sábado, 31 de octubre de 2015

Sergio Massa: “Yo no quiero que gane Daniel Scioli”

Sergio Massa, líder de la coalición peronista disidente. / DAVID FERNÁNDEZ (EFE)

El fundador del Frente Renovador y peronista disidente actúa de árbitro en la segunda vuelta de las elecciones argentinas

Scioli y Macri pelean por el voto de centro en Argentina

CARLOS E. CUÉ Buenos Aires


Sergio Massa, el fundador del Frente Renovador y peronista disidente, se ha convertido en el árbitro de la segunda vuelta de las elecciones argentinas. Sus 5,2 millones de votos definen el resultado. Massa y su equipo, en su mayoría peronistas con altos cargos en la primera etapa del kirchnerismo, han decidido no pedir el voto para nadie. Prefieren mantener la ambigüedad y exigir a los candidatos que acepten sus propuestas, con lo que logran un mayor protagonismo político y evitan que el grupo se rompa entre los que prefieren a Daniel Scioli y los que apuestan por Mauricio Macri. Sin embargo, Massa y los referentes más importantes, como el exministro de Economía Roberto Lavagna o el exgobernador de Córdoba José Manuel de la Sota, apuntan con claridad que prefieren a Macri: "Yo no quiero que gane Scioli", dijo Massa en televisión.

Todos son peronistas, pero hay cuestiones personales y políticas que explican esa distancia. En lo personal, Massa tiene dos deudas con Scioli difíciles de borrar. La primera una traición y la segunda una herida familiar. En 2013, cuando Massa decidió jugársela y formar un grupo de oposición al kirchnerismo dentro del Congreso que tenía como objetivo evitar la reelección de Cristina Fernández, el diputado habló con mucha gente. Y uno de los que le dijo que podía contar con él para esa peligrosa rebelión, según los massistas, fue Scioli. Pero a última hora y sin previo aviso, Scioli anunció que no se sumaba y se quedaba en el kirchnerismo.

Cuando un policía asaltó la casa de Massa en un extraño episodio, Scioli insinuó que había sido una operación montada por el propio diputado

La herida familiar es aún peor. Cuando un policía asaltó la casa de Massa en un extraño episodio, Scioli insinuó que había sido una operación montada por el propio diputado. Malena Galmarini, su mujer, no perdona esa afrenta.

En lo político, además, Massa tiene mucho más que ganar con Macri en el Gobierno porque se convertiría en el gran referente del peronismo. Con Scioli no puede aspirar a eso.

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