viernes, 31 de julio de 2015

Las autoridades de EE UU buscan a Palmer por la muerte del león Cecil

Manifestantes claman contra Palmer ante su clínica dental en Minnesota / GLEN STUBBE (AP)

CAZA DEL LEÓN CECIL »

El Servicio de Pesca y Vida Salvaje ha abierto una investigación sobre la cacería

Por qué la sangre del león Cecil nos mancha a todos


SILVIA AYUSO Washington 31 JUL 2015 - 09:17 CEST


Los engranajes de la justicia estadounidense empiezan a moverse en el caso de la muerte del popular león de Zimbabue Cecil a manos de un dentista de Minnesota, Walter Palmer. “Estamos investigando la muerte del león Cecil. Le pedimos al doctor Palmer o a su representante que nos contacte de inmediato”, dijo este jueves el Servicio federal de Pesca y Vida Salvaje, responsable de analizar si el cazador, que ya fue procesado en EE UU por la caza ilegal de un oso negro en 2008, ha vuelto a violar las leyes del país en un presunto caso de caza furtiva en el extranjero. "Iremos allá donde nos lleven los hechos. Compartimos la preocupación en torno al león Cecil y estamos trabajando para recopilar los datos", agregó la agencia federal estadounidense.

El director del Servicio de Pesca y Vida Salvaje, Dan Ashe, dijo por su parte en Twitter que aunque su oficina había tratado de localizar al dentista, hasta el momento todos los esfuerzos han sido "infructuosos".

Desde que se reveló su identidad a comienzos de semana, Palmer ha estado escondido y la clínica que regenta permanece cerrada. Sin embargo, en el comunicado que emitió el martes asegurando que cazó al león creyendo que todo era "legal", había afirmado su disposición a asistir a las autoridades, tanto las de Zimbabue como las estadounidenses, “en cualquier investigación que puedan abrir”.

El diario local Star Tribune, que asegura que logró localizar telefónicamente a Palmer el miércoles, dijo que un día más tarde el dentista había dejado de contestar al teléfono. Por el momento, se desconoce el lugar donde se esconde el cazador aficionado, quien desde que se reveló su identidad, ha sido víctima de un inusitado ciberacoso. Aunque cerró rápidamente las webs de su clínica, internautas indignados revelaron la dirección del centro dental en las redes sociales y aprovecharon webs como la página de recomendaciones Yelp para dejar enfadados mensajes o incluso amenazas contra el médico.

Una petición online a la Casa Blanca para que "el secretario de Estado John Kerry y la fiscal general, Loretta Lynch, cooperen completamente con las autoridades de Zimbabue y extraditen sin demora a Walter Palmer si así lo pide el Gobierno de Zimbabue" superaba este jueves, dos días después de su creación, las 140.000 firmas. Solo necesitaba reunir 100.000 en el plazo de un mes para que, según las normas de la Casa Blanca, esta emita una respuesta al requerimiento.

Pese a que también organizaciones como PETA han demandado que Palmer sea extraditado a Zimbabue para que sea juzgado como los dos hombres que lo ayudaron en la cacería, la policía local negó el jueves que haya pedido a Interpol que les ayude a hacerse con el dentista estadounidense, informa AFP. Palmer tampoco ha sido imputado por ahora en ninguno de los dos países.

La ONU también se moviliza

Los rugidos de furor por la muerte del león Cecil también han llegado hasta Naciones Unidas. La Asamblea General del organismo aprobó este jueves una resolución con la que se pretende combatir de forma más efectiva tanto el tráfico ilegal de especies protegidas, incluida la caza furtiva.

Esta práctica “no solo amenaza especies y ecosistemas, también afecta el modo de vida de las comunidades locales y compromete los esfuerzos de erradicación de pobreza y el logro de un desarrollo sostenible”, dijo Denis Antoine, que representó durante la sesión al presidente de turno de la Asamblea General, Sam Kutesa.

La resolución “Lucha contra el tráfico ilícito de fauna y flora silvestres” insta a los Gobiernos a “reforzar la legislación necesaria para prevenir, investigar y perseguir ese comercio ilícito" y para que tipifiquen como "delito grave" el tráfico ilícito de especies protegidas.

El texto manifiesta expresamente una “seria preocupación por el aumento constante de la caza furtiva de rinocerontes y los alarmantes niveles de matanzas de elefantes en África, que ponen a esas especies en peligro de extinción a nivel local y, en algunos casos, de extinción a nivel mundial”. Antes de la votación, el ministro de Relaciones Exteriores de Gabón, Emmanuel Issoze-Ngonget, había afirmado que la caza ilegal constituye una “amenaza económica y social”. El comercio ilegal de flora y fauna salvaje llega a los 19.000 millones de dólares anuales y es ya el cuarto comercio ilegal del mundo, agregó.

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