidifies as the only valid path of resistance. This abandonment of combatants' bodies on the battlefields is the demonstration of a moral degradation exclusive to that ambitious elite that promotes conflict and looks away from the magnitude of the tragedy; the reality on the ground is a disaster caused by that ruthless leadership. Such a scenario of abandonment poses a fundamental question regarding the viability and protection of the human condition under the direction of an elite of factual leaders who dispense with peaceful coexistence to prioritize, exclusively, the consolidation of their shares of control.


Accomplices of Silence

While world leaders operate under a destructive arrogance, the United Nations (UN) functions as a bureaucratic structure subordinated to the directives of global powers, limiting itself to simulating a façade diplomacy that masks its functional ineffectiveness. This multilateral framework reduces international action to bureaucratic shams designed to cover up its own paralysis in the face of devastation, acting as instruments of geopolitical convenience rather than preserving elemental order. Such a scenario of abandonment poses a significant question regarding the viability and protection of the human condition under the direction of an elite of factual leaders who dispense with peaceful coexistence to prioritize, exclusively, the consolidation of their shares of control.

They marched as volunteers and surrendered their lives for the cause of Ukraine, and the State retributes them by leaving them in the trenches. Imagine for a moment the torment of those mothers and families upon learning that the body of their loved one, reported as missing, lies abandoned under the rain, forgotten, and without anyone lifting a finger to rescue them.

viernes, 3 de julio de 2026

Traición por Poder 

Saludos a todos.

Escrito por don Juan Carlos, editor senior emérito.

Paulo Contreras Cortés (54) fue un alto oficial de la Policía de Investigaciones (PDI) —donde llegó a ostentar el cargo de prefecto general e inspector general— que hoy es señalado públicamente como el «topo» institucional que operaba en las sombras de la policía civil. Tras su retiro de dicha institución, este sujeto dio el salto a la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI), donde actualmente se desempeña en un cargo de extrema sensibilidad estratégica como jefe de la División de Contrainteligencia, unidad encargada por ley de detectar, precisamente, amenazas internas, espionaje y filtraciones dentro del Estado chileno. 

La gravedad de su situación quedó al descubierto de manera accidental tras el estallido del «Caso Audios» en noviembre de 2023, cuando la Fiscalía incautó y vació el teléfono celular del influyente abogado penalista Luis Hermosilla Silva —hoy en prisión preventiva—, hallando un expediente exclusivo de más de 470 páginas de conversaciones de WhatsApp que sepultaron la impunidad del «topo». Este informe fiscal acredita que, entre 2018 y 2023, Contreras utilizó los recursos de inteligencia del Estado para fines privados, compartiendo sistemáticamente reportes judiciales reservados con Hermosilla. Para las materias de extrema confidencialidad, ambos utilizaban la aplicación cifrada Telegram, además de materializar las entregas de información de forma presencial a través de sobres blancos con contenido desconocido depositados directamente en la oficina del abogado. Con esta vulneración se comprometió la seguridad de figuras de oposición —como el exalcalde Daniel Jaude al rastrear sus flujos migratorios y viajes— e interviniendo de forma maliciosa en el proceso de ascensos de Carabineros de Chile. Esto se ejecutó al filtrar indebidamente la hoja de vida del general Mario Rozas y la del general Marcelo Araya, utilizando dichos antecedentes para alertar a Hermosilla sobre las designaciones del Alto Mando y sabotear carreras profesionales. Esta conducta evidencia que el traslado del funcionario a la ANI implicó, lisa y llanamente, entregarle las llaves de la seguridad interna al mismo funcionario que vulneraba el secreto policial, dejando al organismo encargado de perseguir el espionaje bajo el control de su principal amenaza. 

Contreras: Negocio de Secretos

Ante este escenario, queda en el aire una pregunta fundamental para la opinión pública: ¿Acaso la administración del Presidente de la República, José Antonio Kast, ve con normalidad estos trueques con la propiedad y la información del Estado para luego premiar a un «topo» con un cargo aún más alto en el escalafón de seguridad? Frente a la comunidad internacional y las agencias aliadas del ramo, los organismos de inteligencia exigen una seriedad absoluta basada en la doctrina del secreto y la confianza recíproca, ya que la deshonestidad de uno de sus jefes degrada al país a la categoría de socio vulnerable y frena el intercambio de información estratégica. Por consiguiente, quienes dirigen estas divisiones deben proyectar una imagen de intachable probidad, disciplina de hierro y una moral desprovista de ambiciones personales, garantizando que el poder del Estado custodie el bien común nacional y no los intereses de operadores o redes de influencia particulares. 

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Betrayal for Power

Greetings to all.

Paulo Contreras Cortés (54) was a high-ranking officer of the Investigations Police (PDI)—where he rose to the ranks of General Prefect and Inspector General—who is now publicly labeled as the institutional "mole" operating in the shadows of the civil police. Following his retirement from said institution, this individual made the leap to the National Intelligence Agency (ANI), where he currently serves in an extremely sensitive strategic position as Chief of the Counterintelligence Division, a unit mandated by law to detect, precisely, internal threats, espionage, and leaks within the Chilean state.

The gravity of his situation came to light accidentally following the eruption of the "Audios Case" in November 2023, when the Prosecution Office seized and extracted the contents of the cell phone belonging to the influential criminal defense attorney Luis Hermosilla Silva—currently in pre-trial detention—discovering an exclusive file of more than 470 pages of WhatsApp conversations that shattered the "mole's" impunity. This prosecutorial report proves that, between 2018 and 2023, Contreras utilized state intelligence resources for private purposes, systematically sharing restricted judicial reports with Hermosilla. For matters of extreme confidentiality, both used the encrypted application Telegram, in addition to carrying out physical handovers of information through white envelopes with unknown contents delivered directly to the attorney's office. This breach compromised the security of opposition figures—such as former mayor Daniel Jadue by tracking his migratory flows and travels—and maliciously interfered with the promotion process within Carabineros de Chile. This was executed by unlawfully leaking the resumes of General Mario Rozas and General Marcelo Araya, utilizing these background records to alert Hermosilla regarding High Command appointments and to sabotage professional careers. This conduct evidences that transferring this official to the ANI implied, plain and simple, handing over the keys to internal security to the very official who was violating police secrecy, leaving the agency responsible for pursuing espionage under the control of its principal threat.


