domingo, 22 de mayo de 2016

CONSTITUYENTE EN CHILE

Mario H. Concha Vergara,
Columnista Internacional
Santiago, Chile

“La Cons­ti­tu­ción (de Chile) actual ampara a los pode­res fác­ti­cos que ayer se sir­vie­ron de la tira­nía y que hoy gozan de ocul­tos e irri­tan­tes pri­vi­le­gios, ejer­ciendo un con­trol deci­sivo sobre la eco­no­mía, las ins­ti­tu­cio­nes polí­ti­cas y los medios de comunicación". (J. Chonchol, 2007).

Por Mario H. Concha Vergara

La presidenta de Chile Michelle Bachelet ha planteado 4 interesantes puntos para abordar los cambios constitucionales. Ella dijo que “no basta con tener un proceso participativo y un proyecto para que la nueva Constitución sea realidad, pues la actual Constitución no contempla mecanismos para elaborar una nueva Carta Fundamental”. “En esta línea, durante el segundo semestre de 2016 se enviará una reforma que habilite al próximo Congreso a decidir el mecanismo en que se discutirá el proyecto de cambio a la Constitución”, manifestó Bachelet.

El Parlamento podrá decidir entre cuatro alternativas presentadas por Bachelet:

- Comisión Bicameral compuesta por un grupo de senadores y diputados

- Convención Constituyente mixta que incluya parlamentarios y ciudadanos

- Asamblea Constituyente

- Plebiscito para que la ciudadanía decida entre las tres opciones anteriores.

La actual Constitución no sólo es ile­gí­tima en su ori­gen. Es, ade­más, anti­de­mo­crá­tica, por­que pri­vi­le­gia la renta y el lucro por sobre la dig­ni­dad humana, deja los prin­ci­pa­les resor­tes del poder eco­nó­mico y jurí­dico fuera del alcance y con­trol de la ciu­da­da­nía y esta­blece obs­tácu­los insal­va­bles para su modi­fi­ca­ción. Repre­senta, en defi­ni­tiva, la con­ti­nui­dad jurí­dica de la dic­ta­dura e impide el esta­ble­ci­miento de un régi­men ver­da­de­ra­mente demo­crá­tico.

Un poco de his­to­ria constituyentista

La his­to­ria nos indica, día a día, qué hacer y, nos demues­tra la vía de un posi­ble futuro; sin embargo, noso­tros sus acto­res somos los últi­mos en ente­rar­nos y en dar­nos cuenta de qué es lo que está suce­diendo his­tó­ri­ca­mente, y por qué suce­den los acon­te­ci­mien­tos que vivi­mos: por lo tanto, nos cuesta acep­tar los cam­bios por­que no sabe­mos a cien­cia cierta hacia dónde vamos.

Las ave­ci­llas saben de ante­mano cuando ven­drá un sismo o una tor­menta y se ponen a salvo. Las galli­nas se inquie­tan y los gallos avi­san con su canto horas antes de que suceda un sismo; los perros ladran o llo­ran cuando pre­sien­ten un sismo; en fin, todas las espe­cies ani­ma­les meno­res, las más irra­cio­na­les, tie­nen la capa­ci­dad, de la cual care­ce­mos los huma­nos, de ade­lan­tarnos a los hechos y de per­ci­bir los cam­bios por medio de la sim­ple obser­va­ción de las varia­bles y carac­te­rís­ti­cas de su medio ambiente.

