lunes, 15 de junio de 2015

Empresarios de Cataluña piden a Rajoy adelantar las elecciones

Mariano Rajoy y Artur Mas en una imagen de archivo. /ALBERT GARCIA

Enorme preocupación en el PP ante el auge de Ciudadanos y por el pronóstico de sorpasso que indican las encuestas en Cataluña

JAVIER CASQUEIRO Madrid 15 JUN 2015 - 14:09 CEST


Mariano Rajoy aún no ha descartado totalmente anticipar las elecciones generales, como le han demandado varios y relevantes empresarios catalanes y dirigentes de su partido en Cataluña. Fue por esa razón por lo que sondeó sobre esa opción al líder de la oposición, Pedro Sánchez, en su almuerzo discreto. Rajoy sopesa ese anticipo solo para frenar la deriva independentista de Artur Mas, evitar los comicios catalanes en septiembre y, sobre todo, elsorpasso de Ciudadanos frente al PP catalán. Rajoy encara una semana clave en la recta final de su primera legislatura en La Moncloa. Hoy viaja a la Expo de Milán y a su regreso intentará cuadrar la remodelación pendiente en el Gobierno y la reestructuración del PP.

Rajoy ha recibido directa e indirectamente de importantes empresarios catalanes, de dirigentes del PP catalán y de asesores de su entorno indicaciones muy específicas sobre los beneficios de adelantar las elecciones generales. En primer lugar para evitar que el presidente de la Generalitat, Artur Mas, fije las catalanas como ha anunciado para el 27 de septiembre. Los mismos colaboradores le han aconsejado que con esa decisión aplazaría, además, un más que previsible escenario de sorpassoelectoral en Cataluña de Ciudadanos sobre el PP.

Los argumentos que le exponen a Rajoy los empresarios y políticos partidarios de anticipar las generales abundan en la idea de que Mas, que esta semana podría presentar su lista de personalidades públicas que están dispuestas a arroparle, está totalmente dispuesto a continuar con su deriva soberanista hasta el final y con un calendario electoral que entienden que favorece a sus intereses.

En esa coyuntura Mas convertiría los comicios catalanes del 27-S en una consulta plebiscitaria y esperaría a continuación a que se celebrasen las generales en noviembre con la seguridad de que el siguiente Gobierno central será más débil que el actual, sea éste del PP o del PSOE con alguna alianza añadida. Si Rajoy adelanta las generales, sin embargo y según esa tesis, Mas tendría que retrasar o dejar las catalanas para el final, es decir para el otoño de 2016.

El otro motivo de fondo para sopesar el anticipo es parar o amortiguar algo el ascenso imparable de Ciudadanos, en Cataluña y en España, lo que preocupa sobremanera en el PP. Las encuestas estudiadas por el PP catalán, y que se han hecho llegar al presidente, vaticinan que la ola a favor de Ciudadanos provocará un tsunami en primer lugar en Cataluña pero podría tener consecuencias en el resto del país. El PP logró hace cuatro años el mejor resultado de su historia en Cataluña y sumó 19 escaños. Ciudadanos se quedó entonces con nueve. Los sondeos dan ahora la vuelta total a ese marcador y cada vez auguran peores datos para el PP.

En las municipales del pasado 24-M, el PP y Ciudadanos se quedaron empatados en Cataluña con cerca del 7,5% de los sufragios, con los populares apenas 3.500 papeletas por encima. El PP perdió 130.000 votos y el partido de Albert Rivera ascendió casi 200.000. Los últimos sondeos para unas hipotéticas autonómicas, del CIS catalán y de varios medios de comunicación, anticipan otro acelerón de Ciudadanos hasta disputar con cerca de 25 actas la segunda posición a ERC y cerca de CiU, los primeros. El PP bajaría a menos de ocho escaños y se ubicaría en la última posición de los ocho partidos con posible representación parlamentaria.

El único dato contrastado es que Rajoy aún duda sobre la mejor fecha para convocar las elecciones generales. Públicamente ya ha declarado varias veces que los comicios serán cuando tocan, es decir al final de la legislatura, el 22 o 29 de noviembre. Pero en su almuerzo secreto con el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, le confió que aún consideraba la posibilidad de anticipar esas elecciones.

Sobre las crisis anunciadas en el Gobierno y el PP no hay un calendario previsto. Rajoy solo ha confirmado que se producirán antes de finales de junio y, por tanto, casi un mes después de las elecciones del 24-M, que registraron oficialmente otra victoria para el PP y su peor retroceso de poder local en toda su historia. Ante los juegos de despiste de Rajoy, creando diversas expectativas, los dirigentes del PP y los ministros han pasado de especular con que apenas iban a producirse cambios a pronosticar que éstos serán de calado. Y han pronosticado que el presidente tocará sin duda al núcleo duro de su entorno, con las cuestionadas figuras de la vicepresidenta portavoz, Soraya Sáenz de Santamaría, o la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal; y también que ambas saldrán reforzadas.

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