En el inicio del debate legislativo, se estima que de aprobarse el proyecto del gobierno no será necesario aferrarse al esquema tradicional de los dos bloques, lo que provoca incertidumbre en la política de alianzas y adelanta la búsqueda de candidatos. La UDI, único partido que rechaza la iniciativa, apuesta por una fórmula uninominal y juega a los misterios sobre la incorporación de Amplitud y Evópoli en una eventual lista parlamentaria de la derecha. RN mira a la DC y ME-O se aproxima a la Nueva Mayoría.
Por Luis Casanova R.
Apenas la presidenta Michelle Bachelet presentó y firmó el proyecto de ley que termina con el sistema binominal e implanta una modalidad proporcional con una redistribución de los distritos, aumento de parlamentarios a elegir y cuotas especiales para las mujeres, el mundo político estalló en reacciones, tanto positivas como negativas.
En el elemento central, que consiste en eliminar el actual esquema eleccionario, no hay dudas: una amplia mayoría quiere el cambio. Como lo dijo la propia mandataria, "no sólo por la herida que representa su origen", sino también porque "condena a la nación a un empate permanente", lo que es "un obstáculo para la representatividad de nuestra democracia".
En tal sentido, no es novedad el rechazo anticipado a la iniciativa de parte de la UDI. Es más, el jefe de bancada Felipe Ward tildó la idea de "pésima" y el timonel de la colectividad Patricio Melero dijo que el vocero de Gobierno, Álvaro Elizalde, "no entiende lo que habla, ni sabe lo que dice" cuando afirmó que las modificaciones no tendrán un costo adicional para el Estado.
Más allá de las críticas, en el oficialismo protestan contra la oposición tan cerrada que ejerce el gremialismo, no sólo en éste, sino que en otros proyectos enviados por el Ejecutivo, donde incluso hay sectores de la Alianza que están dispuestos a avanzar.
Tal contexto hace estéril el esfuerzo del partido de calle Suecia respecto a las votaciones en las comisiones y en las sesiones en sala, donde los quórums son superables por la centro-izquierda, teniendo en cuenta la composición de ambas cámaras para el período 2014-2018.
Así lo explicó para Cambio21 el secretario nacional de la Democracia Cristiana, Víctor Maldonado: "Cuando reclaman por la manera en que se efectúan las discusiones en el Congreso, es porque se quedaron en el pasado. Antes estaban acostumbrados a cerrar la puerta de las reformas y ellos tenían las llaves. Ahora, en cambio, cerraron la puerta, pero se le cayó la casa. Es como tener una fortaleza sin muros".
"La UDI está conteniendo todo no sabemos para qué, porque no está sirviendo de nada. Pasar la aplanadora es ejercer una imposición de la mayoría por el sólo hecho de ser mayoría y aprobar lo que se quiere y como se quiere. Y eso no está pasando. Lo que hay es una mayoría que quiere cumplir un programa, pero que tiene la flexibilidad para acoger puntos de vista, ya sea propios o ajenos", comentó.
Obviamente en la derecha opinan lo contrario. Sin embargo, después de los argumentos que tienen los defensores y detractores del nuevo sistema en cuestión, lo concreto es que para las elecciones de tres años y medio más deberíamos estar con algo distinto al binominal.
Y bajo esta realidad, las cúpulas de los partidos ya están preparándose para un inusual escenario de pactos y alianzas que podría marcar un antes y un después en la política chilena, lo que, una de dos, marcará el verdadero fin de la transición o nos trasladará al politizado ambiente de los convulsionados años 70.
Hegemonía total en juego
En rigor, el proyecto del gobierno propone aumentar el Senado de 38 a 50 representantes y la Cámara de Diputados de 120 a 155 legisladores, eleva la cantidad de senadores a elegir en las regiones más pobladas del país, redistribuye los distritos y establece que en algunas zonas resulten electos tres diputados como mínimo, lo que rompe el actual empate que logran desde 1989 la derecha y la centro-izquierda.