Por eso, “El curso de las cosas, en sus momen­tos excep­cio­na­les, ata las con­di­cio­nes his­tó­ri­cas par­ti­cu­la­res con el esfuerzo sobre­hu­mano que algu­nos hom­bres son capa­ces de realizar” (Nietzche). Un hom­bre (Ser) con la saga­ci­dad de un ave y la sabi­du­ría de un can, sabría subirse al carro de la his­to­ria y dejarse lle­var por ella; otros tra­ta­rían de empu­jar ese carro sin saber hacia dónde se dirige; en ambos casos hay posi­bi­li­da­des cier­tas de éxito, lo con­tra­rio, es decir, igno­rar la his­to­ria y/o que­rer impo­ner a juro las pro­pias ideas, o crear ideo­lo­gías para guiar el curso his­tó­rico, es no enten­der la dia­léc­tica his­tó­rica y el indi­vi­duo puede con mucha faci­li­dad lle­gar al com­pleto fra­caso en sus pre­ten­sio­nes de alte­rar la evo­lu­ción natu­ral de los acontecimientos.

Para el insigne Simón Rodrí­guez “cuando las cosas toman una direc­ción, algo las impulsa o las atrae, y no es una razón para opo­nerse a su mar­cha, el no saber a qué punto se dirigen” Estos argu­men­tos (e indu­da­ble­mente, otros) podrían ser, sin duda alguna, una muy buena apo­lo­gía al plan­tear­nos la nece­si­dad his­tó­rica de bus­car los cam­bios a los cua­les nos empuja la evo­lu­ción natu­ral de los pue­blos, para el esta­ble­ci­miento de una Asam­blea Popu­lar Ple­ni­po­ten­cia­ria Cons­ti­tu­yente, en Chile. Sin embargo, se nos hace nece­sa­rio enten­der con cla­ri­dad y trans­pa­ren­cia el pro­ceso his­tó­rico que esta­mos viviendo, no sola­mente desde el punto de vista con­sig­nista, pro­pa­gan­dís­tico, ideo­lo­gi­zante y perverso-político, como apa­ren­te­mente ocu­rrió en 1999 en Colom­bia y al poco tiempo en Vene­zuela, cuyas cons­ti­tu­yen­tes fue­ron hechas como el Conde de Lam­pe­dusa, quien en su magna obra Il Gas­to­pardo, cam­bia todo polí­ti­ca­mente para que en reali­dad nada cambiara.

En Ecua­dor, des­pués de la caída del pre­si­dente Buca­ram, quien fue sacado del poder al ser decla­rado demente, se llevó a cabo un pro­ceso cons­ti­tu­yente al cual se le pusie­ron tan­tas tra­bas que los cons­ti­tu­yen­tis­tas no tenían ni un local en el cual reunirse; allí, el Con­greso no fue des­ti­tuido y la Asam­blea no fue Ple­ni­po­ten­cia­ria (es decir, care­cía de todos los pode­res); esa Cons­ti­tu­yente tam­bién fue “lam­pe­du­siana” y en Ecua­dor no cam­bió nada, de tal manera que el Pre­si­dente Correa, llamó a otra Cons­ti­tu­yente, (2007) pero no se disol­vió el Par­la­mento y la Cons­ti­tu­yente tam­poco fue Ple­ni­po­ten­cia­ria por­que no estába sobre los pode­res del Estado. En Boli­via, el pre­si­dente Evo Mora­les, tam­bién llamó a una Cons­ti­tu­yente. Allí se pre­sentó el mismo vicio: no se disuel­ven los pode­res del Estado, la Cons­ti­tu­yente no fue Ple­ni­po­ten­cia­ria y, por lo tanto, se creó otro gatopardismo político.

Si retro­ce­de­mos en la his­to­ria, y nos ubi­ca­mos en tiem­pos de Simón Bolí­var, podre­mos recor­dar que El Liber­ta­dor plan­teaba. “Colom­bia­nos: acer­caos en torno al con­greso cons­ti­tu­yente: él es la sabi­du­ría nacio­nal, la espe­ranza legí­tima de los pue­blos y el último recurso de reunión de los patriotas”

Como se puede apre­ciar, Bolí­var daba una extra­or­di­na­ria impor­tan­cia a la con­vo­ca­to­ria de una Constituyente; tanta, que para él el patrio­tismo se demos­traba en la crea­ción de las estruc­tu­ras repu­bli­ca­nas en forma democrática.

