martes, 21 de julio de 2015

El cierre de una playa francesa para el rey saudí indigna a los vecinos

La playa de La Mirandole, en Vallauris. / JEAN-PIERRE AMET (REUTERS)

Las autoridades justifican la medida por la seguridad del jefe de un Estado involucrado en guerras

CARLOS YÁRNOZ París 21 JUL 2015 - 13:49 CEST


La pequeña playa de La Mirandole, en el municipio de Vallauris, cerca de Cannes, en el deparlamento de los Alpes Marítimos, estará cerrada al público durante los días que permanezca de vacaciones en el pueblo el rey de Arabia Saudí, Salmán Bin Abdelaziz. Así lo han decidido por motivos de seguridad las autoridades de la zona, lo que ha originado las protestas del vecindario y los turistas. El monarca saudí, que posee una mansión construida sobre la playa, tiene previsto desplazarse a Vallauris en los próximos días y pasar al menos dos semanas en el lugar.

Las protestas en la localidad, de 26.000 habitantes, se iniciaron el pasado viernes. Fue cuando descubrieron que varios operarios estaban construyendo sobre la arena de la playa, y justamente debajo de la mansión, una plataforma de cemento que, en teoría, iba a servir para colocar un ascensor provisional para comunicar con la casa del monarca saudí. En paralelo, otros operarios depositaron en el lugar unas mallas metálicas que, como explicaron ellos mismos, iban a servir para impedir el acceso del público a la playa, incluido el paso de un túnel bajo la línea férrea que es el principal acceso desde el núcleo urbano a la arena.

El subprefecto de la región Provenza-Alpes-Costa Azul, Philippe Castanet, explicó de inmediato que, en efecto, estaba prevista la clausura provisional de la playa para evitar poner en peligro al rey “de un país en guerra”. Arabia Saudí es miembro de la coalición internacional que combate al Estado Islámico en Irak y, además, el rey Salmán inició tras acceder al trono este año otra guerra en Yemen. Castanet insistió en que una medida de ese tipo se hará “cada vez que una personalidad de primer orden ocupe la villa”, en referencia a la mansión saudí. La navegación también quedará prohibida a menos de 300 metros de la costa.

El monarca de Arabia Saudí posee esa enorme casa, llamada el Castillo de la Aurora, desde hace más de tres décadas. Los edificios y el jardín ocupan un kilómetro de costa, de los que unos 200 están sobre La Mirandole. En los años ochenta, su servicio de seguridad cortó el acceso público a un sendero próximo a la masión, pero las autoridades francesas le obligaron a reabrirlo. Ahora, en cambio, cuenta con el respaldo para cerrar la playa.

Las protestas de los vecinos, sin embargo, sí han logrado ya algún efecto. Las obras sobre la playa no contaban aún con los permisos definitivos y han sido paralizadas por varios días. La alcaldesa de Vallauris, Michelle Salucki, de la Unión de Demócratas e Independientes (UDI), advirtió de que las licencias para los trabajos aún no habían sido autorizados definitivamente. La empresa que los realiza ha señalado que la playa, situada en una zona de “dominio público marítimo”, quedará intacta cuando se vaya el rey, porque retirará la plaza de cemento ahora instalada.

Con el rey Salmán viaja una comitiva de 500 personas. Para estar cerca del monarca, en la zona son esperadas al menos otras 500. Ciudadanos saudíes han reservado ya cientos de habitaciones en hoteles de lujo de Cannes y localidades próximas, pero el sector espera superar el millar. Ya se han contratado alquileres de coches con conductor para decenas de personas de la comitiva. Solo el sector de las floristerías espera servir a la mansión más de 10.000 flores diariamente.

A la localidad de Vallauris acudió varios veranos Pablo Picasso, que donó a la localidad la escultura El hombre del Cordero y los frescos La Guerra y la Paz.

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