Según el analista de la Universidad del Desarrollo, Gonzalo Müller, tales cambios traerían como efecto inmediato que "se apueste más por los partidos y por los votos de las listas y no tanto por las mayorías individuales. Es decir, nos podríamos encontrar con listas que ya no son de dos, sino que de tres, cinco y hasta ocho candidatos, lo que generará la elección de diputados con muy pocos votos, pero que sumados por la lista le ganen a postulantes independientes que vayan por fuera".
"Un partido va a tener que llevar más de un candidato en un mismo distrito, lo que no había pasado antes. O sea, se va a parecer a la elección de concejales, donde los candidatos de un mismo color luchan por el mismo cupo y en el que saben que su competencia directa son sus pares y no los de la otra lista", indicó para este reportaje.
La explicación técnica es conocida por los expertos electorales de la Nueva Mayoría, que desde las municipales de 2008 -entonces Concertación- apuestan por competir en listas separadas y que ahora ven cercana la opción de sumar más escaños en los feudos más votados históricamente, como en los extremos norte y sur, el Maule y Coquimbo.
Uno de ellos, el diputado Pepe Auth (gestor del texto junto al socialista Marcelo Schilling y el constitucionalista DC Patricio Zapata), aseguró que con más competidores en la calle "las alianzas van a ser voluntarias" y "la gente decidirá de qué partido son los parlamentarios y no las coaliciones".
"Con este nuevo sistema lo lógico es que cada partido lleve su lista", añadió el DC Pablo Lorenzini, y "no es obligatorio concurrir con pactos o subpactos", complementó el mandamás PS Osvaldo Andrade.
Ampliarse, morir y nacer de nuevo
En la Alianza no hay dudas: la iniciativa es un "traje a la medida" para la Nueva Mayoría, y en específico el Partido Comunista, debido a la cantidad de partidos que agrupa, sumado al gran número de candidatos a los que se puede echar mano, cosa que en teoría no ocurre con la UDI y RN.
Sin perjuicio de aquello, con el nacimiento de Amplitud y Evópoli (movimientos que tienen presencia en el Congreso), el bloque también podría verse beneficiado con el nuevo sistema.
En opinión del experto de la Universidad Diego Portales, Mauricio Morales, "hay contingente de sobra para llevar más postulantes, lo que generará una negociación más relajada y permitirá en la derecha que Evópoli y Amplitud puedan entrar a una lista conjunta con Renovación Nacional y la Unión Demócrata Independiente. Es decir, se facilitaría la vida política en este conglomerado".
"La UDI ha sobrevivido gracias al binominal. Si uno mira las cifras de las últimas elecciones, se podría concluir que la desproporcionalidad que genera el binominalismo ha ayudado a este partido y ha perjudicado a RN. Por ende, si en la actualidad los favorece es bien poco plausible que respalden una reforma que será mucho más proporcional", sostuvo en estas páginas.
La advertencia es rotunda, acota Morales: "si se parten en dos listas (RN-UDI versus Evópoli-Amplitud), sufrirán costos electorales más o menos significativos".
Pablo Rodríguez, investigador del Instituto Libertad, habla de una relación "costo/beneficio" que los partidos de la oposición van a tener que analizar, "porque ellos necesitan tener más diversidad y una visión más amplia más allá de las dos colectividades grandes".
"Es posible que se logre algún acuerdo en la votación final del proyecto, pero todo parece indicar que el foco está orientado a lo que pueda hacer RN con la Nueva Mayoría y los independientes. El oficialismo tiene los votos y sólo le falta una cantidad muy baja de diputados para la aprobación final. Por consecuencia, la bisagra la juegan RN, Amplitud, Evópoli y los independientes. La UDI, más allá de que pueda decir que no, hasta ahí no más llega. Ante eso, la única convicción es que hay que ampliarse", manifestó a este medio.
