Rumbo a la Unidad
Saludos a todos.
Escrito por don Juan Carlos, editor senior emérito.
Desde una perspectiva analítica e institucional, la modernización del Estado exige reflexionar sobre el papel de las Fuerzas Armadas. El reconocimiento a su alto estándar profesional en el resguardo de la soberanía es indiscutible; sin embargo, las tensiones del pasado, reflejadas en los episodios de agitación de la época, demuestran el riesgo republicano que se genera cuando las armas interfieren en la deliberación civil. La dignidad de la institución militar se protege mejor cuando se le mantiene distante del desgaste de la contingencia política partidista.
La institución valora su prestigio y su misión de defensa nacional por sobre las disputas del día a día; no obstante, el estamento castrense requiere garantías de que el poder civil administrará la seguridad pública con eficacia, transparencia y sin desmantelar las capacidades logísticas y operativas de las instituciones. La subordinación democrática es viable siempre y cuando no signifique una desprotección o una interferencia ideológica. Este enfoque se centra en salvaguardar la estabilidad de dichas bases. Promueve una reestructuración estratégica de los programas de cooperación internacional. Esto optimizará la transferencia tecnológica y priorizará la autosuficiencia del Estado.
El Rumbo Político
El horizonte definitivo es construir un espacio de confianza mutua de largo plazo sustentado en la consecución de una auténtica unidad nacional y en el fortalecimiento de la participación democrática ciudadana. Para alcanzar este fin, se hace un llamado directo al pueblo para que asuma la responsabilidad histórica de seleccionar rigurosamente a los candidatos más apropiados y a sus auténticos representantes políticos en las urnas. Solo a través de este respaldo ciudadano con un liderazgo enfocado en el bien común se logrará edificar una nación mejor organizada, estructurada e institucionalmente sólida, donde la deliberación civil avance con total estabilidad y libre de cualquier aventura polarizante que altere la cohesión de la nación.
El horizonte definitivo es construir un espacio de confianza mutua de largo plazo sustentado en la consecución de una auténtica unidad nacional y en el fortalecimiento de la participación democrática ciudadana. Para alcanzar este fin, se hace un llamado directo al pueblo para que asuma la responsabilidad histórica de seleccionar rigurosamente a los candidatos más apropiados y a sus auténticos representantes políticos en las urnas. Solo a través de este respaldo ciudadano con un liderazgo enfocado en el bien común se logrará edificar una nación mejor organizada, estructurada e institucionalmente sólida, donde la deliberación civil avance con total estabilidad y libre de cualquier aventura polarizante que altere la cohesión de la nación.
--- . ---
The Path to Unity
Greetings to all.
Written by Don Juan Carlos, Senior Editor Emeritus.
From an analytical and institutional perspective, the modernization of the State requires reflecting on the role of the Armed Forces. The recognition of their high professional standard in safeguarding sovereignty is indisputable; however, past tensions, reflected in the episodes of unrest of that era, demonstrate the republican risk generated when weapons interfere in civil deliberation. The dignity of the military institution is better protected when it is kept distant from the attrition of partisan political contingency.
The institution values its prestige and its national defense mission over day-to-day disputes; nevertheless, the military establishment requires guarantees that the civil power will manage public safety with efficiency, transparency, and without dismantling the logistical and operational capabilities of the institutions. Democratic subordination is viable as long as it does not mean a lack of protection or ideological interference. This approach focuses on safeguarding the stability of those bases. It promotes a strategic restructuring of international cooperation programs. This will optimize technology transfer and prioritize the self-sufficiency of the State.
The Political Direction
The definitive horizon is to build a long-term space of mutual trust sustained by the achievement of true national unity and the strengthening of democratic citizen participation. To achieve this end, a direct call is made to the people to assume the historic responsibility of rigorously selecting the most appropriate candidates and their authentic political representatives at the ballot box. Only through this citizen support for leadership focused on the common good will it be possible to build a better organized, structured, and institutionally solid nation, where civil deliberation advances with total stability and free from any polarizing adventure that alters the cohesion of the nation.



No hay comentarios.:
Publicar un comentario