martes, 21 de julio de 2015

Dimiten el presidente de Toshiba y siete ejecutivos por inflar sus beneficios

El hasta ahora presidente de Toshiba, Hisao Tanaka

Entre 2008 y 2014, falsearon las cuentas de esta compañía electrónica para simular que había ganado unos 1.125 millones de euros


PABLO M. DÍEZ / CORRESPONSAL EN ASIA - Día 21/07/2015 - 11.37h


En uno de los peores escándalos que se recuerdan en la industria japonesa, el presidente del consejo de administración de la multinacional electrónica Toshiba, Hisao Tanaka, y otros siete altos ejecutivos han dimitido este martes por inflar los beneficios de la compañía. Entre abril de 2008 y marzo del año pasado, la cúpula directiva falseó las cuentas para simular que habían tenido unas ganancias de 151.800 millones de yenes (1.125 millones de euros). A pesar de su monumentalidad, este fraude en la contabilidad no fue detectado por las autoridades hasta febrero, lo que obligó a la firma a encargar una auditoría a un grupo de expertos independientes, que entrevistaron a 200 empleados y revisaron a fondo los libros y correos electrónicos de Toshiba.

Junto a Tanaka, ha dimitido el vicepresidente Norio Sasaki, quien ocupó la presidencia del consejo entre 2009 y 2013 y aparece como uno de los principales responsables del engaño. Ambos, de 64 y 66 años, respectivamente, llevaban trabajando en la empresa desde principios de los 70. A partir de ahora, se hará cargo de Toshiba el presidente de la compañía, Masashi Muromachi, hasta que se nombre a sus nuevos directivos.

Aunque este escándalo amenaza con dañar la reputación de las empresas niponas, las acciones de Toshiba han subido un 6,13%este martes tras conocerse el informe sobre el fraude en las cuentas, que acababa así con meses de incertidumbre, y la dimisión de su cúpula directiva. Tal y como señaló el ministro de Finanzas, Taro Aso, se trata de un caso “desgraciadamente lamentable” que “podría dañar la credibilidad del mercado japonés”, según informa la agencia France Presse.

De hecho, no es la primera vez que un fraude contable de semejantes dimensiones empaña la imagen de una firma nipona. En 2013, tres antiguos directivos de la empresa electrónica Olympus, dedicada a la fabricación de cámaras y lentes para equipos médicos y de laboratorio, fueron condenados por ocultar unas pérdidas que ascendían a más de 1.500 millones de euros. Provocando otro gran escándalo, así lo descubrió el británico Michael Woodford, el primer extranjero en ser nombrado presidente de la compañía.

Para impedir fraudes similares, Japón adoptó hace menos de dos mesesun nuevo código de conducta sobre sus corporaciones, que persigue aportar mayor transparencia a sus cuentas con el fin de garantizar la limpieza de su gestión y la seguridad de los accionistas.

“En algunos casos, la cúpula directiva y los jefes de departamento compartían el objetivo de inflar los beneficios”, denuncia el informe, que critica que “Toshiba tenía una cultura corporativa que impedía enfrentarse a las decisiones de la jerarquía”. Por ese motivo, continúa el informe, “se presionaba a los empleados para que llevaran a cabo una contabilidad inapropiada y se posponían las pérdidas o se trasladaban ciertos costes a años posteriores”. Como consecuencia de “esta contabilidad inapropiada que era sistemáticamente aplicada por orden de la dirección”, que afectó a las divisiones de infraestructuras, audiovisual y semiconductores, “se traicionó la confianza de muchos accionistas”.

Con más de 200.000 empleados repartidos por todo el mundo, Toshiba es una de las marcas electrónicas líderes en televisiones y ordenadores y tiene negocios también en el sector eléctrico y los equipamientos médicos. Aunque todavía está por ver el impacto del escándalo en Toshiba, semejante fraude empaña la imagen de eficiencia que, hasta ahora, tenían las empresas japonesas.

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