miércoles, 30 de septiembre de 2015

Rajoy acusa al PSOE de “equidistancia” en Cataluña

Rajoy hoy en el Congreso / JULIÁN ROJAS (ATLAS)

SESIÓN DE CONTROL AL GOBIERNO »

El presidente del Gobierno pide que se pase página para acabar con la etapa de inestabilidad y critica la propuesta de reforma constitucional de Sánchez


FERNANDO GAREA Madrid 30 SEP 2015 - 15:14 CEST


El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha pedido que en Cataluña se pase página y se abra una "etapa de normalidad", que se ponga fin a la "incertidumbre, inestabilidad y división en la sociedad catalana" y se cierre un tiempo "que ya dura demasiado". La salida debe buscarse, según ha dicho, "con diálogo, finura y sin ansiedad". El líder del PP también ha arremetido contra lo que considera "equidistancia" del PSOE, al que acusa de haberse situado "a la misma distancia" del Ejecutivo en la defensa de la Constitución y de quienes defienden la independencia de Cataluña.

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En la que puede ser la penúltima sesión de control al Gobierno de la legislatura, Rajoy ha solemnizado en el Congreso su posición inmóvil tras las elecciones catalanas del domingo. Ha repetido que Artur Mas, al que no mencionó con su nombre, incumple la ley y ha constatado que no "tiene el respaldo mayoritario de los ciudadanos catalanes".

El presidente del Gobierno ha repetido en varias ocasiones que es necesario cumplir la ley y no ha asomado siquiera una propuesta de futuro para Cataluña. De hecho, no ha respondido a la referencia del líder socialista, Pedro Sánchez, sobre una eventual reforma constitucional.

El líder socialista ha hablado de la "incapacidad política para ver las soluciones y los problemas" de Rajoy y le ha pedido "decisión y diálogo" para abordar "reformas en el estricto cumplimiento de la ley".

Según el líder de la oposición, "la reforma constitucional es imprescindible, pero ese pulso reformista choca con su inacción política". Sánchez ha instado al presidente del Gobierno a "salir del inmovilismo" y se ha comprometido "solemnemente a reconstruir la unidad de España en la Moncloa" con una reforma constitucional.

Rajoy le ha contestado reprochando lo que considera "equidistancia", lo que anticipa parte del discurso de campaña del PP para las generales. Así, ha lamentado "la equidistancia de quien defiende la España unida y quien hacía un desafío al Estado, porque con tal de criticar al Gobierno vale todo".

Ha asegurado que los socialistas han dado alcaldías a grupos independentistas, le ha acusado de considerar que "vale cualquier cosa incluso por encima de convicciones si las tiene" y ha tachado de "mero eslogan" la propuesta de reforma constitucional del PSOE.

También ha preguntado el diputado de Unió Josep Sánchez Llibre, que ha pedido a Rajoy que "baje del burro", que haga propuesta y ha asegurado que "es la hora de los estadistas y no de dirigentes de los partidos".

En el pasillo, el presidente se ha mostrado molesto porque se le acuse de estar detrás de la imputación de Mas. Incluso, cuando se le ha preguntado si está molesto por las críticas del expresidente José María Aznar, ha asegurado que lo que le molesta es que se le atribuya estar detrás de esa imputación.

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