sábado, 12 de septiembre de 2015

Peña Nieto cancela la gala del día de la Independencia de México

Peña Nieto, durante 'el grito' en 2014. / PRESIDENCIA MÉXICO

El presidente mexicano celebrará ‘el grito’ en el Palacio Nacional pero suspenderá la cena para sus invitados

SONIA CORONA México 12 SEP 2015 - 02:47 CEST


Al famoso ‘grito’ de Independencia del presidente de México ya no le seguirá la tradicional cena en Palacio Nacional. El presidente Enrique Peña Nieto ha cancelado la recepción que se celebra la noche del 15 de septiembre para festejar la fiesta nacional. La razón, según ha desvelado la presidencia, es la austeridad que el Gobierno mexicano ha impuesto con los recortes al presupuesto.

La noche del 15 de septiembre el presidente mexicano sale al balcón central de Palacio Nacional para agitar la bandera y gritar los nombres de los personajes que comenzaron la guerra de independencia en 1810. Cientos de mexicanos se reúnen en el Zócalo de la Ciudad de México, la plaza principal de la capital del país, para ver al mandatario y celebrar la fiesta nacional. El festejo generalmente lo cierra un espectáculo de pirotecnia y música mexicana.

Una vez que el balcón se cerraba, el presidente solía ser el anfitrión de una cena en el patio central del Palacio a la que solo asistían algunos representantes de los gobiernos estatales, miembros del Legislativo, legaciones diplomáticas, ministros de Estado y otros invitados especiales. En estas recepciones se sirven platos típicos y bebidas tradicionales de México, y son ambientados con música de mariachi. En algunas ocasiones el presidente hacía un brindis y daba un mensaje breve de agradecimiento como anfitrión de la gala.

La cena de la noche de Independencia en los últimos años ha representado un gasto promedio de un millón de dólares

Sin embargo, Peña Nieto ha sido el presidente más ausente de este tipo de celebraciones. En 2013, el mandatario tuvo que salir de la recepción para atender el plan de emergencia por los daños causados por el huracán Manuel en el Estado de Guerrero. El anfitrión dejó una cena desangelada y de la que los invitados se fueron pronto. El siguiente año, Peña Nieto volvió a disculparse con los 950 asistentes a la gala porque abandonó la cena para supervisar la reparación de los daños ocasionados por el huracán Odile en la península de Baja California.

La cena de la noche de Independencia en los últimos años ha representado un gasto promedio de un millón de dólares anual. La presidencia de México ha comunicado que en sintonía con el presupuesto de 2016, anunciado esta semana y que recorta un 5,8% el gasto público, Peña Nieto ha decidido suspender la recepción. “Tenemos que hacer más con menos; invertir los recursos públicos en lo sustantivo, en lo que sirve a los mexicanos; le toca al Gobierno apretarse el cinturón”, señala un comunicado de la presidencia.

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