Preparando la artillería
Atento a la jugada, las facciones de la Nueva Mayoría que se sienten incómodos con la presencia de la DC en el bloque ven una gran oportunidad en esta reforma.
Por Luis Casanova R.
Apenas la presidenta Michelle Bachelet presentó y firmó el proyecto de ley que termina con el sistema binominal e implanta una modalidad proporcional con una redistribución de los distritos, aumento de parlamentarios a elegir y cuotas especiales para las mujeres, el mundo político estalló en reacciones, tanto positivas como negativas.
En el elemento central, que consiste en eliminar el actual esquema eleccionario, no hay dudas: una amplia mayoría quiere el cambio. Como lo dijo la propia mandataria, "no sólo por la herida que representa su origen", sino también porque "condena a la nación a un empate permanente", lo que es "un obstáculo para la representatividad de nuestra democracia".
En tal sentido, no es novedad el rechazo anticipado a la iniciativa de parte de la UDI. Es más, el jefe de bancada Felipe Ward tildó la idea de "pésima" y el timonel de la colectividad Patricio Melero dijo que el vocero de Gobierno, Álvaro Elizalde, "no entiende lo que habla, ni sabe lo que dice" cuando afirmó que las modificaciones no tendrán un costo adicional para el Estado.
Más allá de las críticas, en el oficialismo protestan contra la oposición tan cerrada que ejerce el gremialismo, no sólo en éste, sino que en otros proyectos enviados por el Ejecutivo, donde incluso hay sectores de la Alianza que están dispuestos a avanzar.
Tal contexto hace estéril el esfuerzo del partido de calle Suecia respecto a las votaciones en las comisiones y en las sesiones en sala, donde los quórums son superables por la centro-izquierda, teniendo en cuenta la composición de ambas cámaras para el período 2014-2018.
Así lo explicó para Cambio21 el secretario nacional de la Democracia Cristiana, Víctor Maldonado: "Cuando reclaman por la manera en que se efectúan las discusiones en el Congreso, es porque se quedaron en el pasado. Antes estaban acostumbrados a cerrar la puerta de las reformas y ellos tenían las llaves. Ahora, en cambio, cerraron la puerta, pero se le cayó la casa. Es como tener una fortaleza sin muros".
"La UDI está conteniendo todo no sabemos para qué, porque no está sirviendo de nada. Pasar la aplanadora es ejercer una imposición de la mayoría por el sólo hecho de ser mayoría y aprobar lo que se quiere y como se quiere. Y eso no está pasando. Lo que hay es una mayoría que quiere cumplir un programa, pero que tiene la flexibilidad para acoger puntos de vista, ya sea propios o ajenos", comentó.
Obviamente en la derecha opinan lo contrario. Sin embargo, después de los argumentos que tienen los defensores y detractores del nuevo sistema en cuestión, lo concreto es que para las elecciones de tres años y medio más deberíamos estar con algo distinto al binominal.
Y bajo esta realidad, las cúpulas de los partidos ya están preparándose para un inusual escenario de pactos y alianzas que podría marcar un antes y un después en la política chilena, lo que, una de dos, marcará el verdadero fin de la transición o nos trasladará al politizado ambiente de los convulsionados años 70.
Hegemonía total en juego
En rigor, el proyecto del gobierno propone aumentar el Senado de 38 a 50 representantes y la Cámara de Diputados de 120 a 155 legisladores, eleva la cantidad de senadores a elegir en las regiones más pobladas del país, redistribuye los distritos y establece que en algunas zonas resulten electos tres diputados como mínimo, lo que rompe el actual empate que logran desde 1989 la derecha y la centro-izquierda.
Según el analista de la Universidad del Desarrollo, Gonzalo Müller, tales cambios traerían como efecto inmediato que "se apueste más por los partidos y por los votos de las listas y no tanto por las mayorías individuales. Es decir, nos podríamos encontrar con listas que ya no son de dos, sino que de tres, cinco y hasta ocho candidatos, lo que generará la elección de diputados con muy pocos votos, pero que sumados por la lista le ganen a postulantes independientes que vayan por fuera".
