martes, 23 de junio de 2015

Kirill Petrenko vence a los favoritos y dirigirá la Filarmónica de Berlín

Kirill Petrenko, durante un reciente ensayo con la Orquesta de la Ópera Estatal de Baviera. / WILFRIED HÖSL (AFP)

El maestro ruso, de 43 años, se impone a estrellas como Nelsons, Dudamel o Thielemann

Su patria es la música

PABLO L. RODRÍGUEZ 23 JUN 2015 - 00:03 CEST


La Filarmónica de Berlín lo ha vuelto a hacer. Y la designación por votación de sus músicos del ruso Kirill Petrenko (Omsk, 1972) como próximo director titular marca un antes y un después, como ya ocurrió en el pasado con las de Claudio Abbado y Simon Rattle. En esta ocasión no hubo convocatoria pública, ni cónclave a puerta cerrada o anuncio en forma de fumata blanca o negra. Nada de nada. La expectación mediática que generó en mayo la fallida elección del director de la orquesta más influyente del mundo llevó a sus responsables a realizar una asamblea secreta el pasado domingo. Y el elegido por mayoría no fue ninguno de los favoritos para el puesto: ni Christian Thielemann, ni Andris Nelsons, ni Gustavo Dudamel, ni Mariss Jansons, ni Daniel Barenboim.

Petrenko es un director ruso sólo relativamente conocido a nivel internacional, con una carrera poco sólida a sus espaldas y una exigua discografía. En realidad, sus mayores logros han sido bien recientes: la dirección del Anillo de Wagner en el Festival de Bayreuth en 2013 y 2014 y el puesto de responsable musical de la Ópera Estatal de Baviera, que ocupa desde hace dos temporadas.

La sorpresa y desconcierto por esta inesperada elección comenzaron a manifestarse en la Red tan sólo unas horas después de la asamblea. La filtración de la noticia en el blog de Manuel Brug, el crítico musical de Die Welt, sirvió para que el anuncio oficial realizado ayer en rueda de prensa no tuviese el efecto mediático esperado.

La comparecencia pública en el foyer de la Philharmonie contó con la presencia del intendente y los responsables de la asamblea de la orquesta, que proclamaron el nombre del elegido y dieron lectura a algunas frases incluidas en la emocionada carta de aceptación del director ruso: “Las palabras no pueden expresar lo que siento”; “Concentraré toda mi energía para ser un líder digno de esta sensacional orquesta”, o “Espero muchos momentos de felicidad artística”. Está ligado por contrato a la Ópera bávara hasta 2020 y el británico Rattle, actual titular del conjunto berlinés, dejará la formación en 2018 para ocupar el mismo puesto en la London Symphony, por lo que Petrenko compatibilizará ambas responsabilidades esos dos años.

Lo que queda claro es que no hay dudas acerca de la calidad de Petrenko como director de orquesta. Formado en Austria y forjado en el foso de teatros menores de Viena y Turingia, dispone de un sólido repertorio y una química natural con las orquestas.

Mantuvo una estrecha vinculación con Berlín durante su etapa al frente de la Ópera Cómica (2002-2007), que le propició su primera invitación en 2006 para dirigir a los filarmónicos berlineses. La experiencia resultó muy positiva, pero aún recuerda el mal rato que pasó en sus primeros ensayos con la orquesta, pues estaba tan cohibido que no se atrevía a decir lo que pensaba. Y es que la imagen y las formas del director ruso nada tienen que ver con las de alguien del actual star system de la música clásica.

El fin de un mito

La elección supone el fin del mito del maestro como lo definió el crítico Norman Lebrecht en su famoso libro de 1991. El director ruso no parece interesado por el poder y la fama, sino tan sólo por la música y los profesores con los que trabaja. Sin embargo, su relación con la orquesta berlinesa ha sido muy escasa si se le compara con sus antecesores Abbado y Rattle. Petrenko sólo ha dirigido a la Filarmónica de Berlín en 2006, 2009 y 2012, tres programas que contaron con interesantes versiones de la Segunda sinfonía de Rachmaninov, la Segunda de Elgar o Le Poème de l’extase de Scriabin, aunque canceló su última actuación el pasado diciembre con la Sextade Mahler por circunstancias personales nunca aclaradas.

Nadie contaba con su nombre en las quinielas y su elección ha sorprendido también a varios miembros de la orquesta, entre ellos el violista español Joaquín Riquelme, quien no ha tenido la oportunidad de tocar nunca bajo su dirección. Otros integrantes de la formación, como la conocida y mediática trompista Sarah Willis, se muestran mucho más convencidos.

La de Petrenko y sus músicos será, a buen seguro, una relación fructífera e interesante, aunque también suponga un antes y un después en el mundo de la música clásica. Las grandes orquestas llenas de solistas y egos inmensos como la Filarmónica de Berlín ya no necesitan directores mediáticos: ellas mismas son el centro del espectáculo.

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