Contreras: The Business of Secrets

Against this backdrop, a fundamental question remains for public opinion: Does the administration of the President of the Republic, José Antonio Kast, view these trades involving state property and information as normal, only to later reward a "mole" with an even higher position in the security echelon? In front of the international community and allied agencies in the field, intelligence organizations demand absolute seriousness based on the doctrine of secrecy and reciprocal trust, given that the dishonesty of one of their chiefs degrades the country to the category of a vulnerable partner and halts the exchange of strategic information. Consequently, those who head these divisions must project an image of impeccable probidad, an iron discipline, and a morality devoid of personal ambitions, guaranteeing that state power safeguards the national common good and not the interests of private operators or influence networks.

martes, 30 de junio de 2026

 

PÁGINA DE HONOR: HOMENAJE A MI MADRE

Por Don Juan Carlos, Editor Senior Emérito

«A la memoria de la mujer que me dio la vida, la fe y la palabra: mi madre, doña Inés del Carmen J. M. (Q.E.P.D.), quien partió al descanso eterno un 30 de junio. Desde la intimidad de ser su único hijo, cada línea impresa en esta página es el eco de su amor incondicional, sus sacrificios silenciosos y su guía inquebrantable. A la madre que lo fue todo para mí, cuyo legado es mi brújula y cuya ausencia es mi eterna inspiración. Este espacio editorial le pertenece a usted, mamá».

Nació en el escarpado asentamiento minero de Sewell, la «Ciudad de las Escaleras», en las entrañas de El Teniente (Rancagua). Era la época en que la Braden Copper Company, una empresa estadounidense, controlaba la mina El Teniente en Chile. Criada en el seno de una numerosa familia de siete hermanos, aquel entorno de montañas, nieves y esfuerzo industrial forjó su carácter indomable.

Años más tarde, se trasladó a Santiago, donde formó su hogar y me trajo al mundo. En sus brazos encontré mi primer refugio; en sus consejos, la estructura de todo lo que hoy soy. Frente a su memoria, mamá, mis palabras se elevan hoy como un monumento de gratitud. Gracias por cada noche en vela y gracias por creer en mis sueños. Su partida física duele profundamente, pero su afecto vive en cada uno de mis latidos.

Trabajó hasta su jubilación como maestra hilandera en la industria textil de la capital, donde operó las máquinas con la misma dignidad con la que enfrentó su existencia. Sus últimos días transcurrieron en la quietud de su hogar, bajo el cuidado de una persona. Falleció en la paz de su vejez, entregando su alma al Creador bajo el amparo de la fe. El exilio impidió el estrecho abrazo de la despedida, pero la lejanía se desvanece ante la comunión espiritual de nuestras almas.

El fruto de su esfuerzo laboral custodia hoy un nuevo propósito. Su casa, el legado que dejó en mis manos, fue entregada a la: Fundación Adultos Mayores (FAMCHI) para dar amparo a los ancianos vulnerables que deambulan por las calles de Chile. Este donativo no fue otorgado a una fundación como tal, sino a una sociedad que suele relegar la vida de sus adultos mayores.

«Descanse en paz, mamá». Sé que desde hoy estará en un lugar mejor.


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PAGE OF HONOR: A TRIBUTE TO MY MOTHER

"To the memory of the woman who gave me life, faith, and the written word: my mother, Doña Inés del Carmen J. M. (R.I.P.), who departed unto eternal rest on a June 30th. From the intimacy of being her only son, every line printed upon these pages is the echo of her unconditional love, her silent sacrifices, and her unwavering guidance. To the mother who was everything to me, whose legacy is my compass and whose absence is my eternal inspiration. This editorial space belongs to you, Mom.”

She was born in the steep mining settlement of Sewell, the «City of Stairs,» nestled in the depths of El Teniente (Rancagua). This was during the era when the American firm Braden Copper Company operated the mine in Chile. Raised in the bosom of a large family of seven siblings, that environment of mountains, snow, and industrial toil forged her indomable character.

Years later, she relocated to Santiago, where she established her home and brought me into the world. In her arms, I found my first refuge; in her counsel, the structure of everything I am today. Before your memory, Mom, my words rise today as a monument of gratitude. Thank you for every sleepless night, and thank you for believing in my dreams. Her physical departure pains me deeply, but her affection lives on in every single one of my heartbeats.

She worked until her retirement as a master spinner in the capital’s textile industry, where she operated the looms with the same dignity with which she faced her existence. Her final days were spent in the quietude of her home, under the care of a caregiver.
She passed away in the peace of her old age, surrendering her soul to the Creator under the protection of faith. Exile prevented the close embrace of a final goodbye, yet distance vanishes before the spiritual communion of our souls.

The fruit of her hard labor now safeguards a new purpose. Her house, the legacy she left in my hands, was donated to the Fundación Adultos Mayores (FAMCHI) to provide shelter to vulnerable elderly individuals wandering the streets of Chile. This donation was not granted to a common foundation, but rather to a society that often sidelights the lives of its older adults.

Rest in peace, Mom. (I know that from this day forward, she will be in a better place).

domingo, 28 de junio de 2026

Los Nuevos Zares de la Droga 

Saludos a todos. 

Escrito por don Juan Carlos, editor senior emérito.

La marihuana es una sustancia psicoactiva obtenida de la planta Cannabis sativa, cuyo componente central es el tetrahidrocannabinol (THC). Históricamente, estuvo confinada a usos medicinales específicos o prácticas tradicionales, pero las últimas décadas han visto una transformación radical debido a corrientes de despenalización globales, teniendo como principal referente a California, un modelo que cruzó hacia el lado oscuro al permitir el uso arbitrario de esta droga bajo promesas falsas de libertad. Lo que inicialmente se planteó como una agenda de derechos individuales ha mutado en un flagelo social; la proliferación de su uso recreativo sin regulaciones estrictas de convivencia ha normalizado una adicción que erosiona la salud pública, altera las capacidades cognitivas de la juventud y abre la puerta a dinámicas de dependencia que fracturan el tejido comunitario desde su raíz. 

