miércoles, 1 de abril de 2026

 

CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE JOSÉ ANTONIO KAST: POR LA DIGNIDAD DE PAINE Y LA MEMORIA DEL SR. LUIS MARTÍNEZ Y OTROS 

Señor Presidente, 

Saludos a todos 

Escrito por don Juan Carlos, editor senior emérito 

Le escribo con la honestidad de quien observa su gestión con atención y esperanza. Miro su administración con simpatía y valoro profundamente cada esfuerzo que realiza por hacer de nuestro país un lugar mejor para todos los ciudadanos. Su enfoque en el desarrollo es un motor necesario para nuestra nación. 

Sin embargo, el progreso material debe caminar de la mano con la sanación del alma de Chile. He escuchado con profundo dolor el día de hoy, el testimonio del Sr. Luis Martínez, un campesino sobreviviente de Paine, quien relata con una dignidad que estremece cómo fue maltratado en la subcomisaría de su comuna. Sus palabras no son un ataque; son el eco de un hombre que aún siente en su piel el rastro de una época oscura. El Sr. Martínez afirma que el patriarca de su familia, Michael Kast, lideraba esos maltratos contra más de 40 trabajadores. 

Antes de continuar, deseo expresar públicamente mis propias disculpas al Sr. Luis Martínez por todo lo que vivió en esa época. Lamento profundamente su sufrimiento y el de todos los campesinos de Paine que fueron vulnerados en su dignidad. Ningún trabajador merece pasar por lo que usted pasó. 

Hoy, desde su alta investidura, usted tiene una oportunidad histórica. Le pido un acto de valentía moral que trascienda su apellido: tenga la grandeza de pedir perdón. Pídale disculpas al Sr. Martínez y reconozca el dolor que él y sus compañeros vivieron. Un gesto de humildad de su parte, asumiendo la responsabilidad histórica de su entorno familiar, sería el puente definitivo hacia la verdadera reconciliación. 

Yo apoyo un Chile con progreso y con una mirada clara hacia el futuro, pero estoy convencido de que no puede haber un perdón real si no hay disculpas sinceras. Confío en su administración y en todo lo que haga por hacer de nuestro país un lugar mejor para cerrar, de una vez por todas, las heridas del pasado. La historia lo observa, Señor Presidente. No solo por lo que construye hoy, sino por lo que sea capaz de reparar del ayer.

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