jueves, 22 de septiembre de 2016

La ONU planta cara a la resistencia a los antibióticos

Detalle de la bacteria 'Klebsiella pneumoniae', resistente a los antibióticos. NIAID

Si no se ataja el problema, se podría volver a la era anterior al descubrimiento de los antimicrobianos

Encuentran una superbacteria resistente a todos los antibióticos

Por CRISTINA G. LUCIO - Madrid


Los 193 países miembros de la ONU han firmado una declaración histórica: una cuerdo global para hacer frente a la resistencia a los antibióticos.

Es tan solo la cuarta vez en su historia que la Asamblea General de las Naciones Unidas da protagonismo a un tema de salud. Antes, únicamente el VIH, las enfermedades no transmisibles y el ébola merecieron la misma atención, lo que da cuenta de la magnitud del problema.

"Pone al nivel que le corresponde la realidad de las resistencias bacterianas, que están poniendo en riesgo a la medicina moderna", apunta José Miguel Cisneros, vicepresidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

"Si no se ponen los medios para atajar el problema, en unas décadas podríamos volver a la era anterior al descubrimiento de los antibióticos. Y que no se puedan realizar trasplantes o cirugías complejas porque no se puede hacer frente a las bacterias", añade el especialista, que espera que la lucha contra la amenaza de los patógenos resistentes reciba el mismo impulso que la inclusión en la agenda de la ONU dio al combate contra el sida en 1996.

En concreto, el acuerdo recoge tres compromisos fundamentales que deberían cumplirse en un plazo de dos años. En primer lugar, se insta al desarrollo de sistemas regulatorios y de vigilancia para el uso de estos fármacos en humanos y animales. También se fomenta el desarrollo de nuevos productos [la innovación en este campo ha sido escasa en las últimas décadas] y, por último, se pretende mejorar la formación tanto de profesionales sanitarios como de la población en general.

"Tenemos que aprender a usar muy bien estos fármacos, porque el mal uso y el abuso son una causa directa de resistencias", señala Cisneros, quien subraya que es fundamental coordinar a las distintas áreas que recurren al uso de antibióticos, como la medicina humana, la agricultura o la ganadería.

"Las bacterias son tantas y están tan organizadas que sólo hay una manera de luchar contra ellas: unirse y colaborar", remarca.

"Pero para hacerlo es necesario contar con la financiación adecuada", añade. De hecho, se han diseñado distintas estrategias que han probado su efectividad y que no se ponen en marcha por falta de fondos.

Por otro lado, el especialista también reclama que la Administración reconozca oficialmente la especialidad médica en Enfermedades Infecciosas, ya que esto contribuiría a mejorar y optimizar el uso de los fármacos.

Recomendaciones de la SEIMC

Convertir el uso adecuado de los antibióticos en la medicina, en la ganadería y en la agricultura, en un estándar de calidad prioritario.

Hacer obligatorios los Programas de Optimización de uso de Antibióticos (PROA) como programas de calidad asistencial basados en la formación en los hospitales y en atención primaria, y dotarlos de los medios necesarios.

Dotar con los recursos necesarios a los servicios/laboratorios de microbiología para la detección de las resistencias bacterianas, creando pruebas de diagnóstico rápido y estudios de sensibilidad.

Disponer de información en tiempo real de los indicadores clave en consumo de antibióticos, resistencias bacterianas y en sus consecuencias clínicas.

Impulsar los programas multidisciplinares de vigilancia, prevención y control de las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria junto a los de uso apropiado de los antimicrobianos, a semejanza del Programa PIRASOA de Andalucía y de programas similares en Cataluña.

Crear la especialidad de enfermedades infecciosas y mantener la formación actual de los microbiólogos.

Educar a los ciudadanos, desde la escuela a la universidad, en el buen uso de los antibióticos.

Impulsar el desarrollo de nuevos antibióticos, participando en los ensayos clínicos y agilizando su incorporación a la práctica clínica. Investigar con los antibióticos disponibles para mejorar su eficacia y seguridad.

Investigar en otras medidas, no antibióticas, para la prevención, control y tratamiento de las infecciones por bacterias multirresistentes.

Optimizar las tasas de vacunación, particularmente frente a la gripe, de los profesionales sanitarios y de los ciudadanos.

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