viernes, 25 de septiembre de 2015

Obama y Putin abordarán las crisis en Ucrania y Siria

Obama y Putin se reunieron por última vez en junio de 2013 / EVAN VUCCI (AP)

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La reunión, la próxima semana, será la primera desde el inicio de la crisis ucrania en 2014


JOAN FAUS Washington 25 SEP 2015 - 02:49 CEST


Barack Obama y Vladímir Putin celebrarán la próxima semana su primera reunión formal desde el estallido de la crisis en Ucrania a principios de 2014. El encuentro entre los presidentes estadounidense y ruso tendrá lugar el lunes o martes en Nueva York en el marco de la Asamblea General anual de Naciones Unidas. El objetivo es abordar la situación en Ucrania y Siria.

La confirmación de la reunión, este jueves, llega tras un intenso debate en la Casa Blanca sobre la conveniencia o no de acercarse a Putin. Obama ha acabado optando por su ADN diplomático, que le lleva a dialogar con el enemigo (Cuba o Irán) antes que no hacerlo, pese al riesgo de que eso pueda fortalecer al rival.

El portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, dijo que, a pesar de las "preocupaciones significativas" de Estados Unidos sobre el papel ruso en Ucrania y Siria, "tiene sentido" celebrar una reunión bilateral para lograr "más claridad" sobre las intenciones rusas en ambos países. Y esgrimió que la cita, la primera desde junio de 2013, no supone ningún aval a Putin.

En un incipiente deshielo, la Administración estadounidense inició la semana pasada, tras pedirlo Moscú, conversaciones militares sobre el creciente apoyo ruso al régimen sirio. El Gobierno ruso es el principal valedor, junto al iraní, del dictador sirio Bachar el Asad tras más de cuatro años de sangrienta guerra civil. Washington admite la influencia de Moscú y confía en que su presión lleve a El Asad anegociar su salida del poder.

La reunión llega tras un intenso debate interno en la Casa Blanca sobre la conveniencia o no de acercarse a Putin

Las suspicacias mutuas son evidentes, incluso sobre la reunión entre Obama y Putin. La Casa Blanca asegura que la entrevista fue una “petición” rusa y que el “asunto central” será la necesidad de que Rusia cumpla con el acuerdo de Minsk sobre el cese de su apoyo a separatistas prorrusos en el este de Ucrania. El Kremlin, sin embargo, sostiene que se organizó de “común acuerdo” y que se centrará en la crisis siria y que solo se hablará de Ucrania si hay tiempo.

Obama y Putin nunca exhibieron sintonía personal. A finales de 2013, Obama canceló una reunión con Putin después de que Rusia diera asilo a Edward Snowden, el exanalista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, en sus siglas en inglés). La relación se deterioró gravemente tras la invasión rusa de la península ucrania de Crimea en marzo de 2014 y el posterior apoyo ruso -que se mantiene- a grupos insurgentes armados en Ucrania. Estados Unidos ha liderado, junto a la Unión Europea, la imposición de sanciones a Rusia por esas injerencias.

La crisis ucrania ha situado las relaciones entre Washington y Moscú en su peor momento desde el fin de la Guerra Fría hace más de dos décadas. Pero Obama ha mantenido el contacto con Putin, consciente del peso internacional de Rusia. Hablaron por última vez por teléfono en julio pasado con motivo del acuerdo nuclear con Irán. Y en 2014 hablaron brevemente en persona en los márgenes de citas internacionales en junio en Francia y en noviembre en Australia.

El distanciamiento no ha impedido que Rusia fuera un actor clave en la negociación del acuerdo que limita el programa nuclear iraní. En un juego de equilibrios, Obama busca explorar ahora con Putin áreas de entendimiento en Ucrania y Siria, mientras evita legitimar la posición rusa.

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