El Ministerio de Sanidad presenta una hoja de ruta para ejercer mejor las competencias parentales
C. FOMINAYACARLOTAFOMINAYA / MADRID - Día 07/01/2015 - 10.42h
Ser padre no es solo llevar a los hijos al colegio y alimentarles. Es ejercer un papel crucial a la hora de transmitir los valores y actitudes que todo niño necesita para desenvolverse bien en la sociedad. Y ese nuevo estilo parental requiere de nuevas habilidades y de formación. Conscientes de esto, el Ministerio de Sanidad, en colaboración con la Fundación La Caixa, acaban de presentar la Guía de Parentalidad Positiva, un compendio de pautas y protocolos para ayudar a padres y a profesionales a fomentar sus competencias para crear un clima de convivencia familiar positivo.
Ambos organismos han seguido las recomendaciones del Consejo de Europa que, ya en 2006, consciente de la importancia de la institución familiar, instó a las instituciones públicas a promover y fomentar las nuevas responsabilidades parentales. De hecho este documento está basado en el informe del Consejo de Europa «Parenting in contemporary Europe: a positive aproach», publicado en aquel entonces. «Sabemos que algunas conductas de los padres son muy positivas para los hijos. Ellos, al igual que los adultos, cooperan mejor con personas que les tratan con amabilidad, respeto, comprensión y reconocimiento», indican desde esta entidad internacional.
El objetivo
El cambio (y la ayuda) son necesarios: Los niños de hoy viven en un mundo diferente al que crecieron sus padres, y esto conlleva a reconsiderar la educación de sus hijos y, en algunos casos, aprender de nuevo a educarles. «Se trata de ser padres en el interés superior del niño», resumen. Esto, que se ha venido a llamar «parentalidad positiva» significa, según el Comité de Ministros de los Estados Miembros, que «la principal preocupación de los padres debe ser el bienestar y el desarrollo saludable del niño, a los que deben educar de forma que puedan desarrollarse lo mejor posible en el hogar, en el colegio, con los amigos y en la comunidad. Los niños lo hacen todo mejor cuando sus padres se muestran cariñosos y comprensivos, pasan tiempo con ellos, conocen su vida y comprenden su conducta, además de animarles a comunicarse abiertamente con ellos», resumen desde este organismo.
La «parentalidad positiva» en España, aunque no se pueda considerar un tema nuevo, no se ha incluido aún como tal en la agenda política. «Si se ha producido un cambio de la autoridad a la responsabilidad parental, en lo que se refiere a los derechos de los niños. Y esta guía es una forma excelente para que los padres y a otros cuidadores de referencia tengan una preparación adecuada para ejercer sus funciones de una manera saludable, en aras de optimizar todo el potencial de sus hijos», indicaba en la presentación Salomé Adrover, directora general de Servicios para la Familia y la Infancia del Ministerio.
Nuevas necesidades
Para Adrover, cambios sociales como la creciente incorporación de las mujeres al trabajo, la diversificación de los modelos familiares, la falta de comunicación, la necesidad de una mayor corresponsabilidad en el hogar o el exceso de tiempo dedicado a internet y las redes sociales por parte de los menores... son tan solo algunos de los factores que hacen que los padres requieran de más habilidades a la hora de educar, y esta guía puede colaborar a ello. «Una familia mejor armada es la mejor manera de proteger ante la exclusión», corrobora Marc Simón Martínez, director Corporativo del Área Social de La Caixa.
Una buena relación en el contexto de la familia, prosigue María José Rodrigo, catedrática de Psicología evolutiva de la Universidad de La Laguna, «siempre será positiva para el desarrollo posterior del niño. Y adquiere especial relevancia en al adolescencia, cuando los padres piensan que han perdido todo papel protagonista pero sin saberlo siguen teniendo un rol protector importantísimo en sus hijos», puntualiza. Los niños, prosigue esta docente canaria, «necesitan de vínculos afectivos sanos, protectores y estables, y de un entorno estructurado en rutinas y hábitos, de estimulación, de apoyo y oportunidades para el aprendizaje, con reconocimientos de sus logros y capacidades. Si no tienen un adulto que esté reconociendo sus hitos, el niño no sabrá donde encaminar sus logros».
Por este motivo Rodrigo no duda en dar la bienvenida a esta guía con estas palabras: «Me interesa remarcar que los padres necesitan apoyo para su función, y no solo material, sino formativo y de educación parental. Y también de un espacio para la reflexión. A veces hay demasiada información, por qué no decirlo», asegura esta catedrática.
Las líneas básicas de actuación
La visión de la parentalidad positiva, según la Convención de Naciones Unidas (CDN) es la siguiente:
—Cuidado y protección: que permita responder a la necesidad de mayor y seguridad del niño. El niño necesita aceptación, sensibilidad, receptividad, implicación y apoyo de sus padres... Los padres pueden mostrar a sus hijos afectos y alegría, reconfortarles si están angustiados, hablar con ellos sobre lo que les preocupa, mantener un clima afectivo positivo en el hogar y ofrecer seguridad y cuidados básicos.
—Estructura y orientación: que propocionen al niño seguridad y una previsiblidad que le ayuden a aceptar la responsabilidad de sus propias conductas, le permitan tomar conciencia de las necesidades de los demás y desarrollar su autocontrol. Los padres deben establecer una rutina diaria ordenada (pero no rígida) con horarios regulares para las actividades familiares. Es importante ser flexible, hablar y negociar con el niño a medida que crece.
—Reconocimiento que se refiere a la necesidad del niño de ser visto, escuchado y valorado como persona. Requiere que los padres muestren interés por sus experiencias cotidianas, le escuchen, traten de comprender su punto de vista y le ayuden a expresar sus sentimientos.
—Capacitación, que se refiere a mejorar la sensación de competencia y de control personal del niño y la habilidad para influir en las actitudes y conductas de los demás. Los padres pueden centrarse en los aspectos positivos del niño y expresar confianza en su potencial. Además, los padres pueden crear situaciones que les permitan aprender, descubrir nuevas experiencias y desarrollar sus relaciones sociales.

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