domingo, 17 de julio de 2016

LA DEMOCRACIA SE CREA O SE DESTRUYE

La tragedia de Niza y el golpe frustrado de Turquía son dos evidencias de la fragilidad del statu quo de paz en que vivimos. Seguimos instalados en la creencia de que las buenas calidades democráticas serán para siempre, pero la democracia, como el amor, hay que trabajársela a diario. 

Por Bieito Rubido

Teniendo sus virtudes, es un proyecto en sí mismo extremadamente endeble; en especial, cuando tiene que convivir en aguas tan movidas como las del Mediterráneo. 

Las distintas riberas de este mar aplican cada una su particular manera de organizar una sociedad. Desde democracias consolidadas, pasando por dictaduras, hasta llegar al caos de Libia. 

Deberíamos evitar el riesgo de que el peor modelo contamine a los menos malos. Por eso, habrá que insistir a todos los que en España cuestionan el Estado de Derecho, el cumplimiento de las leyes o el papel de defensa de las libertades que juegan las Fuerzas Armadas en que la democracia es un proyecto frágil; tanto, que estamos obligados a dar cada día en su nombre lo mejor de nosotros mismos.

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