jueves, 29 de octubre de 2015

El operador en las sombras entre el Senado y el Poder Judicial

Eugenio González realiza gestiones oficiosas y articula intereses tras bambalinas

El cientista político es sindicado por varios senadores como el hombre que hizo lobby en el Congreso en favor de José Morales, el truncado candidato a la Fiscalía Nacional que fue vinculado con la promesa de flexibilizar los casos de platas políticas. No solo eso, participó en las tres reuniones que el senador Girardi sostuvo con candidatos al mismo cargo, incluyendo el encuentro con Jorge Abbott. Tiene amplia llegada en la Corte Suprema y reconoce gestiones en el Senado cuando alguno de sus amigos necesita un favor. Dice que todo lo hace sin cobrar y que sus ingresos provienen de los informes que elabora para estudios que defienden a empresas mineras y al proyecto Pascua Lama. “El partido de la amistocracia es el más importante que hay en Chile y yo soy su militante número uno”, sentencia González.


por NICOLÁS SEPÚLVEDA Y BASTIÁN FERNÁNDEZ


Al hombre que hace todo por los amigos y por la patria lo vieron solo en una ocasión haciendo lobby por José Morales en los pasillos del Senado.Lobby a la antigua usanza, sin constancia en el registro público y acercándose a los conocidos, a algún parlamentario que forme parte de la red de contactos que se teje gracias a años de gestiones políticas. De esas redes Eugenio González Astudillo sabe. Y mucho.

Casado, 65 años, cientista político de la Universidad Católica y magíster en Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, el hombre que acompañó al senador Guido Girardi en la reunión que sostuvo con Jorge Abbott durante la carrera por la Fiscalía Nacional no tiene empachos en justificar esos encuentros. “Estas reuniones se hacen porque hay un déficit en el Senado de la República. No hay audiencias públicas y no hay espacio para que los senadores conozcan la personalidad de los candidatos”, señala.

En total, el senador Girardi sostuvo tres reuniones con candidatos que aspiraban a dirigir el Ministerio Público. Además de la cita con Abbott –en la que también participaron el abogado Ciro Colombara y la hija mayor del electo fiscal, Luz María Abbott Urzúa–, existieron encuentros con Juan Enrique Vargas y José Morales. En cada una de las citas González estuvo junto al senador PPD.

Luego de haber participado en los tres encuentros, el cientista político dice que lo que los convenció de jugársela por Morales fue la vitalidad y experiencia del candidato, además de su potente carácter. “Era el hombre que tenía más claro cómo enfrentar el desafío del Ministerio Público en el futuro. Y tenía apoyo en todos los sectores. Era transversal en la izquierda y en la derecha”, comenta a El Mostrador.

González descarta que el tema de los casos de las platas políticas se haya comentado en estos encuentros. También niega haber prometido a los senadores garantías de “flexibilidad” en las causas judiciales durante su cabildeo a favor de Morales en el Congreso, tal y como se ha publicado en la prensa.

Dice que en el encuentro con Morales hablaron de fútbol. Que en la cita con Abbott buena parte del tiempo se les fue en una conversación sobre los criaderos de animales que se ubican en las cercanías de la casa que la hija mayor de este tiene en Buin, y que con Vargas divagaron sobre el mundo académico y la situación de la Universidad Diego Portales, de la que el ex candidato es decano de la Facultad de Derecho.

Niega que en las conversaciones se haya hablado mal del fiscal Carlos Gajardo. Incluso confidencia que con Abbott concluyeron que el fiscal que destapó los casos de aportes irregulares de las empresas a la política le había “cambiado la cara” a la Fiscalía, y que todos se refirieron en buenos términos a su labor.

Descarta haber gestionado los encuentros. Según su versión, el senador Girardi lo llamó para pedirle que lo acompañara, para así evitar suspicacias. “La razón de por qué me lo pidió fue porque a él no le gusta estar solo en este tipo de reuniones, justamente por todo esto que estamos viviendo, porque siempre tiene que haber alguien acompañando, no digo de testigo. Todos los senadores y las autoridades siempre piden alguien que los acompañe”, comenta.

Aunque en el Congreso algunos lo sindican como un puente entre el Poder Judicial y el Legislativo, él prefiere sacarse esa medalla: “Es presuntuoso decir que yo soy un puente entre el Senado y la Corte Suprema. Es muy exagerado. Cuando se trata de alguien que yo conozca, es verdad que he hecho gestiones en el Senado. Lo puedo promover o presentar, son casos excepcionales. Uno trata de colaborar con la gente que conoce”, argumenta.