En Amé­rica Latina hay una larga his­to­ria de Cons­ti­tu­yen­tes. Al pare­cer nadie ha que­dado con­tento pues las cons­ti­tu­cio­nes ema­na­das del Poder del Pue­blo, total o par­cial­mente no han logrado crear un cuerpo rector-legal, una LEY de LEYES, que pueda per­ma­ne­cer en el futuro con pocas enmien­das. Esto lo han logrado, sola­mente, los sui­zos y los anglo-sajones con su Bill of Rights, y los nor­te­ame­ri­ca­nos de EE.UU., con sus enmien­das cons­ti­tu­cio­na­les, ¿por qué? Por­que han dejado el espa­cio sufi­ciente para que el Ser vea expre­sada en cada una de las nor­mas sus intere­ses per­so­na­les (par­ti­cu­la­res) junto a los intere­ses colec­ti­vos, lo cual, final­mente, es el resul­tado de la República.

¿Cómo hacerlo?

Para lle­var a cabo una Cons­ti­tu­yente, es nece­sa­rio que el pue­blo per­ciba que ella puede efec­tuar los cam­bios nece­sa­rios para cons­truir una nueva socie­dad que a la vez per­mita las expre­sio­nes cul­tu­ra­les exis­ten­tes y crea­ti­vas. Esto evita, a mi modo de ver, los trau­mas de una gue­rra civil o revo­lu­ción vio­lenta pues, una Cons­ti­tu­yente en sí no es otra cosa que una revo­lu­ción pací­fica, darwiniana pues es parte de la evo­lu­ción popu­lar. Obvia­mente, el pue­blo, entiéndanse aquí por pue­blo toda la socie­dad demo­crá­tica, deberá estar atenta a los aten­ta­dos o regre­sio­nes que quie­ran hacer gru­pos socia­les que sien­tan o pre­ten­dan que sus intere­ses serán conculcados.

Para poder lle­var a cabo un pro­ceso cons­ti­tu­yente, lo pri­mero que hay que hacer es orga­ni­zar al pue­blo en uni­da­des cons­ti­tu­yen­tis­tas ple­ni­po­ten­cia­rias (UCP) que sean capa­ces de orga­ni­zar Foros Cons­ti­tu­yen­tes que ayu­den a enten­der el pro­ceso a la masa popu­lar. Estos fren­tes pue­den ser modu­la­res; es decir, que reúnan a per­so­nas afi­nes, por ejem­plo, a una acti­vi­dad o pro­fe­sión, o que se reúnan por su afi­ni­dad veci­nal o labo­ral, etcétera. Para que el tra­bajo de estas UCP sea más efec­tiva se pue­den divi­dir en Círcu­los o Gru­pos Cons­ti­tu­yen­tis­tas, o las for­mas que decida el pueblo. A este respecto, la presidenta Bachelet ha planteado los Diálogos Ciudadanos, de los cuales no dio guías de cómo funcionarían u organizarían, emanando de esos grupos las "Bases Ciudadanas para la nueva Constitución".

Lo impor­tante de las UCP propuestas en este ensayo es que son orga­ni­za­cio­nes popu­la­res ema­na­das del mismo pue­blo y, que por lo tanto, serán autó­no­mos, no obe­de­ce­rán a con­sig­nas par­ti­da­rias ni a direc­cio­nes polí­ti­cas con­ta­mi­nan­tes. Lo cual, no quiere decir, que en cuerpo no haya mili­tan­tes políticos.

