domingo, 26 de julio de 2015

Santos ordena que se suspendan los bombardeos a las FARC

Militares durante el desfile por la independencia de Colombia. / M. D. C. (EFE)

LA NEGOCIACIÓN POR LA PAZ EN COLOMBIA

El presidente de Colombia adopta esta medida cinco días después del inicio del cese al fuego de la guerrilla


La sexta tregua de las FARC


JAVIER LAFUENTE Bogotá 26 JUL 2015 - 05:36 CEST


El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha ordenado este sábado por la noche la suspensión de bombardeos a campamentos de las FARC. La decisión se produce dos semanas después de que el Gobierno y la guerrilla acordasen acelerar las negociaciones que se desarrollan en La Habana y rebajar la intensidad del conflicto. Este pasado lunes 20 de julio se inició la tregua unilateral anunciada por las FARC. La medida de Santos, que no tiene un límite de tiempo, es la primera decisión del Gobierno al respecto.

"He dado la orden de suspender a partir de hoy los bombardeos aéreos a campamentos donde haya concentración de miembros de esa organización; este tipo de bombardeos solo se podrán realizar por orden explícita del presidente”, anunció Santos durante un acto conmemorativo de la Armada en Cartagena. El mandatario afirmó que su orden responde a la decisión de la guerrilla de iniciar un cese al fuego. “Hemos acordado ir desescalando el conflicto. Eso quiere decir, ir apagando poco a poco el fuego. ¿Qué significa en términos reales? Menos muertes, menos sufrimiento”, continuó Santos.

Se trata de la segunda vez que el presidente colombiano toma esta decisión, también como respuesta a una iniciativa previa de las FARC, aunque en este caso el tiempo transcurrido ha sido menor. En marzo, tres meses después de que la guerrilla iniciase su último cese al fuego, el mandatario también ordenó la suspensión de los bombardeos, una iniciativa que levantó un mes después tras la muerte, por un ataque de la guerrilla, de 11 militares en el Cauca. La respuesta del Gobierno, que mató a una veintena de guerrilleros, propició que las FARC terminase con el cese al fuego unilateral a finales de mayo e iniciase una escalada de atentados a la que ha puesto fin el pasado lunes.

Junio fue el mes en el que se registraron más ataques desde que se iniciaron las negociaciones en La Habana en 2012. Este hecho, unido al escaso respaldo de la opinión pública al proceso ha forzado a que ambas partes aceleren las negociaciones. De hecho, Santos se ha fijado finales de noviembre como la fecha límite para decidir si sigue adelante o no con el proceso.

El objetivo del Gobierno con este desescalamiento del conflicto es tratar de que se agilicen las negociaciones en La Habana, especialmente en lo que respecta al asunto de justicia, el más atascado de todos. El presidente ha insistido en las últimas semanas en que ese será “el gran reto” de los negociadores, pues la guerrilla deberá asumir algún tipo de pena privativa de la libertad. Si estos avances se consiguen, el Gobierno está dispuesto a adoptar un cese al fuego bilateral y definitivo antes de la firma final, algo con lo que, en un principio, no se contaba.

Santos precisó que la suspensión de los bombardeos será efectiva siempre y cuando los campamentos guerrilleros cumplan con las siguientes condiciones: "Si están alejados de los cascos urbanos, si no constituyen amenaza para la población o la fuerza pública y si no ponen en peligro infraestructuras o desarrollan actividades de proselitismo”.

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