martes, 23 de junio de 2015

GRECIA, EN LA ENCRUCIJADA

AFP


La reunión de jefes de Estado de la zona euro termina sin acuerdo, pero el jueves se buscará un pacto

ENRIQUE SERBETOABC_ES / CORRESPONSAL EN BRUSELAS - Día 23/06/2015 - 10.55h


El anuncio de que el Banco Central Europeo (BCE) aceptaba otorgar una nueva ayuda de emergencia al sistema financiero griego se convirtió en el primer indicio de una pronta solución de la crisis helena, tras semanas de infructuosas negociaciones, reuniones sin fin y diálogo de sordos. Antes de que los ministros de Finanzas se reuniesen en el cónclave extraordinario que antecedió a la reunión de los líderes de la Eurozona, la decisión del BCE había espoleado a los mercados que daban por hecho que el acuerdo entre Grecia y sus acreedores será posible esta semana.

El optimismo se mantuvo hasta el cierre de los mercados, a pesar de que los ministros de Economía de la Eurozona no llegaron a más avance que el de considerar que las nuevas propuestas presentadas por Atenas durante la noche del domingo son una «base sólida» para seguir negociando y evitar una «accidente incontrolado». Al término de la reunión, la canciller alemana Angela Merkel dijo que aún queda un «intenso» trabajo para los próximos días, antes de cerrar todos los detalles de un posible acuerdo. El presidente francés, François Hollande, incidió en que los diecinueve están «avanzando».

Sólo con mirar los gestos de saludo entre los líderes europeos en la sala de reuniones se hacía evidente que todos querían lanzar una señal positiva, lejos de la tensión que se palpaba hasta ayer. El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, con su proverbial expresividad, acogió al primer ministro griego con muestras de cariño, como si quisiera transformar en alivio la tensión de toda la noche.

El presidente del Consejo, Donald Tusk, dijo al inicio de la cumbre que había convocado a los diecinueve líderes de la Eurozona porque «el tiempo se acaba, no solo para Grecia, sino para todos nosotros». Después de la entrega de la nueva propuesta griega, «todas las cartas están sobre la mesa» y ahora es tiempo de «evitar el peor de los escenarios, que sería una salida accidental de Grecia del euro de una forma caótica». Tusk anunció que los ministros de Economía y Finanzas de los países del euro volverán a reunirse el miércoles para preparar un posible acuerdo previo a la cumbre del jueves.

Contrasta este nuevo clima de optimismo con la pasada actitud rigurosa y hostil de todos los ministros de la zona euro contra su colega griego, Yanis Varufakis, en la reunión del Eurogrupo del jueves pasado en Luxemburgo, cuyo fracaso motivó la convocatoria de esta cumbre de emergencia. Ayer era imposible dudar de que algo ha cambiado en estos últimos días. En todo caso, es evidente que si el presidente del BCE, Mario Draghi, no hubiera tenido indicios suficientes de que un acuerdo es posible o, al menos, de que la ruptura no es inevitable, no habría podido mantener la línea de asistencia al sistema financiero griego. Una palabra de más o de menos en boca de Draghi ayer por la mañana habría desencadenado sin duda el colapso de los bancos griegos.

Análisis del detalle

Aunque señaló que no ha tenido tiempo de examinar en detalle la nueva oferta helena, el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, admitió que «la primera opinión general es que las propuestas son amplias y completas. Pero deben examinarse los detalles para ver si todo cuadra en términos presupuestarios, si las reformas son suficientemente globales para que la recuperación económica despegue». El comisario de Economía, Pierre Moscovici también dijo que esta última propuesta «es una buena base de trabajo, pero todavía queda mucho por hacer para completarla, precisarla y verificar la coherencia del conjunto».

Aunque no se han difundido con detalle, las propuestas de Grecia incluyen la restricción de las prejubilaciones, una cierta subida del IVA (con importantes excepciones), la eliminación de algunos subsidios y un compromiso para llegar a un superávit primario del 3,5% en 2018 a través de una reducción de gastos y una subida de ingresos. La «troika» tiene que juzgar si estas ideas y los caminos para ponerlos en práctica son creíbles. A cambio, los socios de la zona euro han aceptado el principio de que se puede hablar de la sostenibilidad de la deuda, pero, como dijo el francés François Holland «dentro de la lógica de las cosas», es decir, después de haber pactado el cumplimiento íntegro del segundo rescate. Según fuentes europeas, Atenas deberá resignarse a aceptar una nueva prórroga de este segundo rescate, ya que insiste en que no quiere negociar un tercero. En lo que Tsipras llama «financiación a largo plazo» y que es en realidad la discusión de la deuda, está gran parte del intríngulis.

El objetivo de esta reunión era asegurarse de que Tsipras era consciente de la crítica situación en la que se encuentran su país y la zona euro, aunque el griego salió felicitándose porque su propuesta había sido tan bien recibida que «siento que ahora la pelota está del lado de los europeos». Durante las próximas horas, las instituciones acreedoras y los negociadores de Atenas trabajarán para completar la oferta, calcular su impacto presupuestario y definir las medidas que Atenas deberá aprobar para recibir el último tramo de 7.200 millones de euros del segundo rescate. Eso incluye un voto en el Parlamento antes de final de mes, algo que la canciller alemana se encargó de subrayar.

Grecia debe pagar el 1 de julio 1.500 millones al Fondo Monetario Internacional para no ser considerada en quiebra, lo que a su vez impediría a esta institución financiera internacional seguir prestando ayuda al país.

Con el panorama un poco más definido, existen todas las posibilidades para que el jueves o viernes se anuncie el fin de esta parte de la crisis. Lo que les queda por preparar ahora a unos y otros es el envoltorio que pueden hacer para justificar sus posiciones ante sus respectivas clientelas, sobre todo Tsipras ante su ala más radical dentro de Syriza.

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