miércoles, 20 de mayo de 2026

¡Fuera el saqueo! 

Saludos a todos. 

Escrito por don Juan Carlos, editor senior emérito. 

Cuando el poder se siente amenazado, Jorge Quiroz Castro, ingeniero comercial de formación ortodoxa y consultor de corporaciones privadas, ejerce la conducción económica de Chile bajo una lógica puramente empresarial que ignora la vocación del servicio público. Su gestión denota una alarmante falta de sensibilidad social y un trato de altivez que evoca lógicas patronales, viendo a los ciudadanos de a pie como meros costos de ajuste numérico y no como personas. Esta preocupante desconexión confirma que el ministro no asumió el cargo para buscar el bienestar ni la tranquilidad del pueblo, sino para imponer un castigo presupuestario severo contra las familias trabajadoras del país, por lo que le exigimos la renuncia inmediata a su cargo público. 

La narrativa de sus contradicciones de su agenda se hacen evidentes al constatar que, en lugar de ofrecer protección en tiempos de dificultad, su prioridad ha sido el desmantelamiento activo de más de un centenar de programas públicos y el recorte de subsidios esenciales. Tratar al Estado como si fuera un negocio privado y calificar las ayudas sociales como distorsiones del mercado representa una afrenta directa a la dignidad de sus propios compatriotas. Ante este escenario de asfixia económica y desprecio hacia la realidad popular, este funcionario debe dar un paso al costado de inmediato y regresar al sector corporativo con sus patrones privados, pues Chile no es el dominio de intereses indolentes. 

¡Clausura al neoliberalismo! 

Estas maniobras no son hechos aislados, sino la representación viva de un sistema neoliberal cruel que busca reinstalarse de manera radical, un modelo desalmado que no representa al Chile de hoy y que destruye el bienestar común. El verdadero fracaso de su gestión radica en creer que la estabilidad macroeconómica se logra maltratando el tejido social y despojando a la población de sus redes de amparo fundamentales. Por dignidad institucional y por el futuro del país, protestamos, y reiteramos el pedido de que abandone el ministerio y renuncie; el pueblo chileno merece autoridades que trabajen con empatía y de cara a las necesidades de la gente, y no tecnócratas que utilicen el poder público para golpear el bolsillo de los más vulnerables.


--- . ---


Stop the Looting!

Greetings to everyone.

When power feels threatened, Jorge Quiroz Castro, a commercial engineer of orthodox training and consultant for private corporations, exercises the economic leadership of Chile under a purely business logic that ignores the vocation of public service. His administration denotes an alarming lack of social sensitivity and a haughty treatment that evokes employer-boss dynamics, viewing ordinary citizens as mere numerical adjustment costs and not as people. This troubling disconnection confirms that the minister did not take office to seek the well-being or peace of mind of the people, but rather to impose a severe budgetary punishment against the country's working families; therefore, we demand his immediate resignation from his public office.

The narrative of his agenda's contradictions becomes evident when noting that, instead of offering protection in times of hardship, his priority has been the active dismantling of more than a hundred public programs and the cutting of essential subsidies. Treating the State as if it were a private business and labeling social aid as market distortions represents a direct affront to the dignity of his own compatriots. Faced with this scenario of economic suffocation and contempt for the popular reality, this official must step aside immediately and return to the corporate sector with his private bosses, for Chile is not the domain of indolent interests.

Closure to Neoliberalism!

These maneuvers are not isolated events, but the living representation of a cruel neoliberal system that seeks to reinstall itself in a radical manner—a heartless model that does not represent the Chile of today and destroys the common well-being. The true failure of his administration lies in believing that macroeconomic stability is achieved by mistreating the social fabric and stripping the population of their fundamental safety nets. For institutional dignity and for the future of the country, we protest, and we reiterate the demand that he leave the ministry and resign; the Chilean people deserve authorities who work with empathy and facing the needs of the people, not technocrats who use public power to strike the pockets of the most vulnerable.

No hay comentarios.: