miércoles, 31 de mayo de 2017

Buenas y malas noticias para Guillier

Una de las buenas noticias para Guillier es que los partidos que lo apoyan (PS, PPD, PC Y PRSD, más otros pequeños) tienen una base electoral más o menos consolidada de un millón y medio de votos, que dejó la última contienda municipal. La mala noticia es que, de no entregar señales claras y urgentes hacia ese mundo político de gran arraigo territorial, esa lealtad se empezará a diluir.

Por AXEL CALLIS


No es una candidatura que haya despegado fácil, sobre todo para el mundo político partidista que apoya al senador, poco acostumbrado a relacionarse con candidaturas independientes, las cuales poseen sus propios ritmos y círculos de confianza. En síntesis, se observa escaso control y baja influencia.

Pero una de las buenas noticias para Guillier es que los partidos que lo apoyan (PS, PPD, PC Y PRSD, más otros pequeños) tienen una base electoral más o menos consolidada de un millón y medio de votos, que dejó la última contienda municipal. En otras palabras, de no mediar nada extraño, Guillier ya debería estar rondando el 25% o más, bajo un escenario muy probable de voto válido que variará en torno a los seis millones o un poco menos.

La mala noticia es que, de no entregar señales claras y urgentes hacia ese mundo político de gran arraigo territorial, esa lealtad se empezará a diluir. Esta era una de las razones por las cuales había que convocar a una primaria legal con algún candidato. El PS, al bajar su consulta abierta, dilapidó esa posibilidad, generando condiciones para todo lo que sobrevino con Lagos y la DC.

Guillier debe, cuanto antes, cerrar filas con ese segmento territorial de base antes de la primaria del 2 de julio, pues muchos de ese mundo aman votar (léase como una experiencia republicana de ir a sufragar como un ejercicio cívico) y siempre existirá la potencial tentación de desviarse hacia otra candidatura. Y esto está a la vuelta de la esquina.

Otra buena noticia para el candidato independiente es que Piñera no se mueve ni en las encuestas serias ni “truchas”. Flota en la votación estable de la derecha con voto voluntario, algo más de dos millones de votos. Los mismos que obtuvo Evelyn Matthey en la segunda vuelta de 2013, o la suma del sector en concejales de 2016. Subir de esa cifra para Piñera es muy difícil, por eso, en un escenario de baja participación, el ex Presidente podría sacar ventajas.

Guillier no debe perder un minuto recolectando firmas de independientes, eso que lo hagan los partidos. El candidato debe sellar cuanto antes a la base electoral de los partidos que lo apoyan. Esto significa reunirse con alcaldes y concejales (teóricamente más de 120 alcaldes y casi 800 concejales) y recorrer ese tramo. En otras palabras, echar a andar la “máquina” electoral que aún queda en las comunas menos glamurosas.

La mala noticia es que no se ve por dónde aumente sustantivamente el universo de votantes, sobre todo si Guillier no cuenta con un diseño territorial y comunicacional sólido, y permanece anclado a la devaluada marca Nueva Mayoría, en contraposición a una candidatura aparentemente percibida como fresca y con hambre, como la de Beatriz Sánchez, que en lo comunicacional le pisa los talones, pero en lo territorial está y estará en pañales, y es en ese punto donde el senador tiene la oportunidad de capitalizar votos y lealtades.

"Guillier no debe perder un minuto recolectando firmas de independientes, eso que lo hagan los partidos. El candidato debe sellar cuanto antes a la base electoral de los partidos que lo apoyan. Esto significa reunirse con alcaldes y concejales (teóricamente más de 120 alcaldes y casi 800 concejales) y recorrer ese tramo. En otras palabras, echar a andar la “máquina” electoral que aún queda en las comunas menos glamurosas".

La última buena noticia para Guillier es que los candidatos de su sector al Parlamento terminarán alineándose con él. La razón es muy sencilla: la próxima elección al Congreso será más parecida a una de concejales que a una del tipo binominal; ergo, la clave en un mar de candidatos es tener una referencia política mayor (candidato presidencial) y una marca que te distinga (pacto o partido). La diferencia es que antes, con el binominal, se requería de “marca-paraguas” presidencial del 40% o más; ahora, basta apoyarse en 25% o 30% para hacer la campaña. Los candidatos a diputados o senadores que se extravíen o no logren captar esta distinción y decidan irse con aires libres, sucumbirán en el espacio de la indiferenciación y la extensión de los nuevos distritos y circunscripciones.

La mala noticia es que la negociación será bastante complicada para los partidos que apoyan a Guillier, y estos, al parecer, aún no comprenden lo complejo que es situar dentro de una misma lista (aun sin la DC) a incumbentes, aspirantes, cuota mujeres y todo lo que puja por entrar en dicha lista, satisfaciendo adecuadamente a los cuatro o cinco partidos que integrarán el pacto. No será fácil.

Guillier debe presionar para que la negociación parlamentaria se cierre lo antes posible y que esta se realice, ojalá, en simultáneo con la de Consejeros Regionales. Mientras más candidatos estén en campaña con su foto, antes llegará el orden y la calma política.

En el fondo, sean buenas o malas noticias, todas se van confrontando tarde o temprano con las circunstancias. Pero lo único que permite tener el control y, por ende, intentar incidir en la agenda, es contar con un diseño de campaña que ordene las prioridades y, en consecuencia, a los partidos que integran el pacto de los que se quedaron en la Nueva Mayoría.

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