Esta crisis se traslada directamente al entorno residencial, replicando el descontrol extranjero en el plano local, donde el consumo poco juicioso de un vecino vicioso distorsiona la vida de su entorno y vulnera la Ley 20.000. Aunque la normativa despenaliza el autocultivo en jardines privados para uso personal, la falta de criterios numéricos claros genera una zona gris que destruye la convivencia de los barrios. El humo invasivo traspasa muros y ventilaciones, obligando a familias enteras a respirar pasivamente una sustancia que no eligieron consumir, arruinando la tranquilidad del vecindario. El daño más grave ocurre dentro del hogar, donde los adultos normalizan este vicio y exponen a sus niños a un modelo perjudicial, destruyendo su rol formativo y pavimentando el camino para que las nuevas generaciones caigan en la misma dependencia. 

El Negocio de la Adicción 

Ante este escenario perverso, la ciudadanía debe manifestar su rechazo mediante cartas de reclamos que apunten a la responsabilidad directa del gobernador de California, Gavin Newsom, de los senadores y de la clase política que impulsó esta medida, así como de los mandos policiales que permitieron el avance de esta plaga. Las comunidades se ven obligadas a tolerar en los vecindarios una droga que deteriora la calidad del aire y contamina el entorno social de la mayoría. Resalta aquí la profunda hipocresía de las autoridades, quienes discursean públicamente sobre la asignación de fondos para paliar el daño de la adicción, mientras las arcas públicas se benefician con las ganancias fiscales que reporta la venta de este vicio. Lejos de recibir algún beneficio, el ciudadano común solo obtiene las peores consecuencias de esta política, sufriendo un menoscabo directo en su calidad de vida, salud y seguridad. Es imperativo denunciar la complicidad de este esquema y exigir una fiscalización rigurosa que ponga freno a un modelo corporativo que lucra con la vulnerabilidad social, rescatando el derecho constitucional a vivir en un ambiente sano, limpio y en paz. 

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The New Drug Czars

Greetings to all.

Marijuana is a psychoactive substance obtained from the Cannabis sativa plant, whose central component is tetrahydrocannabinol (THC). Historically confined to specific medicinal uses or traditional practices, recent decades have seen a radical transformation due to global decriminalization trends. Its primary reference point is California, a model that crossed over to the dark side by allowing the arbitrary use of this drug under false promises of freedom. What was initially presented as an agenda for individual rights has mutated into a social scourge; the proliferation of its recreational use without strict regulations for coexistence has normalized an addiction that erodes public health, alters the cognitive capacities of youth, and opens the door to dynamics of dependency that fracture the community fabric from its roots.

This crisis translates directly to residential environments, replicating foreign lack of control at the local level, where the injudicious consumption of a habitual user distorts the life of their surroundings and violates Law 20,000. Although the regulations decriminalize home cultivation in private gardens for personal use, the lack of clear numerical criteria creates a gray area that destroys neighborhood coexistence. The invasive smoke penetrates walls and ventilation systems, forcing entire families to passively breathe a substance they did not choose to consume, ruining the peace of the neighborhood. The most serious damage occurs within the home, where adults normalize this habit and expose children to a harmful model, undermining their formative role and paving the way for new generations to fall into the same dependency.


The Addiction Business

Faced with this scenario, citizens must express their rejection through formal complaints targeting the direct responsibility of California Governor Gavin Newsom, senators, and the political class that promoted this measure, as well as the law enforcement leadership that allowed the advance of this issue. Communities are forced to tolerate a drug in their neighborhoods that deteriorates air quality and affects the social environment of the majority. This highlights the deep hypocrisy of the authorities, who speak publicly about allocating funds to alleviate the damage of addiction, while public coffers benefit from the tax revenues generated by the sale of this substance. Far from receiving any benefit, the average citizen only experiences the worst consequences of this policy, suffering a direct detriment to their quality of life, health, and safety. It is imperative to denounce the complicity of this scheme and demand rigorous oversight to halt a corporate model that profits from social vulnerability, restoring the constitutional right to live in a healthy, clean, and peaceful environment.

viernes, 26 de junio de 2026

LAS PROMESAS ROTAS EN CHILE 

Saludos a todos. 

Escrito por don Juan Carlos, editor senior emérito. 

Este escrito examina cómo diversos gobiernos en Chile, desde la Unidad Popular hasta la administración actual, han fallado en cumplir sus promesas a la clase trabajadora y sectores vulnerables. Se argumenta que las cúpulas políticas, sin importar su ideología, terminan gobernando para sus propios intereses y perpetuando la desconexión con la ciudadanía. 

La historia contemporánea de Chile puede resumirse como un péndulo de ilusiones colectivas que, de manera sistemática, han terminado estrellándose contra el suelo de la realidad. Desde la década de los setenta hasta el presente año 2026, cada generación que reclamó para sí la conducción del destino nacional terminó traicionando su mandato o colapsando bajo el peso de sus propias contradicciones. Para la clase trabajadora y los sectores más humildes de la patria, el balance final es tan amargo como inapelable: en la cúspide del mando, ninguno cumplió. 

El primer gran colapso de este ciclo comenzó con la Unidad Popular (UP) junto al doctor Salvador Allende. Este proyecto encarnó la esperanza de una revolución institucional y democrática para el pueblo. Sin embargo, su fallo definitivo radicó en un voluntarismo ideológico que intentó forzar una transformación radical basada en las utopías de la vía chilena al socialismo, ignorando las leyes de la economía y la realidad del momento. Más allá de la brutal intervención de sectores fácticos internos y extranjeros, la gestión financiera de aquella experiencia fue incapaz de controlar una inflación asfixiante y el desabastecimiento masivo. Intentar refundar un territorio sin contar con mayorías parlamentarias reales condujo a una parálisis general de la nación que dejó a la ciudadanía desarmada y desprotegida ante la peor tragedia de nuestra crónica. 