Las UCP, serían el res­cate de la Sobe­ra­nía Popu­lar que es en donde real­mente reside el Poder; pero, estas orga­ni­za­cio­nes no sólo se que­da­rán en el plano edu­ca­tivo y orga­ni­za­tivo popu­lar pues ellas debe­rán ser los nutrien­tes direc­tos de la sobe­ra­nía popu­lar al Poder Constituyente Ple­ni­po­ten­cia­rio, con sus ideas, crí­ti­cas, accio­nes y hechos cons­ti­tu­yen­tes. Por ejem­plo, si un Seremi “X” no sirve, ese Poder Constituyente orga­ni­zado en las UCP podría des­ti­tuirlo nom­brando a otro.

Con­trato Social

Para Jean Jac­ques Rous­seau, en su “Con­trato Social” , “la sobe­ra­nía pri­ma­ria sólo reside en el pue­blo, el cual puede dele­gar esta sobe­ra­nía en pode­res cons­ti­tui­dos , para evi­tar la anar­quía”. Esto no sig­ni­fica otra cosa que para que exis­tan los pode­res cons­ti­tui­dos ten­gan que exis­tir asen­ta­mien­tos huma­nos (nacio­nes, paí­ses, Esta­dos), estruc­tu­ral­mente com­ple­jos, con sis­te­mas orga­ni­za­ti­vos plu­ri­cla­sis­tas, plu­ri­pro­duc­to­res eco­nó­mi­cos, plu­ri­cul­tu­ra­les, etcétera pero, que tie­nen pro­ble­mas comu­nes que exi­gen que toda la admi­nis­tra­ción de los recur­sos se efec­túe en forma colec­tiva para poder con­se­guir el bien común. Nótese que he dicho la admi­nis­tra­ción de los recur­sos y no su pro­duc­ción. Todo esto, se logrará sola­mente por medio de la orga­ni­za­ción polí­tica de la socie­dad. (Aquí no habla­mos de polí­tica par­ti­dista, sino que de la cien­cia política).

Ahora bien, este “Con­trato Social”, que sería nor­mado por la Cons­ti­tu­yente Ple­ni­po­ten­cia­ria, es pro­ducto del Poder Popu­lar que emana e imana los resul­ta­dos constituyentistas. Y, como el Ser es el mayor y más impor­tante pro­ducto o bien de la madre natu­ra­leza, debe seguir sus reglas y leyes natu­ra­les, esto es vivir en orden y sin anar­quía, y, obvia­mente, en forma soli­da­ria. (La única forma de soli­da­ri­dad que no ha fra­ca­sado es la democracia).

Así como la natu­ra­leza vive en orden, y el año se divide en esta­cio­nes cli­má­ti­cas, y las aves emi­gran de acuerdo con esas esta­cio­nes o cam­bios ambien­ta­les, y otros ani­ma­les mayo­res, por ejem­plo, en busca de ali­men­tos o agua, el humano, como Ser racio­nal, va pla­ni­fi­cando sus nece­si­da­des de acuerdo a su medio ambiente natu­ral y de con­vi­ven­cia con otros seres humanos.

Según el filó­sofo ale­mán Karl Sch­mitt, el “Poder Cons­ti­tu­yente es la volun­tad polí­tica cuya fuerza y auto­ri­dad es capaz de adop­tar la con­creta deci­sión del con­junto sobre modo y forma de la pro­pia exis­ten­cia polí­tica deter­mi­nando así la exis­ten­cia de una uni­dad polí­tica (Chile), como un todo”. Esto sig­ni­fica que el Poder Cons­ti­tu­yente es, en su esen­cia, como en su exis­ten­cia, emi­nen­te­mente polí­tico como uni­ta­rio; es decir, nacio­nal; es único y total, no de gru­pos, ni de par­ti­dos pues se supone que el pue­blo es UNO SOLO, en nues­tro caso, el pue­blo chi­leno está com­puesto por habi­tan­tes blan­cos, crio­llos, mes­ti­zos, indí­ge­nas de las diver­sas etnias, extran­je­ros resi­den­tes, gita­nos, etcétera., el gen­ti­li­cio es uno y es indivisible.

