miércoles, 8 de julio de 2015

Clinton pide a Obama apoyar a la endeudada Puerto Rico

La candidata presidencial se une a los que piden a la Casa Blanca que se implique

SILVIA AYUSO Washington 8 JUL 2015 - 03:43 CEST


El Gobierno de Barack Obama no debe dejar solo a Puerto Rico, considerado “la Grecia del Caribe”. El mensaje de la candidata demócrata a la presidencia estadounidense, Hillary Clinton, aumenta la presión para que el Gobierno federal actúe ante la insolvencia de la isla, que hace una semana reconoció que no puede pagar los más de 72.000 millones de dólares que debe y pide una reestructuración de su deuda.

La misma Casa Blanca que presiona a Europa por un acuerdo con Grecia ha seguido descartando en el caso puertorriqueño un rescate federal y apunta al Congreso. Este es, recuerda, el que podría modificar la Ley de Quiebras para que Puerto Rico, como estado asociado, pueda beneficiarse de igual manera que los 50 estados federados de la normativa que ha permitido a ciudades como Detroit salir del atolladero financiero en que se sumieron durante años.

Pero según Clinton, la Casa Blanca puede implicarse más. “El Congreso y el Gobierno de Obama tienen que trabajar junto con Puerto Rico, proporcionando un verdadero apoyo y herramientas para que Puerto Rico pueda hacer el duro trabajo que le permitirá iniciar un camino hacia la estabilidad y la prosperidad”, dijo la exsecretaria de Estado en un comunicado reproducido por Reuters.

La semana pasada, poco después de que el gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, reconociera que la deuda de la isla es “impagable” y pidiera una reestructuración de los pagos debidos, el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, afirmaba que un rescate no estaba en la agenda del Gobierno y que el tema estaba en manos del Congreso.

Una postura que ha reiterado esta misma semana. Según declaró el lunes, la Casa Blanca apoya “en líneas generales” que el Congreso se plantee una reforma de la Ley de Quiebras para incorporar a Puerto Rico. Pero no parece tener intenciones de ir más allá. Y eso, según Clinton, no es suficiente.

Sobre todo porque con apenas una veintena de días antes de cerrar por vacaciones estivales, hay muy pocas posibilidades de que una reforma de la ley avance en un Congreso donde los republicanos que dominan las dos cámaras han recibido las peticiones con reticencia.

Tampoco es suficiente para legisladores como la demócrata Nydia Velázquez.

La congresista de origen puertorriqueño ha enviado una carta a Obama pidiéndole “con urgencia” que se implique personalmente en el asunto.

“En vista del potencial para que esta situación se deteriore más aún rápidamente, le pido que convoque una reunión de emergencia del Grupo de Trabajo del Presidente para los Mercados Financieros para tratar este asunto y traer a todas las partes a la mesa para que negocien una solución ordenada”, escribió la popular congresista latina.

Según Velázquez, que recordó el peligro implícito para todo EE UU de la crisis de la isla -el 53 % del mercado estadounidense de deuda municipal gestiona bonos puertorriqueños- este equipo sería “la mejor opción” mientras no cambien las leyes de bancarrota. “Sentar a todas las partes -tanto acreedores como deudores- a la mesa de negociaciones, como solo la Casa Blanca lo puede hacer, es nuestra mejor esperanza, no solo para Puerto Rico, sino también para los intereses de EE UU”.

“No estamos hablando de un rescate, estamos hablando de dar una oportunidad justa para que (Puerto Rico) pueda tener éxito”, subrayó por su parte Clinton.

El apoyo de la también exsenadora por Nueva York no es del todo gratuito.

Puerto Rico, como estado asociado, no puede participar en las elecciones presidenciales. Pero sí celebra primarias que ayudan a definir los candidatos finalistas de cada partido. En las primarias demócratas de 2008, los puertorriqueños de la isla apoyaron masivamente a Clinton (68 %) frente al también candidato Barack Obama (32 %).

Además, los puertorriqueños residentes en EE UU sí pueden votar en las presidenciales. Y su presencia es cada vez mayor en estados como Florida, que será clave en la próxima contienda presidencial en 2016.

Pese a ello, de los candidatos en cabecera para la Casa Blanca, solo el republicano Jeb Bush, exgobernador de Florida, se ha pronunciado sobre Puerto Rico. Y fue antes de que estallara la crisis y antes incluso de que oficializara su candidatura. Durante una visita a la isla a finales de abril, Bush dijo que las instituciones públicas puertorriqueñas deberían poder pedir la bancarrota y tener así los mismos derechos que los estados federados. Otros candidatos punteros, como los republicanos Marco Rubio -senador por Florida- o Ted Cruz han evitado posicionarse. Según medios como The Washington Post, ello se debe a la oposición y presión de los grupos de acreedores que rechazan que la isla pueda acogerse a la Ley de Quiebras.


La bandera de Puerto Rico ondea junto al Capitolio en San Juan / JOE RAEDLE (GETTY IMAGES)

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