A ese quiebre le siguió la tiranía de la dictadura cruenta de Augusto Pinochet, que, usurpando el mando, prometió restaurar la paz pública y fundar un régimen de prosperidad a costa del terrorismo de Estado. La tan cacareada estrategia impuesta fue un capitalismo de shock que dejó una herida abierta con miles de ejecutados, torturados, desaparecidos y con un saldo de millares de compatriotas que tuvieron que marchar al exilio, lo que fracturó el alma nacional, mientras se privatizaban los derechos más esenciales del ser humano como las pensiones, la salud y la educación. Aquel diseño convirtió el bienestar social en un negocio exclusivo de los grandes capitales, y el mito de su supuesta reserva moral se desmoronó por completo cuando la justicia internacional destapó el saqueo de fondos fiscales ocultos en cuentas secretas en el extranjero. 

Con el regreso a la democracia, la Concertación y la Nueva Mayoría ganaron el ejecutivo bajo la falsa promesa de que la alegría ya venía. Lo que vino, en realidad, fue la asimilación y el aburguesamiento de una dirigencia colectiva que prefirió acomodarse en los salones de la élite antes que desmantelar el engranaje neoliberal que implantó el régimen previo. Las cúpulas partidarias y la casta parlamentaria terminaron capturadas por el dinero corporativo. Financiaron sus campañas mediante boletas falsas entregadas por las mismas firmas monopolistas que abusaban de la población. Además, invirtieron sus millonarios fondos en la Bolsa de Valores y transaron con la oposición para proteger sus privilegios. Todo esto pavimentó el camino hacia el estallido social por su total desconexión con la calle. 

Otra de las grandes promesas rotas llegó con la hornada de Gabriel Boric y los jóvenes del Frente Amplio, quienes alcanzaron la Moneda con una bandera de pureza ética y propuestas de transformaciones estructurales. Cuatro años después, el balance de su administración es el suelo definitivo de las ilusiones. Su discurso de superioridad moral se derrumbó con el Caso Convenios, donde militantes de sus propios partidos desviaron recursos públicos destinados a los campamentos más vulnerables del país. Obligados por una crisis de seguridad y crimen organizado que los sobrepasó por completo, terminaron aplicando los mismos estados de excepción que antes criticaban y entregando los ministerios clave a la vieja guardia concertacionista. 

LA ORFANDAD DE LOS CHILENOS 

Finalmente, el actual viraje drástico hacia la derecha bajo la conducción de José Antonio Kast ha terminado por cerrar este círculo de contradicciones en sus primeros meses de gestión en 2026. Tras una campaña donde prometió austeridad, crecimiento y un recorte masivo del gasto fiscal, su gabinete ha profundizado la desprotección de la ciudadanía al eliminar prebendas esenciales y beneficios de previsión bajo la consigna de reducir el aparato estatal. En un giro contradictorio, el Ministerio de Hacienda ingresó un proyecto para aumentar el endeudamiento público en 6.200 millones de dólares adicionales, evidenciando un desgaste prematuro y un déficit que terminarán pagando las futuras generaciones. Asimismo, este periodo ha estado marcado por maniobras para acomodar y otorgar beneficios carcelarios a exmilitares condenados por violaciones a los derechos humanos, mientras las reformas tributarias impulsadas se enfocan en favorecer los intereses económicos de las élites nacionales y transnacionales mediante rebajas impositivas. 

El pueblo se encuentra en una absoluta orfandad de liderazgos legítimos. Las siglas cambian y las caras se renuevan, pero las cúpulas siguen gobernando para sí mismas, dejando las esperanzas de los más humildes enterradas bajo las promesas rotas del poder. 

Ante esta encrucijada, mi convicción como escritor es que Chile debe transitar hacia un sistema abierto y maduro, inspirado en el modelo de naciones como los Países Bajos, Suecia, Suiza, Dinamarca o Noruega. La experiencia internacional demuestra que estas sociedades estabilizan el poder mediante el parlamentarismo y los consensos reales, garantizando un respeto irrestricto a los trabajadores y manteniendo la paz con el entorno político, económico y social. Nuestra patria necesita alcanzar esa madurez institucional a través de un Estado de bienestar robusto y un mercado regulado, dejando atrás, de una vez por todas, las aventuras ideológicas que tanto daño nos han causado. 

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THE BROKEN PROMISES IN CHILE

Greetings to everyone.

This piece examines how various governments in Chile, from the Unidad Popular to the current administration, have failed to fulfill their promises to the working class and vulnerable sectors. It argues that the political leadership, regardless of their ideology, ultimately end up governing for their own interests and perpetuating the disconnect with the citizens.

The contemporary history of Chile can be summarized as a pendulum of collective illusions that, systematically, have ended up crashing against the ground of reality. From the 1970s to the present year 2026, each generation that claimed for itself the leadership of the national destiny ended up betraying its mandate or collapsing under the weight of its own contradictions. For the working class and the most humble sectors of the homeland, the final balance is as bitter as it is unappealable: at the pinnacle of command, none fulfilled.

The first major collapse of this cycle began with the Unidad Popular along with Doctor Salvador Allende. This project embodied the hope of an institutional and democratic revolution for the people. However, its definitive failure lay in an ideological voluntarism that attempted to force a radical transformation based on the utopias of the Chilean path to socialism, ignoring the laws of economics and the reality of the moment. Beyond the brutal intervention of domestic and foreign de facto sectors, the financial management of that experience was unable to control stifling inflation and massive shortages. Attempting to re-found a territory without relying on real parliamentary majorities led to a general paralysis of the nation that left the citizenry disarmed and unprotected before the worst tragedy of our history.

That breakdown was followed by the tyranny of the cruel dictatorship of Augusto Pinochet, who, by usurping command, promised to restore public peace and establish a regime of prosperity at the cost of state terrorism. The much-touted strategy imposed was a shock capitalism that left an open wound with thousands of executed, tortured, and disappeared persons, and with a toll of thousands of compatriots who had to go into exile, which fractured the national soul, while the most essential human rights such as pensions, health, and education were privatized. That design turned social welfare into an exclusive business for big capital, and the myth of its supposed moral authority completely crumbled when international justice uncovered the plunder of fiscal funds hidden in secret accounts abroad.

With the return to democracy, the Concertación and the Nueva Mayoría won the executive under the false promise that joy was on its way. What came, in reality, was the assimilation and bourgeoisification of a collective leadership that preferred to settle in the salons of the elite rather than dismantle the neoliberal framework implanted by the previous regime. The party leadership and the parliamentary caste ended up captured by corporate money. They financed their campaigns through fake invoices delivered by the same monopolistic firms that abused the population. Furthermore, they invested their millionaire funds in the stock market and traded with the opposition to protect their privileges. All of this paved the way toward the social outburst due to their total disconnect from the street.