Para Simón Rodrí­guez la ecua­ción de un pue­blo ético y sobe­rano es la siguiente: “Pue­blo mul­ti­pli­cado por intere­ses par­ti­cu­la­res y divi­dido por intere­ses par­ti­cu­la­res, igual uno, igual Repú­blica”. Por esto, no son los Par­ti­dos, ni la Igle­sia, ni las FF.AA., ni los dipu­tados, sena­do­res o minis­tros, ni los Man­da­ta­rios, ni los Jue­ces o Magis­tra­dos, quie­nes hacen las cons­ti­tu­cio­nes. (La buro­cra­cia, en el sen­tido webe­riano, está lla­mada a ser­vir, más no a man­dar por­que su amo es el Pue­blo). La suma de los intere­ses míos, mul­ti­pli­cado por los tuyos y divi­dido por los del ter­cero, son igual a uno, igual a Repú­blica, igual a cons­ti­tu­yente, agre­ga­ría yo.

Buro­cra­cia no es poder, es servicio

¿Por qué los aquí nom­bra­dos no pue­den hacer cons­ti­tu­cio­nes? La razón es sim­ple, sus intere­ses son dema­siado par­ti­cu­la­res. Ade­más, ellos for­man la buro­cra­cia civil, mili­tar y reli­giosa, la cual no está des­ti­nada a man­dar, de acuerdo al Con­trato Social que debe impe­rar entre el pue­blo y el pue­blo mismo.

Los par­ti­dos son gru­pos de pre­sión que bus­can bene­fi­cios de grupo y no de tota­li­dad. Bus­can hacer cam­bios por medio de doc­tri­nas que pre­ten­den cam­biar la his­to­ria y eso, es impo­si­ble pues la his­to­ria está por sobre los dog­mas de las doc­tri­nas. Lo mismo pasa con las reli­gio­nes. Los man­da­ta­rios tiene sus pro­pios vicios pues su Poder no emanó de una Cons­ti­tu­yente Ple­ni­po­ten­cia­ria; en otras pala­bras, a pesar de que son ele­gi­dos demo­crá­ti­ca­mente, el pue­blo no par­ti­cipó en la crea­ción de las nor­mas que esta­ble­cen su man­dato. Y así podría­mos ir por ana­li­zar el caso de los mili­ta­res, quie­nes obtu­vie­ron, supues­ta­mente, el Poder de las Armas por man­dato popu­lar para, como decía Sócra­tes, ser guar­dia­nes de la nación y no ase­si­nos de ella.

La ver­dad, ami­gas y ami­gos es que tengo muchos argu­men­tos más que entre­gar sobre el pro­ceso cons­ti­tu­yente. Este es nece­sa­rio e impe­ra­tivo, siem­pre que cum­pla con los requi­si­tos, diría yo, que he enu­me­rado en este escrito. En caso con­tra­rio todo cam­bia­ría para que­dar igual.

Finalmente debemos considerar los prin­ci­pios de una Ple­ni­po­ten­cia­ria, la cual asume TODOS LOS PODE­RES DEL ESTADO y mien­tras se “fabrica” la nueva Cons­ti­tu­ción, ésta gobierna por decreto hasta que ella, a tra­vés de un refe­rén­dum, sea apro­bada o recha­zada. Si es recha­zada (EL PUE­BLO ES SOBE­RANO), se disuelve la Cons­ti­tu­yente y se espera un período pre­si­den­cial para lla­mar a otra. (Si así lo desea el pueblo)

¿Qué hacer?

El pueblo soberano debe estar maduro y capacitado para llevar a cabo un proceso constituyente, el cual debe estudiar, sin dilación lo siguiente (base constitucional):

1. Debe originar un preámbulo que llame, entre otras cosas, al establecimiento de una sociedad democrática y participativa.