"Un partido va a tener que llevar más de un candidato en un mismo distrito, lo que no había pasado antes. O sea, se va a parecer a la elección de concejales, donde los candidatos de un mismo color luchan por el mismo cupo y en el que saben que su competencia directa son sus pares y no los de la otra lista", indicó para este reportaje.
La explicación técnica es conocida por los expertos electorales de la Nueva Mayoría, que desde las municipales de 2008 -entonces Concertación- apuestan por competir en listas separadas y que ahora ven cercana la opción de sumar más escaños en los feudos más votados históricamente, como en los extremos norte y sur, el Maule y Coquimbo.
Uno de ellos, el diputado Pepe Auth (gestor del texto junto al socialista Marcelo Schilling y el constitucionalista DC Patricio Zapata), aseguró que con más competidores en la calle "las alianzas van a ser voluntarias" y "la gente decidirá de qué partido son los parlamentarios y no las coaliciones".
"Con este nuevo sistema lo lógico es que cada partido lleve su lista", añadió el DC Pablo Lorenzini, y "no es obligatorio concurrir con pactos o subpactos", complementó el mandamás PS Osvaldo Andrade.
Ampliarse, morir y nacer de nuevo
En la Alianza no hay dudas: la iniciativa es un "traje a la medida" para la Nueva Mayoría, y en específico el Partido Comunista, debido a la cantidad de partidos que agrupa, sumado al gran número de candidatos a los que se puede echar mano, cosa que en teoría no ocurre con la UDI y RN.
Sin perjuicio de aquello, con el nacimiento de Amplitud y Evópoli (movimientos que tienen presencia en el Congreso), el bloque también podría verse beneficiado con el nuevo sistema.
En opinión del experto de la Universidad Diego Portales, Mauricio Morales, "hay contingente de sobra para llevar más postulantes, lo que generará una negociación más relajada y permitirá en la derecha que Evópoli y Amplitud puedan entrar a una lista conjunta con Renovación Nacional y la Unión Demócrata Independiente. Es decir, se facilitaría la vida política en este conglomerado".
"La UDI ha sobrevivido gracias al binominal. Si uno mira las cifras de las últimas elecciones, se podría concluir que la desproporcionalidad que genera el binominalismo ha ayudado a este partido y ha perjudicado a RN. Por ende, si en la actualidad los favorece es bien poco plausible que respalden una reforma que será mucho más proporcional", sostuvo en estas páginas.
La advertencia es rotunda, acota Morales: "si se parten en dos listas (RN-UDI versus Evópoli-Amplitud), sufrirán costos electorales más o menos significativos".
Pablo Rodríguez, investigador del Instituto Libertad, habla de una relación "costo/beneficio" que los partidos de la oposición van a tener que analizar, "porque ellos necesitan tener más diversidad y una visión más amplia más allá de las dos colectividades grandes".
"Es posible que se logre algún acuerdo en la votación final del proyecto, pero todo parece indicar que el foco está orientado a lo que pueda hacer RN con la Nueva Mayoría y los independientes. El oficialismo tiene los votos y sólo le falta una cantidad muy baja de diputados para la aprobación final. Por consecuencia, la bisagra la juegan RN, Amplitud, Evópoli y los independientes. La UDI, más allá de que pueda decir que no, hasta ahí no más llega. Ante eso, la única convicción es que hay que ampliarse", manifestó a este medio.
Preparando la artillería
Atento a la jugada, las facciones de la Nueva Mayoría que se sienten incómodos con la presencia de la DC en el bloque ven una gran oportunidad en esta reforma.
