miércoles, 23 de marzo de 2016

La noche más larga de Bruselas

Unidos contra el odio y el terror tras los atentados de Bruselas EFE

ATENTADOS EN BRUSELAS

Por CARLOS FRESNEDA - Enviado Especial Bruselas


Cada ciudad encuentra su manera de cauterizar las heridas. En Bruselas, la mejor medicina ha sido la tiza de la esperanza: "Vive y deja vivir", "¡Haced que pare esta guerra en Siria!", "No uséis la religión como arma incendiari", "Hágase la luz ante tanta oscuridad"...

Horas después de la masacre, cuando la ciudad venció el miedo inicial, el asfalto ante la Plaza de la Bolsa se convirtió espontáneamente en una gigantesca pizarra. Uno de los mensajes más directos, prendido entre velas en unod de los altares callejeros en plena noche, estaba escrito es español: "No nos sacarán del corazón de Bruselas, no nos sacarán Bruselas del corazón".

Grazia Donati, una italiana de 37 años que trabajó para la Comisión Europea, hizo la traducción simultánea para su marido, Pierre... "Hoy todos somos belgas, que es como decir que todos somos europeos. Han elegido a conciencia esta ciudad por lo que significa. Y aunque es difícil quererla, todos deberíamos hacer un esfuerzo e intentar que las velas nos se apaguen al día siguiente".

Los niños dejaron también su estampa sobre el asfalto pero recogieron pronto, que el miércoles vuelven a abrir los colegios, en una vuelta "forzada" a la normalidad después del día de luto. Al filo de la medionoche, bajo una luna casi llena, el río ciudadano dejó paso a un goteo de lamentos solitarios.


C.F.

El primer ministro Charles Michel y el presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker se dejaron caer, eso sí, en el momento del clímax, cuando proyectaron la bandera tricolor sobre el frontispicio de la Bolsa. Ante la pacarta del "Je suis Bruxelles", fueron creciendo los altares callejeros, gracias a las buenas artes de voluntarios como el estudiante de Políticas Lucas De Haven, que mantuvo viva la llama durante la noche más larga...

"Mañana todo esto olerá a cirio de iglesia y mucha gente pasará de hoja. Otros aprovecharán para cargar contra los inmigrantes, o para dinamitar la Unión Europea. Los políticos harán un llamamiento a la unidad ante la tragedia y volveremos a nuestros puestos... hasta el próximo atentado. Cualquier cosa antes de reflexionar y preguntarse por las auténticas causas".

Michelle Beauchene, 27 años, puso una vela por su amiga Léa, que resultó herida en la estación de Maelbeek, aunque se encontraba fuera de peligro: "Nos temíamos lo peor cuando escuchamos la noticia, pero ella misma nos mandó un mensaje cuando se la llevaban en la ambulancia. Tiene un brazo roto y rasguños por todo el cuerpo. Pero hemos ido a verla al hospital y está bien, gracias a Dios. Lo que siento ahora es una mezcla de dolor, rabia y alivio".

Bajo la vigilancia de las fuerzas especiales de la policía, con atuendo paramilitar, fue surgiendo en el suelo una improvisada empalizada de corazones. Los mensajes de solidaridad con los 31 muertos y los 250 heridos se sucedieron con cánticos del "Imagine" de John Lennon y con pancartas desafiantes como la que exhibía el abogado Louis Couman, 46 años: "Tolerancia cero con el fundamentalismo islámico".

"Este problema se acababa si los imanes se dignaran a cumplir con la ley y a colaborar con la policía", aseguraba Couman. "Ellos saben perfectamente quiénes están detrás de esto. Callarse ahora es ser cómplice de la masacre".

Desde Arnhem en Holanda, se trasladó hasta Bruselas el imam chiíta Zainalabdeen Lefta, captando a su paso la incredulidad de los belgas con la sangre aún reciente: "Hemos venido a dar un mensaje de unidad ante la tragedia y de condena conta la barbarie de Daesh. Quienes cometen estos crímenes no pueden decir que son musulmanes. No merecen siquiera llamarse humanos".

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