2. Debe contener principios fundamentales, tales como el tipo de República que deseamos, los fines del Estado tales como la integridad y defensa territorial, la educación obligatoria para todos sus súbditos, los derechos al trabajo, salud y vivienda, entre otros. Debe además colegir que la soberanía reside en el pueblo que se hace representar por sus instituciones políticas libremente elegidas. Se deben establecer los idiomas oficiales, por ejemplo el castellano y el mapudungun.

3. El espacio geográfico de la República es fundamental: territorio continental, insular, espacio aéreo y acuático, Antártica... Los yacimientos mineros e hidrocarburos deben ser totalmente nacionales. Los territorios no pueden ser cedido. (Fin a la Ley de Pesca, Concesiones mineras reguladas).

4. La división política del Estado es esencial; se debe establecer el tipo de Estado y sus divisiones.

5. El Estado chileno garantizará los derechos humanos en forma total: por ejemplo, los tratados, convenciones, pactos, deben ser y tener rango constitucional. El Estado permitirá el acceso a la justicia gratuita, imparcial, idónea y transparente; autónoma, independiente y responsable...

6. Son chilenos todas las personas nacidas en el territorio nacional, los nacidos en el extranjero hijos de chilenos o al menos un padre chileno; y todos aquellos naturalizados de acuerdo a las leyes. Sólo los chilenos nacidos en el territorio nacional podrán ser presidentes, congresistas, alcaldes y ediles; magistrados y/o jueces; miembros de las FF.AA., ministros, etcétera.

7. Los derechos civiles son: a) derecho a la inviolabilidad del derecho a la vida; b) derecho a no ser arrestado sin una orden judicial; c) ninguna persona puede ser incomunicada; d) en el caso de los extranjeros se deberá informar en el acto a sus respectivos consulados; d) la privativa de la libertad no podrá superar los 30 años y no podrá haber condenas infamantes. Toda persona se presume inocente mientras no se pruebe lo contrario.

8. Toda persona tiene el derecho de expresarse libremente. No podrá haber censura a los medios de comunicación pues ésta es libre y plural.

9. Se garantizará el derecho a la libertad de religión y culto.

10. Se garantizará el derecho de elegir y ser elegidos en elecciones secretas e informadas, siendo electores todos los ciudadanos mayores de 18 años. Todos los cargos de elección popular podrán ser revocados.

11. Habrá referendos consultivos en todas las materias que estime conveniente el Presidente o Presidenta de la República o un número no menor al 5% de electores debidamente inscritos en el Registro Electoral.

12. La nueva constitución deberá proponer a) Derechos Sociales, b) Derechos Laborales, prohibición del trabajo a los menores de 18 años los cuales deberán obligatoriamente cursar sus estudios de enseñanza media; c) Derechos educativos y culturales; d) Derechos económicos, prohibiéndose los impuestos regresivos como el IVA; e) se elaborará una Constitución de los Derechos Indígenas; f) Se establecerán claramente los deberes de los ciudadanos, las autoridades y de las FF.AA.

Todo lo anterior será obviamente enriquecido con las discusiones emanadas de los UCP y de esta manera no se permitirá que un Congreso corrupto y con origen tan poco claro como el chileno, sea el organismo que decida sobre cómo será la nueva Constitución. No hay que olvidar que gran parte de los congresistas actuales han financiado sus candidaturas con dineros de empresas pinochetistas; es decir, son discípulos de la dictadura fascista más cruel que ha existido en Latino América.



Juan Carlos C.J., 
Editor jefe
California, EE.UU

2 COMENTARIOS

Saludos a todos:

¿Una carta magna al servicio de la ciudadanía?

Por Juan Carlos C.J., Editor jefe (Paladines -Edición Global-)


Cada día que pasa, me convenzo más de las negligencias que presenta el Estado, hoy vemos la tragedia de Chiloé y las nuevas huelgas de hambre medidas que toman no dan el ancho por ningún lado.

¿De qué estamos hablando?