Pensando en fortalecer a la izquierda, los senadores PPD Guido Girardi y Jaime Quintana y el ex ministro de la misma entidad, Sergio Bitar, hace meses que estrechan lazos con el ex candidato presidencial Marco Enríquez-Ominami, lo que ocasionó el inicio del abuenamiento del dirigente con sus ex socios de la fenecida Concertación.
El primer paso fue una reunión con el ministro de Energía, Máximo Pacheco. El siguiente será socializar un acuerdo político que lo lleve a participar en el proceso de primarias de 2017, instancia a la que el ex diputado se negó a participar en 2013.
La movida conlleva la firma de un acuerdo político con un programa común y la inclusión del PRO en el futuro pacto parlamentario ahora que habría más cupos disponibles.
Para tener en cuenta: la idea de una propuesta programática conjunta para 2017 con listas paralelas es defendida por el PC y los demás, lo que acrecienta los temores de "aislamiento" en las huestes democratacristianas.
Ante un escenario de "camino propio" y de competencia total que vivirán todos los partidos, la DC, a contar de la elección territorial del 15 de junio, comenzará la búsqueda de los candidatos en todo el país.
De todas formas, Víctor Maldonado, llama a la cordura y plantea que "va a cambiar la mentalidad de todos. Hasta ahora, en la centro-izquierda hemos estado obligados a estar juntos, por ende, la labor es concordar estar juntos. Es la calidad de la política la que se modifica. No es la extorsión, es la convicción de que juntos podemos transformar el país".
"Por eso que es una fuerte prueba para todos y una razón más para trabajar en las coincidencias. Tratar las discrepancias no requiere ningún curso especializado. Hay que dejarse llevar no más. Y en eso la DC tiene la capacidad de lograr socios y crecer electoralmente. Somos más fuertes que hace cinco años, lo que logramos en Concertación y en Nueva Mayoría", espetó.
Por ahora, no importa
En la derecha, en tanto, las miradas convergen hacia la falange, partido que en enero de 2012 firmó un documento con RN para terminar con el binominal y el modelo presidencialista. El objetivo de la mesa que dirige Carlos Larraín y que seguramente comandará el diputado Cristián Monckeberg -a contar de junio-, es reflotar las conversaciones y tener a la DC en carpeta para posibles tratativas de última hora.
"Nosotros no tenemos acuerdo ni con la UDI ni con ningún partido en este momento. ¿Queremos generar acuerdos? Por supuesto. ¿Con quién? Con quienes conforman nuestra Alianza, eso es algo natural y obvio. Pero no vamos a tener vetos de ningún partido o movimiento", notificó el senador de RN Alberto Espina.
A priori, la diputada gremialista Marisol Turres afirmó a Cambio21 que "no importa mucho" que haya una diferencia fundamental sobre el fin del binominal con RN y que la disparidad de agendas que provocará la puesta en marcha del nuevo sistema en la elección de 2017 no debería separar las aguas.
"Cada partido, bancada y parlamentario es dueño y es libre de votar de acuerdo a los principios que los sostienen y mirando los intereses de Chile. Hay desacuerdos con Renovación Nacional, pero el debate aún no está resuelto. Por ahora, todo es aventurar y lanzar especulaciones, suposiciones y política ficción sobre alianzas y candidaturas más o menos", aclaró.
"Evópoli tiene un parlamentario y veremos lo que pasará con Amplitud de acá en adelante, porque aún no se apruebe nada en el Congreso y veo muy difícil que la propuesta del gobierno cuente con todos los votos de su propio sector", anticipó.
Saldo a favor
Palabras más palabras menos, el profesor de la Universidad Central Marco Moreno concluyó que en La Moneda, tras la presentación del proyecto que elimina el binominal, "se le quitó presión a la discusión de la reforma tributaria".
"Los parlamentarios que defendían los intereses de las pisqueras y las vitivinícolas, ahora que hay un ambiente descomprimido y desconcentrado, estarán en varios frentes y enfrascados en el redistritaje", destacó.
