jueves, 9 de junio de 2016

Los mensajes de Hillary Clinton para la unidad demócrata

La precandidata a la presidencia de EE.UU. por el partido Demócrata Hillary Clinton pronuncia un discurso ante seguidores - EFE

Una vez que su candidatura a la presidencia está asegurada, la exsecretaria de Estado tiene por delante, antes del 8 de noviembre, el reto de cerrar la fisura que se ha abierto en el partido con las aspiraciones de Bernie Sanders

Por MANUEL ERICEEnviado Especial A Los Angeles


Trump es una amenaza para Estados Unidos. Va a ser el eje de su discurso. Es el único punto en el que ambos aspirantes demócratas han coincidido sin fisuras. Clinton se encargará de desacreditar la capacidad del magnate de dirigir el país. Sanders ya lanzó la noche del martes un primer y contundente mensaje: «No permitiremos que sea presidente».

«Trabajar todos juntos». La segura candidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos lleva insistiendo varias semanas en este llamamiento a la unidad. Consciente de la necesidad de incorporar a los seguidores de Sanders, hoy alejados, va a incidir en que la división sólo beneficia a los republicanos y pone en riesgo la continuidad demócrata en la Casa Blanca.

Los valores demócratas y el legado de Obama. La candidata seguirá echando mano de uno de sus mejores argumentos durante las primarias: Barack Obama. La alta popularidad del presidente entre los votantes demócratas le convierte en un buen reclamo, al que sumará el argumento de que el cambio político, económico y social liderado por él debe continuar.

Concesiones a Sanders, aunque contenidas. Clinton no va a desmadejar su programa, ni ahuyentar a votantes moderados que pueden apoyarle en noviembre, incluidos republicanos. Pero incorporará mensajes del senador como las críticas a los malos acuerdos comerciales, al fracking sin control y en favor de los más desfavorecidos. Pero no podrá plantear la cobertura sanitaria universal y ni la educación gratuita.

Respeto personal al senador. Criticada habitualmente por su condescendencia, cuando no por su soberbia, la exsecretaria de Estado no va a caer en el error de tratar a Bernie Sanders con displicencia. Sus seguidores siguen abucheándola, como cuando la noche del martes, en su comparecencia pública, el senador contó que había recibido una «amable llamada» de Clinton.

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