sábado, 19 de septiembre de 2015

Japón autoriza a su Ejército a combatir en el extranjero

La Cámara alta da el visto bueno definitivo pese a la oposición popular

MACARENA VIDAL LIY Pekín


Legisladores a puñetazo limpio dentro del Parlamento, manifestaciones masivas fuera de él, férrea oposición en las encuestas, una moción de censura y otra de no confianza. La mayoría absoluta de la coalición de Gobierno japonesa ha impuesto el rodillo frente a todo ello y el primer ministro, Shinzo Abe, ha conseguido en la madrugada del sábado (la tarde del viernes en España) lo que quería: aprobar en la Dieta su nueva política de Defensa, que permitirá que las tropas japonesas puedan combatir fuera de su territorio por primera vez desde el final de la II Guerra Mundial.

Tras dos días de debate y todo tipo de tácticas dilatorias de la oposición para retrasar el voto, la Cámara alta ha dado el visto bueno al polémico conjunto de medidas. En el exterior del Parlamento en Tokio miles de manifestantes (11.000 según la Policía y 40.000 según los organizadores) se concentraban para expresar su protesta por una iniciativa que varios académicos han denunciado como anticonstitucional.

Las nuevas leyes permiten a las Fuerzas de Autodefensa japonesas acudir en ayuda de un aliado que se encuentre en peligro y desempeñar un mayor papel en las fuerzas de paz internacionales. Abe -cuyo abuelo materno, Nobusuke Kishi, ya hizo aprobar en 1959 un tratado de alianza militar entre EEUU y Japón pese a una enorme oposición popular- sostiene que el conjunto de medidas es imprescindible para garantizar la seguridad del país y hacer frente a nuevas amenazas, como la modernización militar de China, su vecino y gran rival.

Según las encuestas, más del 60 % de los ciudadanos rechaza la medida y considera que no contribuirá a mejorar la seguridad de Japón, mientras que un 80% cree que el Gobierno no ha explicado lo suficiente por qué cree necesario el cambio. Quienes se oponen temen que se trate del primer paso hacia el abandono del pacifismo que consagra la Constitución y que Japón pueda acabar arrastrado a guerras iniciadas por su gran aliado, EEUU. La oposición a la nueva política ha supuesto un duro golpe a la popularidad del primer ministro: si en enero de 2013, a su llegada al poder, contaba con el respaldo del 64% de la población, ahora solo le aprueba el 43%.

El ex ministro de Defensa Itsunori Onodera, bajo cuyo mandato (diciembre 2012-diciembre 2014) se inició el proceso, asegura que “el objetivo es proteger las vidas y bienes de los japoneses”. El Gobierno puntualiza que, incluso tras la reforma, las fuerzas japonesas aún contarán con importantes limitaciones para desempeñar un papel de combate en el exterior.

El Gobierno nipón de la coalición formada por el Partido Liberal Demócrata (PLD) y su socio Nuevo Komeito tenía prisa por hacer aprobar la legislación. Tenía de margen para aprobarla hasta el 27 de septiembre, cuando concluye la sesión parlamentaria. Pero este sábado se inician cinco días festivos durante los que el Ejecutivo teme que tuvieran lugar manifestaciones masivas de protesta. El 30 de agosto cerca de 100.000 japoneses, un número gigantesco en un país poco dado a las manifestaciones públicas, protestaron frente a la Dieta contra las medidas. Miles han continuado las concentraciones a medida que se acercaba el momento de la votación en la Cámara alta, el último paso para la aprobación de la nueva política después de que la Cámara Baja ya diera el sí en julio.

En la Cámara alta, los legisladores de cinco partidos de la oposición intentaron dilatar lo más posible el proceso para evitar la aprobación desde el pasado miércoles. El jueves llegaron a las manos con los parlamentarios de la coalición gobernante para evitar físicamente una votación preliminar en un comité del Senado. Posteriormente presentaron una moción de censura y otra de no confianza contra el Gobierno, que como se esperaba fueron derrotadas con facilidad.

La coalición mayoritaria “ha forzado el voto sobre estos proyectos de ley anticonstitucionales… aunque no hayan logrado obtener el apoyo de los ciudadanos y una mayoría del país se oponga a ellos”, declaró el secretario general del Partido Demócrata de Japón (PDJ, el principal de la oposición), Yukio Edano, en un discurso. “Los peores proyectos de ley desde la posguerra se han aprobado con el rodillo de la peor manera jamás hecha. Es un escándalo”.

En China, donde las heridas de la ocupación japonesa aún no se han cerrado, el Ministerio de Exteriores subrayó que “las voces en Japón contra los proyectos de ley se han hecho cada vez más altas”. “Exigimos que Japón escuche esas voces con sinceridad, aprenda las lecciones de la historia, se comporte con cautela en cuestiones de seguridad y militares y dé pasos auténticos para mantener la paz y la estabilidad”.

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