"Acá hubo una táctica que consistió en abrir la discusión y no concentrar el foco en una sola reforma", lo que de acuerdo a su lectura, mostró a los honorables "siguiendo una lógica corporativa y defendiendo sus intereses".
"El diputado por La Granja, Claudio Arriagada (DC), dice que cómo van a sumarle Providencia y Santiago para formar un gran distrito, o el diputado por Frutillar, Fidel Espinoza (PS), y otros que alegan por lo mismo. Aquí no estamos viendo la reacción de los ciudadanos o de los movimientos sociales, sino que son los legisladores los que plantean con más fuerza las críticas", remató.
Traducido al español, en un debate de pocos, los que ganan y pierden también son pocos. Como para pensar que hay cosas que no cambian incluso en época de reformas.
Mérito v/s obligación
La ley de cuota de género que presenta el proyecto del Ejecutivo obliga a que ningún partido presente más de un 60% de candidatos del mismo sexo, lo que asegura que el 40% de las postulantes sean femeninas.
De paso, las colectividades que elijan más mujeres tendrán un incentivo económico extra, ítem que abrió el debate. Por ejemplo, la senadora UDI Jacqueline van Rysselberghe apeló a las capacidades de las postulantes al Congreso en vez de que éstas se impongan a la fuerza.
No creen lo mismo en el oficialismo, más aún después de la creación del ministerio de la Mujer, a la vez que la diputada de RN Marcela Sabat valoró el anuncio y sus colegas de Amplitud anunciaron que incluirán como indicación que las cuotas se hagan extensivas a los jóvenes y a los pueblos originarios.
¿Qué gane el más mejol?
Aparte de la propuesta de reforma que envió La Moneda, existen otras tres alternativas que también han sido discutidas en su momento en el Congreso.
La primera nació fruto del acuerdo DC-RN que promueve el aumento de 38 a 44 senadores, otorgando nuevas plazas en Arica y Parinacota y en la región Metropolitana, y el alza de 120 a 134 diputados.
En segundo lugar, está la idea del diputado de RN Gaspar Rivas, presentada en agosto de 2013, que aparte de eliminar el binominal establece que los dos candidatos más votados sean los electos.
Por último, aparece la propuesta de la UDI, que apuesta por aplicar un modelo eleccionario uninominal, es decir, que sólo un candidato (el más votado) se quede con el asiento legislativo.
"Amable cerebro lavado"
El abogado Hermógenes Pérez de Arce, fiel a su estilo agudo y polémico, criticó el proyecto del gobierno. Y lo hizo tratando de "cerebros lavados" a los que aplauden el fin del binominal ("espina clavada por la dictadura en nuestra democracia", en palabras de la presidenta Bachelet) y definiendo como "duopolio" a la Nueva Mayoría y a la Alianza.
A juicio del ex senador, el texto del Ejecutivo "deja la mitad de la espina de la dictadura adentro, porque en siete de las catorce regiones continuará habiendo binominal y eligiéndose a dos padres conscriptos" como senadores.
Para el ex columnista de El Mercurio, "el duopolio tiene demasiados caciques (pero pocos indios) deseosos de acceder a la dieta de ocho millones y tanto y a las asignaciones de doce millones mensuales para los diputados y todavía más para los senadores".
"Pero lo que el duopolio nunca, jamás, va a permitir es que exista verdadera competencia electoral. Para que la hubiera bastarían dos reformas que nunca propondrá ni aprobará: que sea elegido el candidato que tenga más votos propios y que los requisitos para presentar candidaturas sean iguales para todos", alegó.
2 COMENTARIOS
El primer paso fue una reunión con el ministro de Energía, Máximo Pacheco. El siguiente será socializar un acuerdo político que lo lleve a participar en el proceso de primarias de 2017, instancia a la que el ex diputado se negó a participar en 2013.
