jueves, 30 de julio de 2015

Eusebio, el minero

Marcelo Pérez del Carpio retrata a un trabajador de una planta de litio en su Bolivia natal

LATINOAMÉRICA EN EL OBJETIVO


TOMMASO KOCH Madrid 30 JUL 2015 - 00:01 CEST


El hombre de la foto se llama Eusebio. Tendría unos 27 años, en cálculos del autor de la instantánea, Marcelo Pérez del Carpio (La Paz, 1982). Lleva lentes y pasamontaña porque el sol y sus reflejos sobre una superficie tan blanca como la del litio pueden quemar cualquier piel. “Me gustó porque tuve el tiempo de hablar con él. Hicimos un par de comentarios acerca de la dureza de las montañas de silvinita [un material que contiene oro y plata]”, recuerda el fotógrafo boliviano. Ambos coincidieron en la planta de carbonato de litio de Llipi, al sureste del salar de Uyuni, donde el creador permaneció unos pocos días fotografiando los intentos del Gobierno de Morales de potenciar la industria nacional.

La imagen forma parte de un proyecto más amplio sobre las minas de la zona y supuso cierta dosis de aventura para Pérez del Carpio y el fotógrafo que lo acompañaba. Ante todo, tuvieron que obtener la autorización de la Gerencia Nacional de Recursos Evaporíticos de la Corporación Minera de Bolivia. Después, se lanzaron con un 4x4 a recorrer el camino hasta la base, “alejada de la zona turística”. Una vez allí, tras gestionar su acceso con la empresa, Pérez del Carpio pudo por fin empezar a disparar. Eso sí, el tiempo se le echó encima y la planta estaba todavía “en una fase muy primaria”, de ahí que tenga pensado volver a finales de año.

En el fondo, el autor está acostumbrado a lograr autorizaciones complejas. Gracias a su colaboración con la Cruz Roja, ha podido acceder a cárceles y morgues de Bolivia, de donde ha salido con imágenes que les pondrían la piel de gallina a unos cuantos. El creador conjuga estos reportajes con la fotografía arquitectónica, que le permite vivir de su oficio, viajar a festivales de EE UU o Europa y, de paso, continuar de alguna forma con la carrera de Arquitectura que se sacó en la universidad.

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“Me gusta la fotografía que cuente una historia que pueda servir de algo”, añade. El autor cree además que tanto él como otros colegas del mismo continente están mostrando “una cara positiva de Latinoamerica”. Como la de Eusebio.

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