lunes, 31 de agosto de 2015

Bruselas pide a los países “solidaridad” ante la crisis de inmigración

Inmigrantes esperan en el paso fronterizo de Macedonia y Grecia cerca de Gevgelija, el 28 de agosto de 2015. / VASSIL DONEV

“La UE no rechazará jamás a quienes necesitan protección”, afirma el vicepresidente de la Comisión Frans Timmermans

CARLOS YÁRNOZ París 31 AGO 2015 - 14:10 CEST


Europa empieza a movilizarse de manera más contundente ante la crisis migratoria que registra en las últimas semanas, la más grave desde la II Guerra Mundial. Frans Timmermans, vicepresidente de la Comisión Europea, ha asegurado este lunes en Calais (Francia) que el Ejecutivo comunitario está “decidido y plenamente movilizado” para afrontar el problema y acoger a cientos de miles de personas que huyen de la guerra y la miseria. “La UE no rechazará jamás a los que necesitan protección”, afirmó.

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Timmermans ha visitado Calais, donde se agolpan unos 3.000 migrantes que intentan pasar al Reino Unido, acompañado del primer ministro francés, Manuel Valls, el comisario de Justicia e Interior, Dimitris Avramopoulos, y el titular francés de Interior, Bernard Cazeneuve. Ha sido una visita “simbólica”, como ha dicho Valls, en un momento en el que la avalancha migratoria se ha convertido en la principal preocupación de la UE.

Se trata de “una crisis mundial” que necesita “una respuesta europea”, señaló Timmermans. El vicepresidente ha asumido en su discuro en Calais buena parte de las propuestas franco-alemanas para atajar la crisis. Entre ellas, la creación de una política europea común de asilo, la formación de un cuerpo europeo de guardas fronterizos o la elaboración de una lista de países “seguros” cuyos ciudadanos no tendrán derecho a pedir asilo en la UE, como es el caso de los Balcanes, mencionados expresamente por Timmermans.

Pero el vicepresidente de la Comisión insistió en una propuesta comunitaria mucho más polémica: el “reparto equitativo” de los cientos de miles de refugiados con derecho a pedir asilo en la UE. “Nadie se puede esconder”, señaló en referencia a países que, como Reino Unido, Hungría o España, se niegan a acoger refugiados. Timmermans pidió “solidaridad” y “respeto” a las reglas y la valores de la UE, para recordar a continuación que el problema afecta “a todos los países” y que no existen “soluciones nacionales”.

La crisis, coincidieron Valls y Timmermans, será “duradera” y, si no se abordan soluciones “urgentes, eficaces y duraderas” a nivel europeo, el peligro del “populismo y la xenofobia” aumentarán, como precisó el vicepresidente de la Comisión.

Como primer paso para avanzar en posibles soluciones, la actual presidencia luxemburguesa de la UE ha convocado para el próximo día 14 una reunión extraordinaria de los ministros de Justicia e Interior de Los Veintiocho, una cita reclamada el pasado fin de semana por Francia, Alemania y Reino Unido. “La situación del fenómeno migratorio fuera y dentro de la UE ha adquirido recientemente proporciones sin precedentes”, ha destacado la presidencia luxemburguesa.

En esa reunión ministerial, la agencia europea de vigilancia de fronteras (Frontex) aportará los datos de los flujos migratorios. Los ministros examinarán la marcha de las políticas de expulsiones de migrantes sin derecho a asilo y las formas para reforzar la lucha contra los traficantes de seres humanos.

En Austria, donde el jueves se encontraron 71 cadáveres de migrantes en un camión, la ministra del Interior, Johanna Mikl-Leitner, ha anunciado que se endurecerán las penas de cárcel en los casos de tráfico de personas y, de forma inmediata, se reforzarán los controles para detectar vehículos sospechosos.

Durante su estancia en Calais, Valls aseguró que, desde enero pasado, se han contabilizado 340.000 entradas de forma irregular en el espacio Schengen. “Europa y Francia estamos ante una inmensa responsabilidad”. Para abordarla, el primer ministro francés propuso “humanidad, responsabilidad y firmeza”. Humanidad para dar un trato digno a los migrantes. Responsabilidad para que todos los países de impliquen. Rechazar el reparto de refugiados, comentó, “es contrario al espíritu europeo y no lo podemos admitir”.

La Comisión Europea, anunció Timmermans, aportará cinco millones de euros a Francia para construir un centro de acogida en Calais para albergar a 1.500 personas.

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