sábado, 19 de septiembre de 2015

Tsipras pide a los griegos una segunda oportunidad


El cierre de campaña de Syriza coincide con las últimas encuestas, que dan una ligera ventaja al ex primer ministro el domingo

MARÍA ANTONIA SÁNCHEZ-VALLEJO Atenas


Arropado por representantes de la izquierda europea, entre ellos Pablo Iglesias, líder de Podemos, Alexis Tsipras, ex primer ministro griego, ha pedido este viernes a los miles de simpatizantes congregados en el cierre de campaña de Syriza en Atenas, una segunda oportunidad para “poder continuar la lucha por un país más justo, soberano y libre del lastre del pasado”. La última vez que había pisado la plaza de Syntagma pidió un masivo oxi (no) en el referéndum celebrado dos días después, el 5 de julio. Hoy, se mostró convencido de que el domingo Syriza “recibirá su tercer mandato en un año, esta vez el definitivo”.

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Como ha venido haciendo durante la campaña, Tsipras propuso romper definitivamente con el pasado, encarnado en su principal contrincante, el conservador Vanguelis Meimarakis, quien, según las encuestas, le disputará hasta el último voto la victoria el domingo. “El Gobierno de Syriza no va a ser un paréntesis en la historia de Grecia, como pretendieron muchos en oscuros despachos. Se equivocaron. No nos han rendido, ni siquiera con la asfixia crediticia y los bancos cerrados. Y se volverán a equivocar ahora quienes creen que el pueblo no nos dará su masivo apoyo para gobernar. Vamos a gobernar otra vez”.

Tsipras se refirió varias veces en el mitin a la batalla que Grecia ha dado en las negociaciones con los socios. Para Pablo Iglesias, el ejemplo de esa lucha ha sido tal que no dudó en calificarle de “león”. “El domingo en Grecia ganará la ilusión. El rostro de la desilusión es el de Mariano Rajoy”, declaró a los medios españoles antes del mitin. “Los griegos eligen el domingo la vuelta al pasado o continuar un futuro que nos permita imaginar una Europa más justa, una Europa social que defienda los derechos de la gente frente al excesivo poder de los poderes financieros”, dijo Iglesias, que ve en Syriza un ejemplo que seguirán el laborismo de Jeremy Corbyn o el Sinn Féin.

Apagón demoscópico


A medianoche de ayer entró en vigor el apagón demoscópico. No hay jornada de reflexión oficial (los quioscos de los partidos siguen abiertos) pero sí se prohíbe la difusión de encuestas.


Sólo una encuesta de la media docena de las públicadas este viernes, la primera del día, contempla la victoria de la conservadora Nueva Democracia.


La última divulgada hoy da una ventaja de 2,5 puntos a Syriza.


La que para muchos es la más fiable –acertó en enero- concede un 27,4% a Syriza y un 26,9% a Nueva Democracia.


El virtual empate entre los partidos más votados complicará la formación de gobierno estable, aunque el ganador recibe un bono de 50 escaños, independientemente del porcentaje de apoyos que logre y de la diferencia con el segundo.


Entre los indecisos, cuyo porcentaje oscila todavía entre el 10% y el 15% según los sondeos, hay mayoría de votantes de Syriza en enero.


Nueva Democracia tiene el 84% de sus votantes de enero, mientras que Syriza sólo había recabado el apoyo del 64% de quienes le votaron entonces.


"Negociar es enormemente difícil, lo que los griegos tienen claro es que Alexis ha sido un león, un león defendiendo a su gente, un león dando la cara por Grecia”, añadió. Por este motivo, sostuvo, los griegos volverán a respaldarle en las urnas, para "no volver al pasado, para no volver a asumir posturas serviles ni arrodillarse ante Alemania”. El secretario general de Podemos recordó el referéndum de julio: “Tsipras demostró algo que no ha hecho ningún dirigente en Europa. Ha preguntado a la gente”. Iglesias no dio importancia al disenso en el interior de Podemos, algunos de cuyos dirigentes han apoyado públicamente a Unidad Popular, la escisión de Syriza liderada por el exministro Panayotis Lafazanis. “La postura de Podemos es clara, apoyamos a Tsipras”, dijo.

A la misma hora que se hacían públicas las últimas encuestas antes del apagón demoscópico de medianoche —una de las más fiables, según los expertos, la de MRB para Star TV, da a Tsipras solo medio punto de ventaja—, un Tsipras firme y decidido, “sin asomo de duda ante la victoria del domingo”, se enfrentó al que bien pudo ser su mitin más difícil, tras una campaña breve y sembrada de desánimo. Hasta el último momento, su objetivo ha sido movilizar a la bolsa de indecisos. En vísperas de la cita electoral, Syriza tenía garantizado el apoyo del 64% de sus votantes de enero, mientras que su rival, Nueva Democracia, contaba con el 84%. La afluencia al acto de cierre de campaña fue modesta, en consonancia con la apatía reinante en la misma.

Durante el mitin, Tsipras no hizo referencia a pactos concretos, y sí únicamente su rotunda negativa a colaborar con Nueva Democracia. “Hoy no toca hablar del día después ni de pactos, eso ya se verá”, explicaba entre los asistentes Yorgos Vasiliadis, dirigente de Syriza y secretario de Estado contra la Corrupción. “Syriza va a ganar de manera clara y contundente, pese a lo que digan las encuestas. Los sondeos en Grecia se equivocan mucho, como se demostró en el referéndum. Hay indecisos, pero por los datos que tenemos la mayoría de ellos acabarán votando a Syriza”. Cerca, Konstantinos Spanós, militante, quitaba hierro a la desmoralización de los votantes del partido. “Por perder una batalla no se pierde la guerra. Y en Grecia la guerra no ha hecho más que empezar. En este país inventamos el maratón, somos corredores de fondo, no de los 100 metros. Seguiremos adelante, de nuevo”.

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