Another of the great broken promises arrived with the cohort of Gabriel Boric and the youth of the Frente Amplio, who reached the Moneda with a banner of ethical purity and proposals for structural transformations. Four years later, the balance of their administration is the definitive rock bottom of illusions. Their discourse of moral superiority collapsed with the Caso Convenios, where militants from their own parties diverted public resources intended for the country's most vulnerable shantytowns. Forced by a security and organized crime crisis that completely overwhelmed them, they ended up applying the same states of emergency they previously criticized and handing over key ministries to the old guard of the Concertación.


THE ORPHANHOOD OF CHILEANS

Finally, the current drastic shift to the right under the leadership of José Antonio Kast has ended up closing this circle of contradictions in its first months of management in 2026. After a campaign where he promised austerity, growth, and a massive cut in fiscal spending, his cabinet has deepened the lack of protection for the citizenry by eliminating essential benefits and welfare support under the slogan of reducing the state apparatus. In a contradictory turn, the Ministry of Finance introduced a project to increase Chile's public debt by an additional 6.2 billion dollars, evidencing premature wear and tear and a deficit that future generations will end up paying. Likewise, this period has been marked by maneuvers to accommodate and grant prison benefits to former military officers convicted of human rights violations, while the tax reforms promoted focus on favoring the economic interests of domestic and transnational elites through tax cuts.

The people find themselves in an absolute orphanhood of legitimate leadership. The acronyms change and the faces are renewed, but the inner circles continue to govern for themselves, leaving the hopes of the most humble buried under the broken promises of power.

Facing this crossroads, my conviction as a writer is that Chile must transition toward an open and mature system, inspired by the model of nations such as the Netherlands, Sweden, Switzerland, Denmark or Norway
. International experience shows that these societies stabilize power through parliamentarism and real consensus, guaranteeing unrestricted respect for workers and maintaining peace with the political, economic, and social environment. Our homeland needs to achieve that institutional maturity through a robust welfare state and a regulated market, leaving behind, once and for all, the ideological adventures that have caused us so much harm.

jueves, 25 de junio de 2026

 

LA TRAICIÓN

Saludos a todos.

Escrito por don Juan Carlos, editor senior emérito.

Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto…

Camilo Escalona Medina nació en una familia obrera (panadero) de origen popular en Santiago, iniciando su trayectoria política desde muy joven como dirigente de la Federación de Estudiantes Secundarios (FESES) y en la directiva de la Juventud Socialista. Tras el golpe de Estado de 1973, partió al exilio y se estableció en la República Democrática Alemana (RDA), donde se formó bajo la rigidez ideológica y los manuales de seguridad de la ortodoxia comunista y el Ministerio para la Seguridad del Estado (Stasi). Arraigado en la facción dura de Clodomiro Almeyda, Escalona asimiló en Berlín una cultura de control de aparatos y escuelas de cuadros cerradas. Esta disciplina de hierro, sumada a su origen de base, fue la herramienta metodológica con la cual construyó su ascenso político y moldeó el destino de la militancia socialista a través de una maquinaria interna hermética y vertical, subordinada a la cúpula.

Al regresar al país para liderar el frente interno en la postdictadura, Escalona instrumentalizó esa disciplina burocrática para consolidarse como el operador predilecto del «Partido del Orden». En lugar de empujar las transformaciones estructurales del programa histórico del Dr. Salvador Allende, su gestión se enfocó en actuar como un estricto dique de contención frente a cualquier desborde social, ofreciendo garantías de estabilidad y paz regulatoria a los grandes empresarios de Santiago y Manhattan (Sanhattan). Al avalar las privatizaciones de los años 90 y defender los amarres de la Constitución de 1980 en desmedro de una Asamblea Constituyente, su facción —la «Nueva Izquierda»— domesticó ideológicamente al socialismo chileno, sustituyendo la mística militante por el financiamiento corporativo cruzado y el clientelismo de empleos públicos.


La Complicidad con el Modelo

El ejercicio de la escritura nos impone, antes que todo, el deber de la honestidad intelectual y la ponderación. Por ello, ante la delicada circunstancia de salud que hoy afecta a Camilo Escalona, estas palabras se formulan desde el más estricto respeto a su dignidad humana y con un profundo sentido de consideración; bajo ninguna circunstancia se trata de un juicio personal, sino de un examen necesario de la vida pública. Quienes hoy intentan reedificar su figura bajo la etiqueta de un líder estrictamente popular, chocan con el registro de sus propias decisiones: la trayectoria de un dirigente de origen social que, en el ejercicio del poder, prefirió transformarse en un garante del equilibrio institucional y en un dique frente a las demandas de cambio estructural. La responsabilidad histórica de un dirigente de origen popular que prefirió convertirse en el custodio de lo establecido y en un férreo opositor a los movimientos sociales, llegando a calificar las demandas por una Asamblea Constituyente como «opio». Su complicidad con el neoliberalismo quedó sellada al transformar su peso político en un freno de contención para que nada cambiara, promoviendo reformas meramente cosméticas mientras se hacía adicto a los aplausos de la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA) y de una élite empresarial que, paradójicamente, jamás lo aceptó como uno de los suyos.

Detrás de estas maniobras que apelan a una falsa nostalgia para ocultar el pasado, su verdadera esencia queda expuesta como la de un traidor político que mercantilizó la actividad pública y se convirtió en el gerente de los intereses patronales. Escalona actuó como el enlace y el sirviente de confianza del gran empresariado, garantizándoles mantener intactos el modelo neoliberal y los amarres de la Constitución de la dictadura; todo esto a cambio del dinero negro necesario para financiar su maquinaria clientelar y perpetuar su control sobre el partido. Con este pacto espurio, priorizó sus ambiciones de poder, sus vendettas internas y el enriquecimiento de su cúpula, entregando y sacrificando deliberadamente los derechos de la clase trabajadora a la que terminó traicionando.

Víctima de su propia traición…


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THE BETRAYAL

Greetings to everyone.

