martes, 14 de junio de 2016

Los sindicatos relanzan la protesta contra Hollande en medio de tensiones internas

Los sindicalistas protestan contra Hollande - Reuters

Hollande y su primer ministro se mantienen dispuestos a llegar hasta el final en un proyecto que divide profudamente a las izquierdas

Por JUAN PEDRO QUIÑONEROCorresponsal En París


Los sindicatos hostiles a la reforma laboral de François Hollande anuncian para este martes otra «gran jornada» de protesta y manifestaciones nacionales, divididos y enfrentados a los sindicatos dispuestos a aceptar la casi totalidad de un proyecto que divide a las izquierdas profundamente, cuando la patronal y las derechas denuncian una «reforma desguazada».

Con 860.200 afiliados oficiales, la CFDT (sindicato tradicionalmente próximo al PS) dice aprobar lo «esencial» de una reforma que fue aprobada en primera lectura, en la Asamblea Nacional, con un decretazo que cayó como una lluvia de sapos para las izquierdas. Con 686.000 y 500.000 afiliados oficiales, la CGT (tradicionalmente próxima al PCF) y FO (en otro tiempo «reformista» hoy «radical), siguen pidiendo la retirada completa de un proyecto de reforma que todavía debe ser aprobada en el Senado en los mismos términos que en la Asamblea Nacional.

La CFDT ha decidido retirarse de la jornada de protesta y manifestaciones. Pero muchas de sus secciones locales prefieren seguir protestando. La CGT y FO están a la cabeza de las manifestaciones de París y otras capitales de provincias, pidiendo siempre la retirada «completa» del proyecto de reforma laboral, que no satisface a nadie.

Angustia social

Hollande y su primer ministro, Manuel Valls, se dicen dispuestos a llegar «hasta el final» de una reforma que ha sido profundamente «descafeinada» antes de dividir profundamente a la sociedad, la clase política, los sindicatos y la patronal. En una Francia amedrentada por el terrorismo, anfitriona de laEurocopa, con más de 100.000 soldados, gendarmes, policías, desplegados en todas las encrucijadas de la vida pública nacional, la gran jornada nacional de huelgas y manifestaciones quizá sea un fiel reflejo de división y angustia social, que la opinión pública percibe con amargada reserva: 6 de cada 10 franceses hubiesen preferido que Hollande retirase un proyecto de Ley que nadie sabe cuando ni como podrá aplicarse, a once meses de unas elecciones presidenciales que pudieran cambiar profundamente el paisaje político nacional.

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