La movida conlleva la firma de un acuerdo político con un programa común y la inclusión del PRO en el futuro pacto parlamentario ahora que habría más cupos disponibles.
Para tener en cuenta: la idea de una propuesta programática conjunta para 2017 con listas paralelas es defendida por el PC y los demás, lo que acrecienta los temores de "aislamiento" en las huestes democratacristianas.
Ante un escenario de "camino propio" y de competencia total que vivirán todos los partidos, la DC, a contar de la elección territorial del 15 de junio, comenzará la búsqueda de los candidatos en todo el país.
De todas formas, Víctor Maldonado, llama a la cordura y plantea que "va a cambiar la mentalidad de todos. Hasta ahora, en la centro-izquierda hemos estado obligados a estar juntos, por ende, la labor es concordar estar juntos. Es la calidad de la política la que se modifica. No es la extorsión, es la convicción de que juntos podemos transformar el país".
"Por eso que es una fuerte prueba para todos y una razón más para trabajar en las coincidencias. Tratar las discrepancias no requiere ningún curso especializado. Hay que dejarse llevar no más. Y en eso la DC tiene la capacidad de lograr socios y crecer electoralmente. Somos más fuertes que hace cinco años, lo que logramos en Concertación y en Nueva Mayoría", espetó.
Por ahora, no importa
En la derecha, en tanto, las miradas convergen hacia la falange, partido que en enero de 2012 firmó un documento con RN para terminar con el binominal y el modelo presidencialista. El objetivo de la mesa que dirige Carlos Larraín y que seguramente comandará el diputado Cristián Monckeberg -a contar de junio-, es reflotar las conversaciones y tener a la DC en carpeta para posibles tratativas de última hora.
"Nosotros no tenemos acuerdo ni con la UDI ni con ningún partido en este momento. ¿Queremos generar acuerdos? Por supuesto. ¿Con quién? Con quienes conforman nuestra Alianza, eso es algo natural y obvio. Pero no vamos a tener vetos de ningún partido o movimiento", notificó el senador de RN Alberto Espina.
A priori, la diputada gremialista Marisol Turres afirmó a Cambio21 que "no importa mucho" que haya una diferencia fundamental sobre el fin del binominal con RN y que la disparidad de agendas que provocará la puesta en marcha del nuevo sistema en la elección de 2017 no debería separar las aguas.
"Cada partido, bancada y parlamentario es dueño y es libre de votar de acuerdo a los principios que los sostienen y mirando los intereses de Chile. Hay desacuerdos con Renovación Nacional, pero el debate aún no está resuelto. Por ahora, todo es aventurar y lanzar especulaciones, suposiciones y política ficción sobre alianzas y candidaturas más o menos", aclaró.
"Evópoli tiene un parlamentario y veremos lo que pasará con Amplitud de acá en adelante, porque aún no se apruebe nada en el Congreso y veo muy difícil que la propuesta del gobierno cuente con todos los votos de su propio sector", anticipó.
Saldo a favor
Palabras más palabras menos, el profesor de la Universidad Central Marco Moreno concluyó que en La Moneda, tras la presentación del proyecto que elimina el binominal, "se le quitó presión a la discusión de la reforma tributaria".
"Los parlamentarios que defendían los intereses de las pisqueras y las vitivinícolas, ahora que hay un ambiente descomprimido y desconcentrado, estarán en varios frentes y enfrascados en el redistritaje", destacó.
"Acá hubo una táctica que consistió en abrir la discusión y no concentrar el foco en una sola reforma", lo que de acuerdo a su lectura, mostró a los honorables "siguiendo una lógica corporativa y defendiendo sus intereses".
"El diputado por La Granja, Claudio Arriagada (DC), dice que cómo van a sumarle Providencia y Santiago para formar un gran distrito, o el diputado por Frutillar, Fidel Espinoza (PS), y otros que alegan por lo mismo. Aquí no estamos viendo la reacción de los ciudadanos o de los movimientos sociales, sino que son los legisladores los que plantean con más fuerza las críticas", remató.