When those who command lose their shame, those who obey lose their respect…

Camilo Escalona Medina was born into a working-class family (a baker's son) of popular origin in Santiago, beginning his political career at a very young age as a leader of the Federation of Secondary Students (FESES) and on the board of the Socialist Youth. Following the 1973 coup d'état, he went into exile and settled in the German Democratic Republic (GDR), where he was trained under the ideological rigidity and security manuals of communist orthodoxy and the Ministry for State Security (Stasi). Rooted in the hardline faction of Clodomiro Almeyda, Escalona assimilated a culture of apparatus control and closed cadre schools in Berlin. This iron discipline, combined with his grassroots origin, became the methodological tool with which he built his political ascent and shaped the destiny of the socialist militancy through a hermetic and vertical internal machinery, completely subordinated to the leadership.

Upon returning to the country to lead the internal front during the post-dictatorship era, Escalona instrumentalized this bureaucratic discipline to consolidate himself as the preferred operator of the "Party of Order." Instead of pushing for the structural transformations of Salvador Allende’s historic program, his management focused on acting as a strict dyke of containment against any social unrest, offering guarantees of stability and regulatory peace to the big businessmen of Santiago and Manhattan (Sanhattan). By endorsing the privatizations of the 1990s and defending the constraints of the 1980 Constitution at the expense of a Constituent Assembly, his faction —the "New Left"— ideologically domesticated Chilean socialism, replacing militant mystique with cross-corporate financing and public employment clientelism.

Complicity with the Model

The practice of writing imposes upon us, above all, the duty of intellectual honesty and balance. Therefore, given the delicate health circumstances currently affecting Camilo Escalona, these words are formulated from the strictest respect for his human dignity and with a profound sense of consideration; under no circumstances is this a personal judgment, but rather a necessary examination of public life.

Those who today attempt to rebuild his figure under the label of a strictly popular leader clash with the record of his own decisions. The historical responsibility lies on a leader of popular origin who preferred to become the custodian of the established order and a fierce opponent of social movements, going so far as to describe the demands for a Constituent Assembly as "opium." His complicity with neoliberalism was sealed by transforming his political weight into a containment wall to ensure nothing changed, promoting merely cosmetic reforms while becoming addicted to the applause of the Industrial Development Society (SOFOFA) and a business elite that, paradoxically, never accepted him as one of their own.

Behind these maneuvers that appeal to a false nostalgia to conceal the past, his true essence is exposed as that of a political betrayer who commercialized public activity and became the manager of employers' interests. Escalona acted as the liaison and trusted servant of big business, guaranteeing they could maintain intact the neoliberal model and the constraints of the dictatorship's Constitution; all this in exchange for the dark money necessary to finance his clientelist machinery and perpetuate his control over the party. With this spurious pact, he prioritized his ambitions for power, his internal vendettas, and the enrichment of his inner circle, deliberately delivering and sacrificing the rights of the working class he ultimately betrayed.

A victim of his own betrayal…

lunes, 22 de junio de 2026

EL ORIGEN 

Que el precio por hacer lo correcto nunca sea demasiado tarde… 

Saludos a todos. 

Escrito por don Juan Carlos, editor senior emérito. 

Los Elohim diseñaron la anatomía humana en la dimensión de la geometría sagrada y los patrones arquetípicos primordiales (6D). La concibieron como un cáliz sagrado capaz de albergar una chispa del Espíritu Divino. Cada órgano es una réplica material de un coro celestial en el cielo. 

El viaje del ser humano en la Tierra no se inicia en el asfalto ni bajo las luces del mundo exterior. Comienza en la penumbra perfecta del vientre materno: un templo biológico que opera como nuestra primera nave de supervivencia. Suspendido en el líquido amniótico, el feto habita un microcosmos blindado. Experimenta una desconexión total de las leyes físicas de la gravedad, creyendo que esa bolsa protectora es la única realidad existente. 

Sin embargo, este entorno no es impermeable. A través de los tejidos, el embrión registra de manera pasiva sus primeros estímulos mediante las frecuencias amortiguadas del afuera y las descargas químicas de las emociones de la madre. Este cordón umbilical funciona como el primer lazo de nuestra historia: un canal orgánico que moldea los cimientos de la mente y programa al ser antes de que sus ojos se abran. Lo prepara para el trauma inevitable del nacimiento, que colapsa este primer refugio y lo expulsa hacia una realidad mucho más compleja. 

El diseño está en la séptima dimensión (6D). Su ejecución y uso ocurren aquí, en la Tierra, tercera dimensión (3D). El cuerpo actual es el punto de encuentro donde el cielo y la tierra se unen. 

Sembrando a los cuatro vientos… 

Al ser arrojado a la materia, el individuo queda matriculado de forma automática en la gran Universidad existencial de la vida. Es un plano diseñado exclusivamente para confrontarlo con la dualidad y el aprendizaje. En esta dimensión, el aula terrestre recibe al estudiante con un despliegue masivo de espejismos, sistemas de control, apegos materiales y falsas narrativas de éxito que intentan adormecer su conciencia en un ciclo continuo. 

El verdadero desarrollo del ser no se logra encajando en este engranaje. Se alcanza atravesando con lucidez las vicisitudes, los desencantos y las quiebras de expectativas que actúan como rigurosos exámenes de resistencia. Cada crisis personal es una herramienta de demolición. Destruye la ingenuidad original y templa el carácter en la fragua del sufrimiento. Es así como el individuo muta de receptor pasivo a observador crítico de su propia mente, aprendiendo a descifrar los mecanismos de manipulación del entorno para evitar ser domesticado por las reglas del sistema. 

Nadie permanece de pie en esta vida para siempre… 

Aquí se revela el verdadero significado de la misión humana. El ser no se marcha de esta dimensión con las manos vacías ni se disuelve en el olvido. Destila cada dolor y victoria para transformarlos en una herencia viva de aprendizaje. 

Al expulsar los Dioses al hombre del paraíso, se aseguraron de que la humanidad tuviera que transitar por el dolor, la vejez y la muerte física antes de alcanzar la madurez espiritual necesaria para desanclarse de lo denso del planeta Tierra. En cambio, el que cumplió su misión con dignidad fluye con la templanza de quien ya no pesa. Destila sus dolores y victorias para transformarlos en un torrente limpio, un legado vivo que bendice y alumbra el tránsito de su descendencia. 

