lunes, 7 de septiembre de 2015

Lula y Evo Morales, en Argentina para apoyar a un Scioli en dificultades

ELECCIONES ARGENTINA 2015 »

El candidato favorito no remonta desde las primarias y quiere ampliar su perfil internacional de hombre de Estado


CARLOS E. CUÉ Buenos Aires - 7 SEP 2015 - 18:04 CEST


La recta final de la campaña electoral argentina, que debía ser un paseo para Daniel Scioli, el candidato con más opciones para las elecciones del 25 de octubre, se ha convertido en un camino lleno de obstáculos. Desde las primarias del 9 de agosto, en las que ganó cómodamente con un 38,4%, Scioli ha tenido muchos problemas, sobre todo con las inundaciones en la provincia Buenos Aires que le encontraron de viaje de descanso en Italia. Scioli quiere reforzar su perfil de presidenciable y hombre de Estado y para ayudarle acuden al rescate esta semana a Buenos Aires dos personajes muy respetados en Argentina como el brasileño Lula da Silva y el boliviano Evo Morales. Ambos tienen relación personal con él darán un apoyo claro a Scioli, pero por si hubiera dudas el expresidente brasileño lo dejó claro ayer en una entrevista en Página 12: “Yo hincho para que Scioli gane las elecciones”.

Lula Da Silva, que pese a los escándalos que le acorralan en su país mantienen una enorme popularidad en Argentina, coincidirá con Scioli en varios actos el miércoles y jueves pero en especial uno muy simbólico, la inauguración de una, Unidades de Pronta Atención (UPA, un pequeño hospital) en José C. Paz, en la provincia de Buenos Aires, que Scioli reivindica como proyectos clave de su gestión. Al día siguiente Scioli acompañará a Lula a la Universidad de La Matanza, donde el brasileño recibirá un doctorado honoris causa.

Lula, como Morales, también se verá con Cristina Fernández de Kirchner pero el objetivo de ambas visitas en plena campaña electoral parece muy claro: reforzar las opciones de Scioli. El Gobernador de Buenos Aires no es un hombre de izquierdas, de hecho pertenece al ala más a la derecha del peronismo, y fue fichado para la política por Carlos Menem, pero es el elegido por este partido que domina la política argentina para suceder a Fernández de Kirchner, y automáticamente se convierte en el referente de otros gobiernos de izquierda latinoamericana aliados con los Kirchner.

Scioli vive en este momento es una disyuntiva difícil. Necesita los votos del kirchnerismo, que además no para de lanzar señales de que quiere controlar los pasos de Scioli en el Gobierno como sea. Le ha colocado como vicepresidente a Carlos Zannini, el hombre más fiel de los Kirchner desde hace 30 años, y ha aprobado una ley en el Congreso para que nadie del futuro gobierno pueda vender las acciones de una empresa pública o nacionalizada si no tiene los dos tercios del Congreso. Pero Scioli necesita ampliar su espacio para ganar.

En Argentina se empieza a instalar la idea, que reflejan algunas encuestas, de que si Scioli no logra ganar en primera vuelta –necesita llegar al 45% o superar por más de 10 puntos al segundo que sería Mauricio Macri- en segunda vuelta su derrota es casi segura porque se uniría toda la oposición.

En este contexto de gran inquietud, los estrategas de la campaña de Scioli tratan de ofrecer una imagen del gobernador como un hombre de Estado con perfil propio y que da confianza. Ahí son importantes los apoyos de Lula o Evo Morales, que le visitará el jueves en Buenos Aires. Ambos estarán juntos en la entrega de un doctorado Honoris Causa al boliviano en la Universidad de Quilmes.

La semana pasada, Scioli ya trató de reforzar este perfil internacional con una reunión con todos los embajadores de países de la Unión Europea en Argentina. Allí, a puerta cerrada, Scioli fue ambiguo, según varios de ellos, pero les transmitió la idea de que su política exterior será distinta a la de los últimos años de Kirchner, que ni siquiera acudió a la última cumbre UE-Mercosur en Bruselas. Scioli lanza en privado mensajes hacia una política más abierta para las inversiones internacionales, aunque nunca con compromisos claros que pudieran enfrentarle con el kirchnerismo.

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