AMOR A LA HUMANIDAD
Saludos a todos.
Escrito por don Juan Carlos, editor senior emérito
Frente a la frialdad de quienes juegan con el exterminio desde sus torres de mando, surge una brecha que el corazón no puede ignorar: no hay comparación entre el poderoso que derrama sangre para salvar su orgullo y el alma valiente que abraza al prójimo para salvar la paz. Mientras la soberbia de los tiranos se hunde en su propio lodo de violencia, la mirada de quien defiende la vida resplandece con una fuerza que ningún estruendo de guerra podrá jamás apagar. Aquel que ordena arrancar la respiración a sus hermanos comete un pecado que lo expulsa de nuestra mesa; es un paria que ha perdido el alma y ya no merece caminar entre nosotros. El desprecio por el milagro de vivir condena al agresor al vacío, pues su oscuridad se rompe frente a la luz de los humildes que, con el cuerpo y la fe, mantienen encendida la única llama que nos hace humanos.



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