La república son los amigos

Al preguntar en el Congreso por Eugenio González es comentario su cercanía con Girardi. Varias fuentes coinciden en que siempre aparece en los pasillos cuando los parlamentarios deben ratificar a algún ministro a la Corte Suprema. Más de un congresista ha sido testigo del interés del cientista político por los temas medioambientales, y a nadie le llama la atención que no cobre por sus asesorías a los senadores.

“Hay personas a las que les interesa más aparecer asociados a un nombre a que ese nombre les pase dinero”, señala una fuente del oficialismo en relación con González. Y él no lo niega. “Es solo amistad mi relación con los senadores. Yo he tenido alguna ventaja comparativa en términos de coordinar reuniones con algunas personas, con la prensa (…). Sin duda siempre en la vida el hecho de conocer personas sirve para abrir puertas”, comenta.

El asesor del senador PPD construye un marco teórico en torno a su actividad y se declara fan del “amiguismo”. Al fin y al cabo es consciente de cómo funcionan las cosas en este país. Es claro al señalar que “el partido de la amistocracia es el partido más importante que hay en Chile. Y yo soy el militante número uno de ese partido. Es una forma de rescatar los valores republicanos, mientras tú seas amigo de la gente y no tengas que vincularte ideológicamente para poder tener una relación”.

Las mismas razones por las que señala que el 7 de marzo de 2014 gestionó una comida en la casa del senador Girardi. Era una bienvenida al nuevo presidente de la Corte Suprema, Sergio Muñoz, a la que asistió lo más granado del entonces incipiente mapa del poder político. Allí estaban Sabas Chahuán, el propio Muñoz, los designados ministros Rodrigo Peñailillo, Ximena Rincón, Álvaro Elizalde, Heraldo Muñoz y José Antonio Gómez. El presidente de la DC, Jorge Pizarro, y la actual presidenta del PS, Isabel Allende, además del ex presidente Eduardo Frei y su señora, Marta Larraechea, la PPD Carolina Tohá y los rectores de la Universidad de Chile, Víctor Pérez, y la Universidad Católica, Ignacio Sánchez. El entonces contralor de la república, Ramiro Mendoza, y diversos ministros de la Corte, como Rubén Ballesteros, Hugo Dolmestch y Lamberto Cisternas, entre otros.

En la ocasión Girardi entregó dos regalos. Un libro de mitología griega para Ballesteros y Las sombras y la vida de Mandela, para Muñoz. La cena provocó una lluvia de críticas en las redes sociales. Tres días después de esta, González salió al paso de los cuestionamientos y opiniones con una extensa carta al director publicada en El Mercurio. “Cuestionar actos sociales, que además tienen la cobertura periodística necesaria para evitar malas lecturas, no parece muy justo, pero puede ser legítimo si no se conocen los detalles”, escribía entonces.

“¿Alguien en este país podría poner en duda la fortaleza ética y moral de los ministros de la Corte Suprema que acompañaron a su presidente a una cena en su honor?”, se preguntaba González para luego concluir que el evento fue de 'lujo'. “Puedo asegurar, como responsable de la organización de esta cena, que fue una noche extraordinaria” y agregaba que “quienes critican están en todo su derecho, más aún cuando no han podido tener éxito en mantener sus relaciones entre los poderes del Estado. Se podría concluir que muchos critican la convocatoria exitosa por sobre todas las cosas, pero también se podría concluir que fue claramente una cena de lujo”.

En la misma misiva, González se adjudica la organización de otras cenas del mismo tenor y también en la casa del senador Girardi. Una fue cuando Ballesteros –“uno de mis mejores amigos”, dice González– asumió la presidencia de la Corte Suprema. La otra fue en noviembre de 2013, cuando se homenajeó al ex senador Mariano Ruiz-Esquide.

La buena llegada de González entre los ministros de la Suprema es conocida. Un abogado de la plaza comenta que se lo conoce como un “operador de Corte”, aunque actualmente tendría algunos de sus “cartuchos quemados”.

Él reconoce que está bien conectado. Pero todo lo aterriza al plano de la amistad. “Tengo algunos amigos en la Corte Suprema que son algunos ministros, otros que son personajes que trabajan en el Poder Judicial, pero desde hace muchos años. Desde los tiempos en que Domingo Kokisch vivía, que era ministro de la Core, éramos muy amigos con él. Otros se han ido jubilando, como el caso de Rubén Ballesteros, que es uno de mis mejores amigos”.

Al preguntar en el Congreso por Eugenio González es comentario su cercanía con Girardi. Varias fuentes coinciden en que siempre aparece en los pasillos cuando los parlamentarios deben ratificar a algún ministro a la Corte Suprema. Más de un congresista ha sido testigo del interés del cientista político por los temas medioambientales, y a nadie le llama la atención que no cobre por sus asesorías a los senadores.

