martes, 23 de junio de 2015

Obama: El racismo “sigue formando parte de nuestro ADN”

Obama saluda desde el Air force One al llegar a California. / CAROLYN KASTER (AP)

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El presidente de EE UU sorprende en una entrevista al emplear la palabra ‘nigger’


CRISTINA F. PEREDA Washington 23 JUN 2015 - 00:59 CEST


Apenas unos días después de que nueve afroamericanos fueran asesinados en una iglesia de Carolina del Sur, Obama ha declarado en una entrevista que el racismo sigue siendo “parte del ADN” de Estados Unidos. El presidente norteamericano aseguró además que superar la discriminación va más allá de dejar de usar la palabranigger, un término cargado de connotaciones racistas, ausente en el vocabulario presidencial y con el que Obama ha sorprendido este lunes.

El mandatario asegura que no hay ninguna duda de que la sociedad estadounidense ha hecho grandes avances contra el racismo. Pero Obama también ha denunciado en términos más directos de los habituales la herencia de más de dos siglos de esclavitud. “Las sociedades no borran de la noche a la mañana todo lo que ocurrió en los 300 años anteriores”, dijo en la entrevista radiofónica, grabada la semana pasada en Los Ángeles.

“El legado de la esclavitud, las leyes de Jim Crow, la discriminación en prácticamente todas nuestras instituciones, eso deja una larga sombra, y sigue formando parte de nuestro ADN”, afirmó Obama. “No nos hemos curado. Y no es una cuestión de que ya no sea educado decir nigger en público. Esa no es la medida de si todavía existe el racismo o no”.

Nigger sobrevive como la palabra más controvertida del vocabulario estadounidense

La denuncia es similar a otras declaraciones del presidente. Pero ahora, por primera vez, él ha pronunciado públicamente la palabra nigger, el término racista con el que los blancos se referían a los negros desde la esclavitud. Después llegarían personas "de color" para distinguirles de los blancos y separar los lugares públicos que podían usar de los que no. La lucha por los derechos civiles reivindicó el uso de "negro" frente a nigger y en su ocaso llegarían los términos negro (como sinónimo de black) extendido hasta la actualidad, y afroamericano, popularizado por figuras como Jessee Jackson en los 80.

Nigger sobrevive como la palabra más controvertida del vocabulario estadounidense, la que provoca más polémicas en cuanto la pronuncia un personaje público. La diferencia esta vez es que la ha pronunciado el presidente. El primer presidente afroamericano de la historia del país. Días después de que un blanco asesine a nueve negros en una iglesia. Y con el país inmerso en un duro debate sobre la desigualdad y la violencia policial contra los afroamericanos.

Nigger es, para muchos, un término imborrable. En los últimos años se han repetido las iniciativas para impedir —asumiendo que se pueda— su uso. Una de ellas llegó de parte de la NAACP. La organización líder en la lucha por los derechos de las minorías raciales celebró un simulacro de entierro de la palabra, un acto simbólico para invitar a que nunca más se use este insulto contra un afroamericano. El otro intento lo llevó a cabo la NFL, al dar permiso a los árbitros a sancionar a los jugadores que insulten a un rival llamándole nigger.

Hay términos, sean o no insultos, que desaparecen del vocabulario de un grupo o una sociedad con el tiempo, como una moda. Pero en el caso de nigger, la palabra está tan atada a la historia de EE UU, y precisamente a uno de sus episodios más dolorosos, que eliminarla equivale para muchos a negar también el contexto en el que nació.

La gente da poder a las palabras, así que prohibirlas es fútil. La clave está en cambiar a las personas. Y cambiamos a las personas a través de la conversación, no la censura”

El giro que ha dado además en las últimas décadas hace que nigger se resista al tiempo y a cualquier intento de domarla. La escritora Maya Angelou explicó que la palabra es inseparable de la noción de poder: el poder de los blancos que pusieron la denostada etiqueta a los esclavos y el poder de los negros ahora para decidir qué significa esa palabra. La cultura moderna y especialmente el hip-hop ha contribuido a que la palabra nigger (y nigga) sean empleadas sin la carga racial que leen los blancos o los afroamericanos de generaciones anteriores.

“Dejen que evolucione. Dejen que la cultura popular se lleve la palabra y que la use todo el mundo”, afirmó en una entrevista Donte’ Stallworth, exjugador de la NFL. “La cultura popular la ha convertido en un eufemismo y ahora significa lo mismo que ‘este tío’. Para mí, no es una palabra a la que los afroamericanos deberían sentirse atados”.

“Para mí es solo una palabra”, escribió Jay-Z en su autobiografía. “Una palabra cuyo poder pertenece a quien la use y a su intención. La gente da poder a las palabras, así que prohibirlas es fútil. La clave está en cambiar a las personas. Y cambiamos a las personas a través de la conversación, no la censura”.

Nigger, el término políticamente incorrecto por definición, retuerce la historia de EE UU cuando intentan eliminarlo. Cuando la NFL anunció las sanciones a los jugadores, un grupo de directivos blancos estaba diciendo a una mayoría de deportistas negros qué vocabulario podían emplear. Cuando lo pronuncian los cantantes de hip-hop o los fans de Jay-Z en sus conciertos, una parte de la comunidad afroamericana reivindica su derecho a reinventar la palabra. Y en el intermedio de grises de este debate, cada vez más voces como la del presidente Obama piden acabar con la discriminación —la misma que inspiró a pronunciar nigger contra los negros— erradicándola de los rincones donde aún permanece.

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