Eres libre para escoger tus decisiones, pero no eres libre de escapar a las consecuencias de tus acciones… 

Al nacer en el plano material (3D), el ser humano cruza por un «velo de amnesia. Olvida de dónde viene, quién es realmente y el potencial divino que lleva dentro: la chispa de luz. Al no recordar que es un fragmento de la Luz Suprema, acepta la mortalidad como su única y triste realidad natural, resignándose a las leyes de este mundo. Este ciclo de reciclaje continuo le niega la inmortalidad verdadera—la eternidad consciente en los planos superiores—manteniéndolo atrapado en un bucle infinito de nacimientos y muertes. 

Los regentes saturan nuestra dimensión con distracciones, divisiones, guerras, dogmas religiosos rígidos y placeres vacíos. Mientras la energía humana se disipa en el miedo al futuro, la culpa del pasado o los conflictos de poca monta, esa fuerza nunca se acumula internamente para encender el «Árbol de la Vida» que reside latente en su propio diseño espiritual. 

Para romper este ciclo, el Ser debe forjar en su vida diaria una autoobservación rigurosa, una templanza silenciosa y, sobre todo, buenas acciones. La rectitud en el obrar es el principio que despierta la conciencia y el final que rompe el ancla material. Solo reteniendo su energía y sembrando el bien en el aquí y el ahora, el individuo enciende su mapa interno. Con la ligereza de una pluma y la mirada limpia hacia el Cielo, su próximo derrotero es regresar al Reino de la Luz, su Hogar original. 

Al final, el pecado es solo un error que necesita corregirse, y no un mal que requiere castigo. 

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THE ORIGIN

May the price for doing the right thing never be too late…

Greetings to all.

The Elohim designed human anatomy in the dimension of sacred geometry and primordial archetypal patterns (6D). They conceived it as a sacred chalice capable of harboring a spark of the Divine Spirit. Each organ is a material replica of a heavenly choir in heaven.

The journey of the human being on Earth does not begin on the asphalt nor under the lights of the outside world. It commences in the perfect twilight of the maternal womb: a biological temple that operates as our first survival vessel. Suspended in the amniotic fluid, the fetus inhabits a shielded microcosm. It experiences a total disconnection from the physical laws of gravity, believing that this protective sac is the only existing reality.

However, this environment is not impermeable. Through the tissues, the embryo passively registers its first stimuli through the muffled frequencies of the outside and the chemical discharges of the mother's emotions. This umbilical cord functions as the first bond of our history: an organic channel that shapes the foundations of the mind and programs the being before its eyes even open. It prepares the being for the inevitable trauma of birth, which collapses this first refuge and expels it into a far more complex reality.

The design is in the sixth dimension (6D). Its execution and use occur here, on Earth, the third dimension (3D). The current body is the meeting point where heaven and earth unite.

Sowing to the four winds…

Upon being cast into matter, the individual is automatically enrolled in the great existential University of life. It is a plane designed exclusively to confront the being with duality and learning. In this dimension, the earthly classroom receives the student with a massive display of mirages, control systems, material attachments, and false narratives of success that attempt to lull their consciousness in a continuous cycle.

The true development of the being is not achieved by fitting into this gear. It is attained by lucidly traversing the vicissitudes, the disillusions, and the shattering of expectations that act as rigorous tests of endurance. Each personal crisis is a tool of demolition. It destroys the original ingenuity and tempers the character in the forge of suffering. This is how the individual mutates from a passive receptor to a critical observer of their own mind, learning to decipher the mechanisms of manipulation of the environment to avoid being domesticated by the rules of the system.

No one remains standing in this life forever…

Here, the true meaning of the human mission is revealed. The being does not depart from this dimension with empty hands nor dissolves into oblivion. It distills every pain and victory to transform them into a living heritage of learning.

By expelling man from paradise, the Gods ensured that humanity would have to transit through pain, old age, and physical death before reaching the spiritual maturity necessary to unanchor itself from the density of planet Earth. On the other hand, the one who fulfilled their mission with dignity flows with the temperance of one who no longer weighs. They distill their pains and victories to transform them into a clean torrent, a living legacy that blesses and illuminates the transition of their descendants.

You are free to choose your decisions, but you are not free to escape the consequences of your actions…

Upon being born into the material plane (3D), the human being crosses through a "veil of amnesia." They forget where they come from, who they truly are, and the divine potential they carry within: the spark of light. By not remembering that they are a fragment of the Supreme Light, they accept mortality as their sole and sorrowful natural reality, resigning themselves to the laws of this world. This continuous cycle of recycling denies them true immortality—conscious eternity in the higher planes—keeping them trapped in an infinite loop of births and deaths.

The regents saturate our dimension with distractions, divisions, wars, rigid religious dogmas, and empty pleasures. While human energy dissipates in the fear of the future, the guilt of the past, or petty conflicts, that force never accumulates internally to ignite the "Tree of Life" that resides latent in its own spiritual design.

To break this cycle, the Being must forge in their daily life a rigorous self-observation, a silent temperance, and, above all, good deeds. Righteousness in action is the principle that awakens consciousness and the final seal that breaks the material anchor. Only by retaining their energy and sowing good in the here and now does the individual ignite their internal map. With the lightness of a feather and a clean gaze toward Heaven, their next final course is to return to the Kingdom of Light, their original Home.

In the end, sin is only an error that needs to be corrected, and not an evil that requires punishment.

domingo, 21 de junio de 2026

 

El Poder Bajo Las Sombras 

Saludos a todos. 

Escrito por don Juan Carlos, editor senior emérito. 