A comienzos de abril de este año se estrenó, en la azotea de Lastarria 90, Sam's Box, un premiado cortometraje en circuitos internacionales, pero poco conocido a nivel nacional. La pieza es creación de Felipe González, hijo de Eugenio. El evento no tuvo mayor publicidad pero sí contó con varios personajes del mundo cultural y político. El ex presidente de la Corte Suprema, Rubén Ballesteros; la alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá; la ex ministra de Cultura, Claudia Barattini; y algunos parlamentarios asistieron al estreno. Al respecto, el cientista político señala que, como su hijo vive en EE.UU., suele viajar para visitarlo. “Él quedó en una selección por un cortometraje en Cannes y no por eso van a decir que soy operador de algún director de Hollywood”.


Senadores y amigos

Otro de los asistentes al homenaje a Sergio Muñoz en la casa de Girardi en Vitacura fue el senador de RN, Francisco Chahuán, que se cuenta entre los parlamentarios cercanos a Eugenio González, quien cumplió un rol fundamental en el trabajo tras el libro que el parlamentario lanzó hace un mes: Semillas de futuro – Voces para Chile 2030. Lo ayudó consiguiéndose personas que participaran en él, además de colaborar en el lanzamiento que se realizó en el Senado, incluyendo la convocatoria a la prensa y temas protocolares. 

Todo gratis.

También se declara amigo del senador del MAS, Alejandro Navarro. En su argumentación González recalca que le importa colaborar con parlamentarios que se impongan desafíos intelectuales. “Con el senador Navarro somos amigotes, hay un concepto de complicidad, a pesar de que tenemos bastantes diferencias políticas, pero es un hombre que es ejemplo puro de la meritocracia en el Senado. Es un buen amigo”.

También trabó amistad con el ex presidente del PRI, Adolfo Zaldívar, junto al que realizó “varias actividades” y de quien “tengo los mejores recuerdos”.

Sobre Girardi plantea que se considera su amigo, y que por lo mismo lo admira. “Con Guido tengo una amistad desde el año 87 u 88, antes del plebiscito. Lo conocí cuando él era candidato, yo soy amigo de él hace muchos años, no hay ningún contrato de por medio. Siempre lo he admirado como político, es el único político que existe en Chile que tiene una agenda que le ha cambiado la vida a muchos chilenos. El tema de la píldora del día después, de la comida chatarra, del cheque en garantía, de no fumar... yo se lo agradezco, aunque soy fumador y me acuerdo de él cada vez que voy a algún lugar y no puedo fumar. El tema del Congreso del futuro, del derecho a las aguas. Cada vez que hay temas sensibles para la población, él está presente”.

“No tenemos ningún vínculo del tipo ideológico, es solo admiración”, remata.
La patria y la minería

Los nexos de Eugenio González se extienden también a la minería. Uno de estos es Carlos Claussen, dueño del estudio Carlos Claussen Calvo y Compañía Abogados: “Que es uno de los más grandes de la minería y con ellos siempre he tenido un contacto importante”, dice. Entre los clientes mineros de Claussen se encuentran Minera Sierra Gorda, Minera Cerro Dominador, Compañía Minera Guanaco y Minera Rayrock, entre otros.

También es cercano al estudio Urrutia y Cía. de los socios José Antonio Urrutia Riesco, Gonzalo Nieto Valdés y Alejandra Pérez Rossi. José Antonio, además de ser “amigo personal” de González, es el abogado histórico de la minera canadiense Barrick Gold, cuyo proyecto más conflictivo y con mayor resistencia en la comunidad del valle del Huasco es Pascua Lama.

Según cuenta, su trabajo consiste en realizar informes de análisis político para los estudios, ya que “cuando vienen inversionistas la primera cosa que te piden es saber cúal es la situación política que vive el país”.

Sus amistades con abogados vinculados a la minería no se restringen exclusivamente a aquellos que representan los intereses de las empresas. González es cercano a Lorenzo Soto, abogado que en 2011 figuraba entre los asesores del senador Girardi.

Soto tiene un largo historial de representación de comunidades en contra de proyectos energéticos y mineros. De hecho, es el representante de comunidades diaguitas en contra de Barrick. El año pasado se vio envuelto, junto a Álex Quevedo, en una polémica tras la revelación del contrato entre estos y las comunidades. Ambos cobrarían el 30% de cualquier compensación o indemnización entregada por Barrick Gold a los indígenas, en caso de que Pascua Lama continúe su rumbo como proyecto. Varios ambientalistas lo han acusado de, en los hechos, terminar viabilizando grandes proyectos energéticos.

