jueves, 18 de junio de 2015

Margarita Zavala: “Peña Nieto tiene una oposición domesticada”

Margarita Zavala, durante la entrevista en México DF. / FRANCISCO CAÑEDO

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La esposa del expresidente Felipe Calderón (2006-2012) se postula para la presidencia de México como candidata del PAN


La derecha mexicana inicia la carrera hacia las presidenciales de 2018

JAN MARTÍNEZ AHRENS México


En el juego de la política, Margarita Zavala (Ciudad de México, 1967) lo ha apostado todo a una carta. Una semana después de las elecciones intermedias, la esposa del expresidente Felipe Calderón (2006-2012) se ha postulado para la presidencia de México como candidata del PAN, la fuerza hegemónica de la derecha. Es el envite máximo. Triunfa o se estrella. No hay término medio. Y ella lo sabe. Ha dado el salto sin ser diputada ni controlar su partido, pero armada de una ambición clara: llegar a la residencia de Los Pinos empujada por la marea del descontento. Dispone de tres años para lograrlo y escapar de la sombra de su marido. El juego ha empezado.

Pregunta. Usted es más conocida por ser la esposa de Calderón que por su trabajo. ¿Qué le parece?

Respuesta. Es un juicio inevitable. La cuestión es si lo que conocen de mí es bueno o malo. En el sexenio tomé mis propias decisiones y no hice nada de lo que me arrepienta. Ya conocerán a Felipe Calderón como el esposo de Margarita Zavala.

P. Su marido desató una brutal lucha contra el crimen organizado, que acabó con 70.000 muertos y 23.000 desaparecidos. ¿Cómo lo enjuicia?

R. Lo que no podía hacerse era soslayar el problema. Y eso fue uno de los dramas.

P. ¿Pero cómo enjuicia lo que ocurrió? ¿Volvería a hacerlo?

R. Hay que enfrentarse al crimen organizado.

P. ¿Pero de la misma forma?

R. Como Estado no había ninguna otra opción que enfrentarse así al crimen organizado. Al mismo tiempo, hubo reformas para fortalecer las instituciones y una estrategia integral. Muchas luchas en el interior de las bandas se han atribuido a las fuerzas de seguridad.

El error del presidente radicó en creer que suponían la gran transformación. Esta pasa por garantizar el Estado de derecho, no por producir leyes

P. Pero hubo abusos de las fuerzas de seguridad.

R. Ahí donde los haya, el Estado tiene que perseguirlos. Aunque veces ni es tan fácil ni es tan cierto que haya abusos, todas las violaciones de derechos humanos deben ser castigadas.

R. ¿Si llegase al poder practicaría la misma política?

P. Las circunstancias son distintas ahora.

P. ¿Qué opinión le merece el presidente Enrique Peña Nieto?

R. Es increíble lo sucedido en las elecciones intermedias. Sus resultados no corresponden a la popularidad tan baja que tiene. No tuvo oposición valiente y clara, sino una domesticada. Y eso hasta lo padeció, porque si no careces de contrapeso, no revisas tus decisiones. Ha sido un gran daño al país.

P. ¿Aprueba el Pacto por México?

R. Las reformas estructurales fueron buenas. El error radicó en creer que suponían la gran transformación. Esta pasa por garantizar el Estado de derecho, no por producir leyes. El PAN hizo bien en no escatimar ni regatear nada. Pero creer que ser un reformador es aprobar leyes no tiene sentido. Y esa es una parte de la decepción. Puede haber una ley de libertad de expresión pero si no hay un ejercicio de esa libertad, no importa la ley. Somos un país con leyes pero no de leyes.

P. Desde la victoria en 2000 de Vicente Fox, el PAN no hace sino perder base electoral. R. El PAN tenía como reto acercarse a los ciudadanos, pero se enredó en una vida interna. Todos nos enredamos.

R. ¿Cuál es su relación con el presidente del PAN, Gustavo Madero?

P. Hace mucho que no hay relación. Él se relaciona con su pequeño grupo. Es alguien que en lo personal es una decepción.

Las candidaturas independientes siempre me han gustado, son necesarias en una democracia

R. ¿Por qué ha abandonado el combate por presidir el PAN?

P. Si ponía toda la energía dentro del PAN, era inevitable la confrontación. La otra posibilidad era ir desde el PAN hacia fuera, optar no por el control interno, sino por las comunidades indígenas, los microempresarios, las cooperativas… La cuestión era si situaba en el centro al PAN o a México.

R. ¿Quiere decir que estaría dispuesta a liderar una candidatura fuera del PAN?

P. No, pero si el PAN no se acerca a los ciudadanos, no los va a alcanzar.

R. ¿No corre el riesgo de quemarse al postularse con tres años de antelación?

P. La política es riesgo, pero mi vida ha sido tan pública que no me da miedo. No hay razón para quemarme.

R. Ha pedido el apoyo de quienes han dejado de creer en los partidos. ¿Por qué deberían votarla a usted que es una representante destacada del sistema de partidos tradicional?

P. A todos nos exigen una nueva manera de hacer política. Tengo un nivel de experiencia del que otros carecen y que no es común. He visto cómo se desenvuelve mi país, y todo mi trabajo ha sido con los ciudadanos.

R. ¿Está usted desencantada de la política en México?

P. No hay nadie encantado con la política que ahora se está haciendo en México.

R. ¿Qué le parece Jaime Rodríguez Calderón El Bronco, el candidato independiente que ha ganado en Nuevo León?

P. Las candidaturas independientes siempre me han gustado, son necesarias en una democracia. Pero habrá que ver cómo actúa.

R. ¿Y Podemos en España?

P. Cuando los partidos no responden a los ciudadanos emergen movimientos sociales genuinos, pero que no dan la claridad deseada para la estabilidad. Es un mensaje sobre la necesidad de una política nueva.

R. ¿Legalizaría la droga?

P. Es un tema que se tiene que tratar regionalmente. No se resuelve con un sí o con un no. Si solo legalizas, puedes tener todos los daños sociales y ningún beneficio. Pero no me da miedo discutirlo.

P. Hay quien piensa que en la guerra de las drogas quien pierde es México, que pone los muertos, y quien gana Estados Unidos, que compra la droga y vende las armas.

R. El crimen organizado no es solo droga. Creer que con la legalización se acaba con el crimen organizado me parece una enorme ingenuidad. Tiene que ver con armas, trata de personas, extorsión, secuestro…

P. ¿Está a favor del aborto?

Estoy a favor de la vida y entiendo los atenuantes. No defiendo la despenalización, pero tampoco criminalizaría a las mujeres.

P. ¿Y del matrimonio homosexual?

R. Pues ya lo dijo la Suprema Corte: son matrimonios legales.

P. ¿Teme al narco?

R. Si estás en el lado de la honestidad, tienes que enfrentarlo.

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