martes, 14 de julio de 2015

El operativo antidrogas que terminó en tragedia en Nicaragua

La Policía nicaragüense en una protesta en Managua. / MARIO LÓPEZ (EFE)

La Policía Nacional mata por error a tres miembros de una familia, incluyendo dos niños, que regresaban de un oficio religioso

CARLOS SALINAS Managua


Tres miembros de una familia, incluyendo dos niños de 11 años, fueron asesinados a balazos la noche del sábado en un fallido operativo antidrogas organizado por la Policía Nacional de Nicaragua.

La familia regresaba a casa después de un oficio religioso cuando un grupo de oficiales ordenaron al conductor del vehículo, Milton Reyes, que se detuviera. Éste, según el relato de la familia, pensó que se trataba de un asalto, por lo que no se detuvo. Los oficiales dispararon contra el vehículo.

En el asalto murieron Efraín Pérez Ramírez, de once años, Aura Marina Reyes Ramírez, de 11 años, y Katherine Ramírez Delgadillo, de 22. Mientras que Axel Reyes, de 12 años, y Miriam Natasha Guzmán Ramírez, de 5 años están en estado grave en un hospital de Managua.

La jefa de la Policía Nacional, Aminta Granera, asistió horas después al lugar de los hechos y anunció a los familiares que se ha iniciado una investigación oficial, mientras que el presidente Daniel Ortega ordenó que se diera baja deshonrosa a los oficiales implicados en el caso. "Estoy conmocionada, estoy en shock", dijo Granera.

¡Nos agarraron a balazos y nos mataron a todos mis hijos y a mi hermana, nos poncharon la primera llanta y mi marido creía que eran ladrones, entonces aceleró!

Leyka Ramírez Delgadillo, esposa del conductor del vehículo

Los policías serán trasladados a las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), en Managua, donde esperarán el fin de las investigaciones y serán precesados.

El relato de los familiares es conmovedor. Dijeron que al regresar del oficio religioso en la comunidad de Esquipulas, zona rural de Managua, fueron detenidos por el grupo de agentes. "Mi marido creía que eran ladrones, entonces aceleró", contó Leyka Ramírez Delgadillo, esposa del conductor del vehículo. La familia siguió su trayecto a pesar de que las llantas del coche estaban reventadas. Unos metros después fueron interceptados por un segundo grupo de oficiales que también abrió fuego. Una fuente de la Policía dijo a la agencia EFE que el vehículo fue confundido con un automóvil cargado de droga que los agentes esperan en esa región a las fueras de la capital.

"¡Nos agarraron a balazos y nos mataron a todos mis hijos y a mi hermana, nos poncharon la primera llanta y mi marido creía que eran ladrones, entonces aceleró, y no se pararon, nos agarraron a balazos! ¡Cómo dejaron el carro, lleno de balas!", dijo Ramírez a la televisión local. La mujer contó que vecinos de la zona acudieron a ayudarlos, pero los oficiales lo evitaron e incluso decomisaron los teléfonos móviles de quienes grabaron el automóvil baleado y los cadáveres de la familia.

Los medios de comunicación de Nicaragua han calificado el hecho como una "masacre", mientras que organizaciones de derechos humanos han criticado con dureza el actuar de la Policía y piden una investigación seria y que se tomen medidas contra los oficiales implicados. El ataque ha dignado a los nicaragüenses, que en las redes sociales piden la dimisión de Granera. "Si la señora Granera tuviera un poquito de sensibilidad, renunciaría a su ilegal cargo de jefa policial", escribió al exguerrillera sandinista Dora María Téllez en su cuenta de Twitter.

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