viernes, 17 de julio de 2015

“Traeremos al Chapo a prisión y ante la justicia, que no quepa duda”

Un agente de la marina, durante el operativo de búsqueda de El Chapp / REUTERS

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La búsqueda de El Chapo moviliza a 10.000 policías federales y activa los resortes de la DEA, clave en su anterior detención


DAVID MARCIAL PÉREZ México 17 JUL 2015 - 07:27 CEST


La búsqueda de Joaquín El Chapo Guzmán ya ha comenzado. Tras una reunión extraordinaria de los altos mandos de seguridad en el Congreso, el ministro del ramo, Miguel Osorio Chong, anunció que se están rastreando “ciudades, puertos y aeropuertos en un despliegue que abarca todos los lugares donde el servicio de Inteligencia cree que puede estar”. Después del durísimo golpe que la fuga del narcotraficante supuso para su imagen, el Gobierno intenta retomar la iniciativa. “Lo vamos a traer a prisión y ante la justicia mexicana, que no quepa duda”, sentenció por su parte el Comisionado General de la Policía Federal, Enrique Galindo Ceballos.

México redobla así la campaña tras anunciar el miércoles el despliegue de 10.000 policías federales en 22 Estados de la República al tiempo que autoridades de Estados Unidos, donde el capo acumula más de una decena de causas abiertas, aseguraban que sus fuerzas de seguridad e inteligencia también participarán en la captura del narcotraficante. El jefe de operaciones de la Agencia Antidroga estadounidense (DEA), Jack Riley, declaró ayer a las cadenas CNN y FOX: “La cacería ya está en pie. Vamos a hacer todo lo posible por ayudar [a los mexicanos] a recapturarlo, tal y como lo hicimos la primera vez [febrero de 2014] cuando lo rastreamos y lo agarramos”. Riley desmintió tajantemente que se hubieran producido problemas de colaboración entre los dos países tras la fuga de El Chapo. En la operación de búsqueda también colaborará la Interpol.

México redobla la campaña tras anunciar el despliegue de 10.000 policías federales

La detención en febrero de 2014 de Guzmán fue interpretada como un punto de inflexión en el ecosistema del crimen organizado mexicano. El líder del cartel de Sinaloa se convirtió entonces en el último de los narcotraficantes históricos en ser capturado. El mapa de las mafias de lo droga se había ido fragmentando progresivamente y tras la caída del caudillo de La Federación, la organización de organizaciones, todo apuntaba a una atomización definitiva de los grupos mexicanos del crimen. Pero El Chapo ha vuelto a escapar y entre las mayores incógnitas que despierta su salida están si será capaz de reintegrar a pequeños grupúsculos bajo su manto o si por el contrario se desatará una nueva guerra entre facciones.

Reorganización del mapa de la droga


Por segunda vez, Guzmán se fugó de una cárcel máxima seguridad. “Su escapada demuestra que pese a estar en prisión seguía administrando y manejando su imperio. Es la prueba de que siguió teniendo control. Si no, es imposible tener la capacidad de actuar así y sobornar a un grupo de altos funcionarios”, sostiene Luis Ernesto Derbez Bautista, rector de la Universidad de las Américas de Puebla.

El Cartel de Sinaloa, con más de dos décadas de vida, es el ejemplo del funcionamiento transnacional del crimen organizado. Su estructura y modo de operar supera por completo al de otros grupos que han ganado visibilidad recientemente, como Guerreros Unidos –responsables de la matanza de los normalistas– o Jalisco Nueva Generación, considerado el más activo y violento en la actualidad. Según la PGR (fiscalía) en México existen nueve grandes cárteles, que a su vez se subdividen en una galaxia de 43 subgrupos, algunos de ellos con autonomía casi plena.

Estas nuevas organizaciones tienen presencia en un reducido número de Estados y ante su menor infraestructura han diversificado su actividad al secuestro y la extorsión. El cartel sinaloense controla sin embargo toda la franja norte del Pacífico, opera en más de 50 países y el corazón de su negocio sigue siendo enviar inmensas cantidades de droga como si fueran una multinacional de transporte. Son los principales mayoristas de cocaína sudamericana en Estados Unidos y en Europa. Controlan las rutas terrestres en Centroamérica. Trafican heroína de Oriente Medio y han entrado también en las nuevos mercados pujantes con la importación de metanfetamina cocinada en sus propios laboratorios.

Existen nueve grandes cárteles, que a su vez se subdividen en una galaxia de 43 subgrupos, algunos de ellos con autonomía casi plena

“En contra de quienes entienden que estaban debilitados, sostengo que siguen muy unidos y con capacidad de tejer alianzas”, señala Javier Oliva Posada, experto en seguridad de la Universidad Autónoma de México (UNAM). El impacto de la salida de Guzmán y su capacidad para reordenar bajo su mandato el nuevo mapa de la droga es puesto en entredicho por el think tank estadounidense Stratfor: “su imagen de negociador contrasta con las guerras que el mismo abrió en Juárez, Tijuana o Nuevo Laredo”. Tras su primera fuga en 2001, la batalla por el control de los pasos fronterizos y los territorios por los que atraviesan las rutas de la droga hacia EE UU fueron los peores episodios de la enorme espiral de violencia que vivió el país durante el sexenio de Felipe Calderón.

Rebrote de la violencia


“La vuelta a escena de Guzmán tendrá poca incidencia en el equilibrio de fuerzas del crimen en México, que seguirá fragmentado. La debilidad de los diferentes grupos desincentivará el inicio de grandes guerras entre facciones, como hace unos años", añade el reciente informe de Stratfor. “No es probable en el corto plazo, más allá de alguna represalia contra los supuestos enemigos que pudieron colaborar en la anterior detención. Pero están casi todos en la cárcel. Si hubiera un lugar donde pudiera rebrotar la violencia sería Jalisco, donde se encuentra el cartel más fuerte ahora mismo”, señala Javier Oliva

Jalisco, al oeste de México, una de las plazas emblemáticas en los orígenes del Cartel de Sinaloa, es ahora dominada por el grupo Jalisco Nueva Generación (CJNG). Esta escisión del propio cartel sinaloense ha crecido en los últimos años a la sombra de las detenciones del propio Guzmán, o del líder de Los Zetas, Omar Treviño Morales. Considerada una de las más poderosas de México según también por EE UU, en mayo bloqueó las principales avenidas de Guadalajara y tumbó un helicóptero militar en el penúltimo desafío del narco al Gobierno.

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