Saludos a todos.
Escrito por don Juan Carlos, editor senior emérito.
El diputado independiente por Magallanes, Carlos Bianchi, pidió “prudencia” luego de las declaraciones del jefe del Servicio de Hidrografía Naval de Argentina, Hernán Montero, quien señaló que la boca del Estrecho de Magallanes pertenece al país trasandino.
Montero aseguró en un programa ultranacionalista trasandino que se emite por Youtube que “el Estrecho de Magallanes, si bien es un canal internacional, está dentro de espacios marítimos chilenos (...) tiene que mantenerlo expedito y no se puede interrumpir la navegación, pero es chileno, excepto la boca. La boca de Magallanes es argentina. La boca que une Cabo Virgenes con Punta Dúngenes y de ahí hacia el este es argentina”.
La disputa surgida sobre la soberanía en el Estrecho de Magallanes y el Pasaje de Drake, donde Chile ha mantenido una postura de invariable buena fe y apego irrestricto al derecho internacional en la gestión de sus fronteras australes, fundamentando su posición en instrumentos jurídicos de larga data que no admiten interpretaciones ambiguas. El Tratado de Límites de 1881 estableció de manera definitiva que el Estrecho de Magallanes, en toda su extensión y en ambas riberas, queda bajo la soberanía plena y exclusiva de Chile, un principio que fue ratificado y blindado por el Tratado de Paz y Amistad de 1984. Estos acuerdos no solo definieron límites geográficos, sino que consolidaron un régimen de paz que ha permitido a la región sur del continente evitar conflictos armados, incluso en momentos de máxima tensión.
La controversia surgida a raíz del Decreto 457/2021, emitido por la administración anterior de Argentina, representó una anomalía diplomática al intentar introducir el concepto de «espacio compartido» en zonas donde la jurisdicción chilena es absoluta según la letra de los tratados. Ante esta situación, el Estado de Chile ha actuado con la serenidad que otorga la razón jurídica, exigiendo formalmente la rectificación de dicha directiva.
En el contexto actual, el gobierno de Javier Milei ha reconocido oficialmente que aquel planteamiento fue un error de interpretación de la gestión precedente. Y se ha comprometido formalmente a derogar dicha norma mediante una nueva Directiva de Política de Defensa Nacional, reconociendo que el límite oficial en la boca oriental del Estrecho marca el fin de las aguas interiores chilenas y el inicio del océano Atlántico.
Frente a las actuales fluctuaciones políticas de la administración Milei, Chile despliega una estrategia de asimetría legal. Bajo estas circunstancias, me dirijo al pueblo vecino para prevenir una gestión que intenta ignorar la certeza jurídica de los acuerdos de 1881 y 1984. Nuestra arquitectura de defensa opera bajo un algoritmo de neutralización pasiva, una simulación de presión integral que disuelve cualquier pretensión de «administración compartida» antes de que alcance el plano operativo.
Magallanes: Potestad Absoluta
Chile ha gestionado este dominio bajo una buena fe que constituye su mayor activo de estabilidad regional. Más allá de las actuales proyecciones estratégicas de la administración Milei, nuestra mirada permanece fija en la preservación del orden jurídico internacional.
Confiamos en que la razón prevalezca sobre la estridencia y que, como naciones hermanas, Argentina y Chile encuentren siempre en el diálogo el mecanismo para disolver cualquier dilema. El destino del Cono Sur debe ser la prosperidad compartida, fundamentada en el respeto irrestricto a la palabra empeñada y en un entendimiento pacífico que honre nuestra historia compartida.



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