Otro proyectos termoeléctricos contra los que ha trabajado Soto, y a los que Girardi también se opuso públicamente, son Barrancones y Castilla.

Aunque es amigo de Soto, González asegura que nunca ha trabajado con él. “Mi actividad profesional tiene que ver con mi profesión y ahí no tiene nada que ver mi amistad con los senadores”, agrega.

En el Diario Oficial, González registra cuatro sociedades, aunque solo una muestra movimiento reciente: Eugenio Alfredo González Astudillo E.I.R.L., la que tiene por objeto la prestación de asesorías y que fue constituida el 23 de julio de 2013.

A fines de la década de los 90 creó Afitem Limitada y Asesorías Integrales Afitem Limitada. A través de esas sociedades participó en Kâstell –controlada también por Patricio de Groote, María Orellana Etchevers y por la sociedad Quality Investments Everseas, con domicilio en el paraíso fiscal de Panamá–, y en Natureco –junto a Guala S.A. y Comercializadora de Productos Agrícolas Rayún S.A.–.

Medios y estructura de poder

El cientista político también figura como presidente del directorio de la revista El Periodista, empresa de la que participó en su constitución como socio junto a Francisco Martorell y Rosalina Arellano el 29 de diciembre del 2001. Desde ese medio aclaran, sin embargo, que hace cerca de cinco años que González no ejerce el cargo.

“Estuvo en la fundación pero después se hicieron cambios accionarios que no se han inscrito debidamente en la página. No tiene relación con nosotros desde 2009 o 2010, no tiene acciones, aunque aún aparece vinculado pero no ejerce como presidente del directorio”, señalan desde el medio.

En la antigua página web de la revista hay siete columnas escritas por Eugenio González. Una de ellas se titula “Entre (Viera) Gallos y medianoche” y aborda la creación del Ministerio del Medio Ambiente, la Superintendencia Ambiental y el Servicio de Evaluación Ambiental. “Es vergonzoso constatar cómo en un plazo tan breve se puede aprobar sin un análisis profundo una Ley que está llamada a ser base fundamental de la calidad de vida que les vamos a heredar a las próximas generaciones”, escribió entonces González. Para luego agregar que “las prácticas maquiavélicas de desechar las demandas de senadores que debían ausentarse del país, caso Girardi-Navarro, no fueron escuchadas en el sentido de aplazar la votación en el Senado”, escribe.

González también fue panelista del programa 'El Termómetro', deChilevisión, que era conducido por el periodista Iván Núñez. Cuando este dejó la estación a fines de 2005 se realizó una cena en su honor en el Centre Catalá. Asistieron Nelson Ávila (ex-PPD), Lily Pérez (entonces RN), Patricio Melero (UDI), Francisco Chahuán (RN), Patricio Hales (PPD) y Eugenio González, quien le regaló Don quijote de la Mancha a Núñez.

En 1979, González participó como analista político en la Radio Chilenacuando “eran tiempos duros” y agrega que “hoy todo el mundo hace gárgaras con los DD.HH., son todos valientes, pero me gustaría verlos en esos años”.

Sobre sus actividades y relación con los medios, González dice que “a veces es como si uno estuviera en el mejor minuto de El Padrino, pero a veces eso no es tan así. Me encanta el tema periodístico y todo lo que tenga que ver con las estructuras del poder”.

Durante buena parte de la transición fue militante del PS, partido del que se alejó hace una década y donde internamente fue un enconado opositor de Camilo Escalona. También trabajó 14 años en la Cancillería, donde se dedicó fundamentalmente al tema del Tratado Antártico. Antes, entre 1995 y 1996, fue jefe de misión en Jamaica.

Sobre el nuevo Fiscal Nacional, Jorge Abbott, dice que es un “caballero impecable”, pero que sigue considerando que José Morales era el mejor candidato. “Fue un privilegio haber participado en esas reuniones”, señala en referencia a los encuentros entre los candidatos y Girardi.

Incluso se aventura con una hipótesis sobre por qué Morales no fue electo. Lo considera una víctima de una operación a punta de trascendidos: “Esos rumores vienen de una cuestión muy chilena, cuando tú quieres destruir a alguien basta que lo estigmatices con algo. Creo que lo destruyeron con mucho éxito”.

El cientista político, que hasta ahora se mantenía en las sombras del poder, dice no le gusta ser definido como operador, un término que limita con la mafia, lo que no es su caso. “Operador es lo más peyorativo que veo yo en el mundo político, es casi un mafioso. Eso es incómodo, porque uno tiene familia y amigos que son gente seria”.

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