sábado, 3 de septiembre de 2016

Ricardo Lagos busca volver a La Moneda en 2017

Ricardo Lagos, expresidente de Chile. BERNARDO PEREZ EL PAÍS

CHILE

“Yo no me restaré a ese desafío”, señala el expresidente chileno sobre su candidatura presidencial


Por ROCÍO MONTES - Santiago de Chile


Con la presidente Michelle Bachelet con un 15% de respaldo ciudadano, el menor apoyo que haya registrado un mandatario chileno desde la llegada de la democracia en 1990, la carrera presidencial con miras a las elecciones de noviembre de 2017 se ha desatado en Chile con cierta anticipación. El expresidente Ricardo Lagos (2000-2006), el primer socialista en llegar a La Moneda luego de Salvador Allende, este viernes ratificó su intención de repostular y transformarse en el candidato de la centroizquierda. "Si chilenas y chilenos consideran que nosotros podemos llevar adelante una propuesta de avance y progreso y que entregue a las nuevas generaciones un Chile fortalecido, yo no me restaré a ese desafío", indicó el exmandatario a través de una declaración pública.

Una nueva candidatura de Lagos, que hace meses es una de las posibilidades que se baraja en el conglomerado Nueva Mayoría, aparentemente se había debilitado. De acuerdo a la encuesta dada a conocer el 19 de agosto del Centro de Estudios Públicos (CEP), el termómetro semestral de la política chilena, apenas un 5% de los chilenos indicaron que les gustaría que el próximo presidente fuera Ricardo Lagos. Pese a su bajo porcentaje, se instaló en un segundo lugar luego de Sebastián Piñera (14%), que se posiciona como la principal carta de la derecha, aunque todavía no ratifica oficialmente su postulación. El estudio de opinión, sin embargo, no fue suficiente para apagar la opción del socialista, que en su comunicado señala que para levantar definitivamente la candidatura "es necesario que se reúnan con decisión muchas voluntades".

Mientras en la derecha el puzzle presidencial parece nítido, con Piñera como principal figura para competir en 2017, en la centroizquierda debe correr bastante agua bajo el puente. El exsecretario general de la Organización de Estados Americanos y actual agente de Chile ante La Haya por la demanda marítima boliviana, el socialista José Miguel Insulza, el pasado 20 de agosto indicó que estaba disponible: “Estoy dispuesto a competir con cualquiera, si mi partido y la gente creen que hago la diferencia”, indicó al periódico El Mercurio. En el mismo Partido Socialista existe una tercera carta presidencial, la senadora Isabel Allende, hija del expresidente muerto en La Moneda en septiembre de 1973. Dada la crisis de la legitimidad de las instituciones democráticas y la profunda desconfianza de los ciudadanos hacia los partidos –un 62% no tiene ningún candidato presidencial–, resultaría insostenible que las candidaturas no se resolvieran a través de primarias.

"Ahora (las primarias) son legales, mayor razón todavía. Es un espacio de diálogo regulado para el debate sobre el futuro de Chile", indicó el propio Lagos en una entrevista concedida luego de su declaración, mostrando su disposición a someterse al mecanismo.

El Gobierno de Bachelet comienza una compleja etapa desde este momento, con una carrera presidencial desatada en el propio oficialismo a un año y medio de dejar el poder en marzo de 2018. Con índices históricos de bajo apoyo ciudadano, reformas estructurales a medio camino, una situación económica compleja y recursos limitados para las altas demandas populares, la presidente deberá hacer frente a un período convulsionado y, como espera su propia coalición, prontamente realizar ajustes en su equipo de Gobierno. La primera prueba que deberá enfrentar como líder de la Nueva Mayoría, el conglomerado que abarca de la Democracia Cristiana al Partido Comunista, será en las próximas municipales de 23 de octubre de 2016: la primera medición de fuerzas entre las dos principales coaliciones con miras a las presidenciales de 2017. Con un sistema de voto voluntario, sin embargo, la alta abstención que se pronostica deja el escenario bastante abierto.

"Me parece muy bueno que haya hombres y mujeres, serios, responsables, que quieren a Chile, que estén disponibles para ser candidatos a la Presidencia de la República, de manera que se pueda seguir con los avances que Chile requiere", señaló Bachelet luego de conocer la declaración de Lagos, en cuyo Gobierno emergió su propio liderazgo, como ministra de Salud y Defensa. "A nosotros como Gobierno lo que nos corresponde es seguir trabajando con lo que nos hemos comprometido como sociedad".

La candidatura de Lagos no solo deberá reunir voluntades partidarias, en una coalición cada desordenada y sin liderazgos, sino que hacer frente a las críticas internas que desata su figura. La diputada comunista Camila Vallejo, exlíder del movimiento estudiantil de 2011, ha sido una de las voces más férreas contra el expresidente: "No me parece alguien que sea muy compatible con un proyecto de continuidad de la Nueva Mayoría. Por esto tengo una posición muy crítica respecto a él, tengo mis aprensiones serias y no las niego", indicó luego de la encuesta CEP en radio Cooperativa.

En su declaración pública, Lagos realiza un análisis respecto del momento complejo que vive Chile: "Es paradojal que, en el momento en que Chile goza de niveles de libertad y bienestar más altos de su historia, reine un clima de desconfianza, de crisis de legitimidad de las instituciones y de pesimismo hacia el futuro. La codicia, la corrupción y la división amenazan el futuro del país. De no cambiar este clima, lo pagarán las generaciones venideras".

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