Esta no es una cuestión política, es una cuestión social y se debe enfrentar con todas las herramientas económicas. Pero lo que sucede es que los politicos, se gastan el dinero en favorecer al sector público con funcionarios a los cuales hay que pagarles el sueldo mensual, se ha botado a la basura miles de millones de dólares en sacar dos reformas pésimas y mal elaboradas, que no guardan relación con las prioridades que Chile necesita desarrollar en una urgente economía moderna.

Con respecto a que el parlamento proponga modificaciones a la Constitución actual y que cada cambio sea plebiscitado. Pero las ideas se debaten, se discuten y hasta se pelean desde adentro, ¿no les parece?

La actual constitución considera que cualquier reforma a las leyes solo requiere un determinado quórum. Si es para las leyes orgánicas se requiere 4/7.

Quizás la no participación institucional es para dejar claro que el proceso puede ser desleal y que puede estar viciado desde su origen. La participación individual que se está gestando y lo bueno de ella es que cuenta que los típicos eslóganes de los partidos extremos respecto del sistema económico y político los cuales no son apoyados masivamente por los ciudadanos.

El país pide con urgencia que se atiendan necesidades permanentes de la mayoría, que se busquen fórmulas para detener el desempleo, efectivos planes anti-delincuencia, una modernización del Estado que haga que la vida de los chilenos sea más fácil, exenta de burocracia y corrupción. El sur de Chile pide a gritos que los libren del terrorismo. Las zonas más australes y regiones en general solicitan equidad en la repartija de los recursos.

Cómo podemos confiar en un "proceso constituyente" cuando el 80% de la población chilena ni siquiera conoce la actual Constitución. Un mecanismo en donde la ignorancia será una virtud para quienes impongan sus ideologías.

Desde hace mucho que la democracia necesita la expresión de todas las visiones, y créanme que sería muy sano para todos la existencia y presencia (legal y legítima) del pensamiento tanto de derecha, centro y de izquierda (que represente a un alto porcentaje de los chilenos).

A fin de tener una idea del grado de influencia de la elite y su estrategia en los medios de producción, el capital y las empresas, que no son propiedad del Estado, sino de unos pocos clanes familiares. Crean así la ilusión de democracia, en masas cada vez más socializadas que creen votar por partidos, politicos e ideas diferentes, cuando en realidad ellos controlan todo, la forma y el grado de masificación de la población. Dentro de sus colaboradores, hay intelectuales, financistas, empresarios, publicistas y, por supuesto, senadores y diputados, o miembros del Poder Ejecutivo. Esto es por citar, como funciona “el poder en la sombra del Chile” de hoy.

Finalmente, valdría la comparación que como buen chileno se debe proteger a Chile de los oligarcas “poderosos clanes familiares” que se miran el ombligo y desprecian a la democracia.

Muchas gracias.
http://codigodelaluz.blogspot.com


Carlos Lopez Dawson
lopezdawson@gmail.com

Saludos

Por Carlos Lopez Dawson

Algunas precisiones: la lucha contra la dictadura permitió ponerle fin, pero no se recuperó la democracia ya que el modelo constitucional siguió igual con algunos breves ajustes. Los altos quorums siguieron, y esa es una característica de un sistema no democrático. Los derechos humanos no quedaron garantizados y el modelo o sistema económico si quedó garantizado.

Los dirigentes que elegimos quedaron imbuidos del modelo neoliberal y sumando y restando nunca asumieron que el fascismo dejó víctimas de crímenes de lesa humanidad, por lo tanto víctimas de un sistema en el que el Estado es responsable. Esos dirigentes no fueron consecuentes ya que hicieron las cosas en la medida de lo posible y no para restablecer los derechos conculcados.

La historia finalmente contará las cosas tal como fueron y no como algunos dirigentes creen: a pesar de todo el fascismo tuvo éxito. Ahora no debemos sentarnos a llorar sino que a seguir luchando, a sumar combatientes por la democracia.

Esta tarea no tiene fin.

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