miércoles, 23 de septiembre de 2015

La familia Allende se desnuda ante la cámara

Marcia Tambutti, nieta de Salvador Allende, en San Sebastián. / JAVIER HERNÁNDEZ

63º FESTIVAL DE CINE DE SAN SEBASTIÁN »

María Tambutti, nieta del presidente, presenta un documental


ROCÍO GARCÍA San Sebastián 23 SEP 2015 - 00:00 CEST


Marcia solo conserva una foto con su abuelo Salvador. Ella es un bebé regordete al que su abuelo "el Chicho" tiene en brazos y mira con ternura. No recuerda nada de él. Cuando su abuelo, el presidente Salvador Allende, fue derrocado el 11 de septiembre de 1973 por un golpe militar liderado por Augusto Pinochet, Marcia tenía apenas un año. Allende se suicidó ese mismo día en el palacio presidencial de La Moneda. Fue el comienzo de una tormenta trágica y dolorosa que se abatió sobre esa familia que buscó en el silencio un alivio a tanto horror.

El exilio, las angustias económicas y los suicidios se han ido sucediendo sobre ese núcleo familiar desperdigado por el mundo que lideraba hasta hace poco la viuda del presidente, conocida como Tencha. A sus 43 años, Marcia Tambutti, ha roto con el refugio silencioso de una familia que proclamaba a los cuatro vientos la valentía política y social del presidente Allende pero que ocultaba tenazmente todos los recuerdos del padre y el abuelo Salvador. Allende, mi abuelo Allende, premio al mejor documental en la última edición del Festival de Cine de Cannes, se ha presentado en la sección Zabaltegi de San Sebastián.

Bióloga, especialista en biodiversidad, Marcia se lanzó al mundo del documental únicamente por una necesidad personal, aunque luego su historia ha trascendido a muchas más historias de miles de chilenos que han visto en este trabajo una puerta abierta a cerrar también sus heridas. “Mi abuelo representaba un símbolo de democracia y congruencia y la familia, con mi abuela a la cabeza, denunció siempre los atropellos de los derechos humanos durante la dictadura militar. Creo que mi familia dejó a un lado todos sus recuerdos personales para dedicarse a lo que sentía que era una misión que de alguna manera les obligó a blindarse, a dejar la parte más emotiva fuera por la cantidad de dolor que se iba acumulando. Perdieron el país, los ideales, sus amigos fueron detenidos y torturados. Mi abuela, que vivió muy agitadamente sus años de viuded, tuvo un papel incansable de denuncia, y postergó de alguna manera a la familia para dedicarse a lo que ella consideraba como una misión. El silencio fue una reacción lógica de autoprotegerse”.


Salvador Allende, en un fotograma del documental.

Tambutti regresó expresamente a Chile desde su exilio en México en 2008, cuando se cumplieron los 35 años del golpe contra Allende y se ha quedado de manera definitiva. “Tenía la esperanza de que transcurrido tanto tiempo haría más fácil hablar del tema, pero creo que cuando un tema lo dejas atrás, lo bloqueas de alguna manera y lo digieres menos que si lo has conversado. Así que no fue nada fácil arrancar recuerdos. Se había instalado una inercia de no hablar. Cuando yo preguntaba todo el mundo se ponía incómodo”.

Marcia Tambutti, que ha tardado ocho años en realizar el documental, escarbó en fotos, películas, documentos, conversó horas y horas con su abuela, ya muy deteriorada, con su madre, su tía y sus primos. También con amigos cercanos a Allende. No ha ocultado nada. Se habla de los suicidios de su tía Beatriz, secretaria personal del presidente, que se quitó la vida con 33 años en Cuba en 1976, y el de Laura, la hermana del presidente que, muy enferma ya, se arrojó por una ventana cuando las autoridades chilenas no le permitieron volver a su país a morir.

Las imágenes reales de la vida política de aquellos años se mezclan con conversaciones con las personas más cercanas. Su persistencia en indagar en tantas emociones y secretos guardados bajo mil llaves arrojó luz sobre muchas cosas pero, por encima de todas, han vivido como familia la liberación que les ha supuesto enfrentarse juntos a todo un pasado oculto.

Una infancia recuperada

“Gracias, nos has devuelto nuestra infancia”, le dijo cuando vio la película la tía de la realizadora María Tambutti, Carmen Paz Allende, que sufrió durante 25 años un bloqueo muy fuerte sin poder hablar ni leer nada sobre su padre. Marcia Tambutti ha desenvuelto un paquete de recuerdos dolorosos pero también felices. Eso es Allende, mi abuelo Allende, el filme que ha dedicado a su abuela Tencha, fallecida en 2009, y a su hermano Rodrigo, que también se quitó la vida un año después. “Sin desearlo, mi abuelo nos abrió una puerta para dejar la vida”.

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