viernes, 23 de octubre de 2015

Premio Confucio de la Paz para Robert Mugabe, el dictador más longevo de África

REUTERS
Robert Mugabe, el dictador más longevo de África

Tras Putin y Fidel Castro, el presidente de Zimbabue es el tercer ganador de este galardón, alternativa china al Nobel y a los valores democráticos occidentales


PABLO M. DÍEZ / CORRESPONSAL EN PEKÍN - Día 23/10/2015 - 10.39h


Esta noticia puede parecerle una broma, pero no lo es. Robert Mugabe, que es el dictador más longevo de África porque lleva ya 35 años en el poder en Zimbabue, ha sido galardonado con el premio Confucio de la Paz.

Como alternativa al Nobel, dicho premio es otorgado por un oscuro Centro de Estudios para la Paz que, en teoría, no tiene vínculos con el Gobierno chino, pero que no sería permitido si fuera en contra de sus intereses. Desde que fue instaurado en 2010, como respuesta al Nobel de la Paz para el encarcelado disidente chino Liu Xiaobo, el premio Confucio ha sido otorgado al dictador cubano Fidel Castro el año pasado y en 2011 a Vladimir Putin, el autoritario presidente de Rusia. Toda una declaración de intenciones contra Occidente que ahora reconoce a Robert Mugabe por haber luchado por la independencia africana frente al colonialismo europeo y por estabilizar Zimbabue, donde la oposición denuncia su brutal represión y califica este premio de «absurdo».

Robert Mugabe, que tiene ya 91 años, lideró en la década de los 70 la guerrilla que combatió a la minoría blanca en la entonces Rhodesia, que había declarado su independencia unilateral del Reino Unido en 1965 para mantener su gobierno racista y seguir explotando sus ricas tierras. Tras los Acuerdos de Paz de Lancaster House, firmados a finales de 1979, Mugabe ganó las elecciones celebradas a principios del año siguiente y, poco después, el país alcanzó su plena independencia y pasó a denominarse República de Zimbabue. Desde entonces, Mugabe no ha hecho más que consolidar su poder eliminado a la oposición política y pasando de ser primer ministro a presidente en 1987.

A pesar de las críticas internacionales contra su régimen autocrático, el Centro de Estudios Chinos para la Paz ha decidido concederle el premio Confucio por «sus extraordinarias contribuciones a la paz mundial y por haber apoyado el panafricanismo». Los otros aspirantes eran el presidente de Kazajistán, Nursultan Nazarbayev; la presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye; y el fundador de Microsoft, Bill Gates. El galardón, que está dotado con 500.000 yuanes (69.000 euros), no ha sido nunca recogido por los ganadores anteriores porque, más allá de su cuantía económica, su auténtica importancia reside en su carga ideológica contra los valores democráticos occidentales. Según explicó a la agencia France Presse su fundador, Qiao Damo, se trata de una «alternativa asiática al Nobel, que es muy extremo y no se basa en hechos objetivos». De hecho, este premio nació después de que el Nobel de la Paz fuera otorgado en 2010 al disidente chino Liu Xiaobo, quien cumple una condena de once años por «subversión contra el Estado» por liderar la «Carta 08» por la democracia.

Tras Putin, Castro y Mugabe, no resultaría de extrañar que el Confucio de la Paz recayera el próximo año en el dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un.

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