Traducido al español, en un debate de pocos, los que ganan y pierden también son pocos. Como para pensar que hay cosas que no cambian incluso en época de reformas.
Mérito v/s obligación
La ley de cuota de género que presenta el proyecto del Ejecutivo obliga a que ningún partido presente más de un 60% de candidatos del mismo sexo, lo que asegura que el 40% de las postulantes sean femeninas.
De paso, las colectividades que elijan más mujeres tendrán un incentivo económico extra, ítem que abrió el debate. Por ejemplo, la senadora UDI Jacqueline van Rysselberghe apeló a las capacidades de las postulantes al Congreso en vez de que éstas se impongan a la fuerza.
No creen lo mismo en el oficialismo, más aún después de la creación del ministerio de la Mujer, a la vez que la diputada de RN Marcela Sabat valoró el anuncio y sus colegas de Amplitud anunciaron que incluirán como indicación que las cuotas se hagan extensivas a los jóvenes y a los pueblos originarios.
¿Qué gane el más mejol?
Aparte de la propuesta de reforma que envió La Moneda, existen otras tres alternativas que también han sido discutidas en su momento en el Congreso.
La primera nació fruto del acuerdo DC-RN que promueve el aumento de 38 a 44 senadores, otorgando nuevas plazas en Arica y Parinacota y en la región Metropolitana, y el alza de 120 a 134 diputados.
En segundo lugar, está la idea del diputado de RN Gaspar Rivas, presentada en agosto de 2013, que aparte de eliminar el binominal establece que los dos candidatos más votados sean los electos.
Por último, aparece la propuesta de la UDI, que apuesta por aplicar un modelo eleccionario uninominal, es decir, que sólo un candidato (el más votado) se quede con el asiento legislativo.
"Amable cerebro lavado"
El abogado Hermógenes Pérez de Arce, fiel a su estilo agudo y polémico, criticó el proyecto del gobierno. Y lo hizo tratando de "cerebros lavados" a los que aplauden el fin del binominal ("espina clavada por la dictadura en nuestra democracia", en palabras de la presidenta Bachelet) y definiendo como "duopolio" a la Nueva Mayoría y a la Alianza.
A juicio del ex senador, el texto del Ejecutivo "deja la mitad de la espina de la dictadura adentro, porque en siete de las catorce regiones continuará habiendo binominal y eligiéndose a dos padres conscriptos" como senadores.
Para el ex columnista de El Mercurio, "el duopolio tiene demasiados caciques (pero pocos indios) deseosos de acceder a la dieta de ocho millones y tanto y a las asignaciones de doce millones mensuales para los diputados y todavía más para los senadores".
"Pero lo que el duopolio nunca, jamás, va a permitir es que exista verdadera competencia electoral. Para que la hubiera bastarían dos reformas que nunca propondrá ni aprobará: que sea elegido el candidato que tenga más votos propios y que los requisitos para presentar candidaturas sean iguales para todos", alegó.
2 COMENTARIOS
Ignacio S. Vasquez: Me alegro por las reformas que se están haciendo y con ello se lleva al País a una verdadera democracia. La UDI. se siente dolida y tiene razón su dolor, porque con esto se empieza a sepultar al "Dictador y su dictadura", las prebendas heredados están en riesgo de perderse con el juego democrático ya que se ganaron a cambio de miles de asesinado, torturados y desaparecidos.
José P. Saavedra: Como si no fueran pocos los zánganos que hay que alimentar, ahora quieren aumentar su número. Al final, igual se aseguran uno de cada bloque aumentar su número. Al final, igual se aseguran uno de cada bloque.
José P. Saavedra: Como si no fueran pocos los zánganos que hay que alimentar, ahora quieren aumentar su número. Al final, igual se aseguran uno de cada bloque aumentar su número. Al final, igual se aseguran uno de cada bloque.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario