domingo, 5 de julio de 2015

“El proceso de paz en Colombia está en su peor momento”

Humberto de la Calle, el viernes en La Habana. / YAMIL LAGE (AFP)

De la Calle: “El proceso de paz en Colombia está en su peor momento”

El jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, advierte a las FARC: "Es posible que un día no nos encuentren en La Habana"


JAVIER LAFUENTE Bogotá 5 JUL 2015 - 10:43 CEST


"Es posible que un día de estos las FARC no nos encuentren en la mesa de La Habana”. Quien habla con esta contundencia es el jefe negociador del Gobierno de Colombia, Humberto de la Calle, quien este domingo ha hecho uno de los balances más críticos que se recuerdan al proceso de paz con la guerrilla, que está a punto de cumplir tres años. Ante la última oleada de ataques de las FARC desde que cesaran el fuego unilateral a finales de mayo, y en vista del derrumbe del respaldo de la opinión pública, De la Calle admite: “El proceso de paz está en su peor momento”.

El portavoz del Gobierno en La Habana, donde se desarrollan las negociaciones con la guerrilla, considera que a estas les queda ya poco tiempo. “El proceso está llegando a su fin, por bien o por mal. Sea porque logremos un acuerdo, ya que estamos trabajando en la recta final de los temas de fondo. O por mal, si, como está ocurriendo, la paciencia de los colombianos se agosta. El riesgo es real. Yo sí quiero decirles a las FARC con toda seriedad: ‘Esto se puede acabar”, recalca De La Calle durante una entrevista con el periodista Juan Gossaín, que el canal institucional del Gobierno emitirá este domingo y que, con antelación, fue remitida por el Ejecutivo a varios medios.

Sobre la última oleada de ataques perpetrados por las FARC, De la Calle, poco dado a las entrevistas desde que se inició el proceso, y que apenas ha hecho declaraciones públicas fuera de La Habana diferentes a las oficiales, cree que la guerrilla se equivoca “contra toda lógica y evidencia. El problema de las FARC no es con el Ejército, ni con los derechistas, ni con lo que ellos ‘la oligarquía’. Es con la gente, porque es a la gente a quien están afectando. Es lógico que la gente haya caído al nivel más bajo del escepticismo. Por eso cunde la desesperanza”.

Cuando quedan menos de dos meses para que se cumplan tres años del inicio de las negociaciones con las FARC, el Gobierno y la guerilla solo han llegado a acuerdos parciales en tres de los cinco puntos de la agenda y se encuentran varados desde hace meses en lo que respecta a la reparación de las víctimas y el tema de la justicia. En este sentido, De la Calle destaca la creación de la Comisión de la Verdad, que empezaría a funcionar una vez se firme un hipotético acuerdo final, y en el que no descarta la participación del Papa. Además, el jefe negociador no descarta la posibilidad de evitar que los guerrilleros sean extraditados a Estados Unidos si un juez lo pidiese por delitos de narcotráfico. “Tenemos que crear un marco que les demuestre a los demás países que se trata de un acuerdo serio y respetable”, incide De la Calle, para quien si eso se consigue sería probable hacer “innecesarias las extradiciones”.

De la charla con Gossaín, de 40 minutos y grabada esta semana, pues De la Calle se encuentra ya en La Habana, donde se prolonga el 38º ciclo de las negociaciones, destaca también algo que, hasta ahora, el Gobierno había rechazado y es la posibilidad de un cese bilateral al fuego antes de que se firmase el acuerdo de paz. “Estamos dispuestos a aceptarlo en la medida en que sea serio, bilateral, definitivo y verificable, siempre y cuando tengamos la garantía de que ellos asumen su responsabilidad en material judicial y verificación nacional e internacional. Que no conviertan esto en una especie de payasada”, afirma el jefe negociador del Gobierno. También dijo que para que sea factible el cese bilateral, las FARC tendrían que concentrarse en unas zonas, ya que la fuerza pública no puede quedarse como "estatua" en un país donde existe una segunda guerrilla y crimen organizado.

De la Calle lanza también un guante al expresidente y senador Álvaro Uribe, el mayor azote al proceso de paz en Colombia, quien hace unas semanas planteó la creación de unas zonas de concentración para recluir a los guerrilleros sin que entreguen las armas. “Me parece sumamente constructiva. Y creo que el expresidente Uribe tiene razón".

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