La historia contemporánea está marcada por una secuencia precisa de líderes que decidieron alterar el mapa de la dependencia geopolítica y cuyas trayectorias fueron truncadas en orden sucesivo a su desaparición: Mohammad Mosaddegh en Irán (1953), Jacobo Árbenz en Guatemala (1954), Patrice Lumumba en la República Democrática del Congo (1961), Sylvanus Olympio en Togo (1963), Ngo Dinh Diem en Vietnam del Sur (1963), Kwame Nkrumah en Ghana (1966), Amílcar Cabral en Guinea-Bissau (1973), el Dr. Salvador Allende en Chile (1973), Thomas Sankara en Burkina Faso (1987), Manuel Antonio Noriega en Panamá (1989), Sadam Huseín en Irak (2003), Muammar Gaddafi en Libia (2011), Dilma Rousseff en Brasil (2016), Evo Morales en Bolivia (2019) y, recientemente, Nicolás Maduro en Venezuela (2026). Cada una de estas figuras, desde sus particulares contextos geográficos, ideológicos y temporales, representó un punto de quiebre en las relaciones de poder tradicionales. Lejos de ser piezas aisladas, sus caídas forman un registro histórico continuo de liderazgos que, de manera pacífica o armada, electoral o revolucionaria, buscaron redefinir la soberanía de sus naciones frente a los dictámenes coloniales, capitales y neocoloniales que históricamente han administrado la periferia global. 

El Establecimiento

El núcleo de sus proyectos políticos se centró en la redistribución de la riqueza y el empoderamiento material de sus poblaciones a través del control estatal de los recursos estratégicos. Bajo estas premisas, se implementaron reformas agrarias estructurales para dotar de tierras al campesinado desposeído, se nacionalizaron industrias extractivas críticas —como el petróleo, el cobre, el litio y los minerales tecnológicos— y se diseñaron redes de servicios públicos que convirtieron la educación superior, la vivienda y la salud avanzada en derechos universales y gratuitos. Proyectos de infraestructura civil sin precedentes, como el Gran Río Artificial en el desierto o la industrialización agrícola local, buscaban romper la dependencia alimentaria y financiera externa; simultáneamente, iniciativas monetarias y pan-regionalistas intentaban dotar a continentes enteros de soberanía económica frente a las monedas hegemónicas de intercambio. El trabajo de estos líderes consistió en transformar el potencial abstracto de la riqueza nacional en un bienestar tangible, elevando sustancialmente los índices de desarrollo humano de sus pueblos. 

El Poder Fáctico 

Sin embargo, cuando estos proyectos de autodeterminación económica dejaron de alinearse con los intereses de las grandes corporaciones transnacionales y mercados financieros, se activaron la intervención encubierta y el cambio de régimen administrado por agencias de inteligencia en las sombras. Este poder fáctico instrumenta y empodera a las embajadas estadounidenses en las naciones receptoras, transformándolas en estaciones operativas de la Agencia de Inteligencia Americana (CIA), donde los representantes diplomáticos son tan descarados que hasta interfieren abiertamente en la política interna del país anfitrión, influyendo, opinando y dictando pautas como si se tratara de su propio territorio. Frente a esta agresión sistemática que opera como una epidemia destructiva contra los anhelos de los pueblos, la defensa soberana exige el blindaje multidimensional de carácter dialéctico: la expulsión inmediata de toda diplomacia injerencista, la construcción de una soberanía comunicacional que desmantele la guerra psicológica y la consolidación de bloques económicos alternativos ajenos al dólar. Solo mediante una democracia participativa real y una estructura civil plenamente consciente y organizada de base, se puede erradicar este virus de desestabilización transnacional, transformando la legítima defensa en un acto didáctico de emancipación histórica. 

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Power in the Shadows

Greetings to everyone.

Contemporary history is marked by a precise sequence of leaders who chose to alter the map of geopolitical dependence, and whose trajectories were cut short in the successive order of their demise: Mohammad Mosaddegh in Iran (1953), Jacobo Árbenz in Guatemala (1954), Patrice Lumumba in the Democratic Republic of the Congo (1961), Sylvanus Olympio in Togo (1963), Ngo Dinh Diem in South Vietnam (1963), Kwame Nkrumah in Ghana (1966), Amílcar Cabral in Guinea-Bissau (1973), Dr. Salvador Allende in Chile (1973), Thomas Sankara in Burkina Faso (1987), Manuel Antonio Noriega in Panama (1989), Saddam Hussein in Iraq (2003), Muammar Gaddafi in Libya (2011), Dilma Rousseff in Brazil (2016), Evo Morales in Bolivia (2019), and, recently, Nicolás Maduro in Venezuela (2026). Each of these figures, within their particular geographical, ideological, and temporal contexts, represented a breaking point in traditional power relations. Far from being isolated events, their downfalls form a continuous historical record of leaderships that—whether through peaceful or armed, electoral or revolutionary means—sought to redefine the sovereignty of their nations against the colonial, capital, and neocolonial dictates that have historically administered the global periphery.


The Establishment

The core of their political projects focused on the redistribution of wealth and the material empowerment of their populations through state control of strategic resources. Under these premises, structural agrarian reforms were implemented to grant land to the dispossessed peasantry, critical extractive industries—such as oil, copper, lithium, and technological minerals—were nationalized, and public service networks were designed to turn higher education, housing, and advanced healthcare into universal and free rights. Unprecedented civil infrastructure projects, such as the Great Man-Made River in the desert or local agricultural industrialization, sought to break external food and financial dependence; simultaneously, monetary and pan-regionalist initiatives attempted to provide entire continents with economic sovereignty against hegemonic currencies of exchange. The work of these leaders consisted of transforming the abstract potential of national wealth into tangible well-being, substantially raising the human development indexes of their peoples.

De Facto Power

However, when these projects of economic self-determination ceased to align with the interests of large transnational corporations and financial markets, covert intervention and regime change administered by intelligence agencies in the shadows were activated. This de facto power instrumentalizes and empowers U.S. embassies in recipient nations, transforming them into operational stations for the Central Intelligence Agency (CIA) where diplomatic representatives are so brazen that they openly interfere in the internal politics of the host country, influencing, opining, and dictating guidelines as if it were their own territory. Faced with this systematic aggression that operates like a destructive epidemic against the yearnings of the peoples, sovereign defense demands a multidimensional shield of a dialectical nature: the immediate expulsion of all meddling diplomacy, the construction of a communicational sovereignty that dismantles psychological warfare, and the consolidation of alternative economic blocs independent of the dollar. Only through a real participatory democracy and a fully conscious, grass-roots organized civil structure can this virus of transnational destabilization be eradicated, transforming legitimate defense into a didactic act of historical emancipation.