jueves, 1 de diciembre de 2011

España coloca el objetivo máximo de una subasta aunque con precios de récord

El Tesoro vende 3.750 millones a tres, cuatro y cinco años a costa de comprometer la rentabilidad más alta en 11 y 14 años. -La prima de riesgo baja a 375 puntos básicos tras la emisión

AGENCIAS / C. PÉREZ / M. GARIJO - Madrid - 01/12/2011

El Tesoro ha logrado esta mañana vender toda la deuda que tenía prevista al colocar 3.750 millones en una subasta de títulos a tres, cuatro y cinco años gracias a una alta demanda, aunque para superar la desconfianza de los inversores se ha visto obligado a ofrecer las rentabilidades más altas desde 2000 y desde 1997 para los bonos con vencimiento en 2014 y 2016. Las tensiones desatadas sobre la mayoría de países de la eurozona en los mercados de deuda soberana, que es donde acuden los Estados a financiarse, han vuelto a pasar factura a España, que ya tuvo que abonar los intereses más altos en 14 años en una reciente colocación de obligaciones con vencimiento en 2021.

En este sentido, el plan inicial para hoy era subastar títulos nuevos, pero ante el recrudecimiento de la presión optó por el plan B de volver a sacar al mercado bonos que ya estaban en cotización. Por otra parte, hoy también ha subastado deuda Francia y lo ha hecho con mejor suerte que España, ya que ha logrado cumplir con sus previsiones al vender 4.300 millones con bonos a largo plazo y, lo que es más importante, con un descenso de su interés a 6, 10 y 15 años frente a la última operación a los mismos plazos con un 2,42%, un 3,18% y un 3,65%, respectivamente. A 30 años, sin embargo, ha elevado ligeramente el interés hasta el 3,94%.

En concreto, el Tesoro ha comprometido unas rentabilidades superiores al 5% por estos tres tipos diferentes de bonos, con lo que acumula ya dos subastas cerradas a tipos más altos que la media que paga España por toda su deuda (que está ligeramente por debajo del 4%). En la anterior se subastaron letras a 3 y 6 meses también por encima del 5%.

A tres años, el Tesoro ha colocado 1.200 millones a un interés marginal -el último antes de cerrar la subasta- del 5,203% cuando en octubre le bastó con ofrecer un 3.662%. Para encontrar una rentabilidad superior por este mismo tipo de títulos hay que retrotraerse al año 2000, cuando se llegó a pagar un 5,42%. A cuatro años, referencia que no se puede comparar, ha vendido otros 1.200 millones a un 5,28%. Mientras, con los bonos que vencen en 2016 ha emitido un total de 1.150 millones a un tipo del 5,56%, el más alto desde 1997 y 73 décimas por encima del de hace dos meses.

La demanda, por su parte, ha superado los 10.200 millones de euros, con lo que el ratio de cobertura o proporción entre demanda e importe adjudicado ha sido muy elevado, de 2,72 veces. Este apetito de los inversores demuestra que, pese a la creciente incertidumbre sobre el conjunto de la eurozona, España sigue contando con cierta confianza por parte de los inversores.

En cualquier caso, pudo ser peor, ya que el organismo dependiente del Ministerio de Economía se ha beneficiado del alvio en la presión sobre la deuda soberana española de ayer. En este sentido, dado que la subasta se ha realizado con referencias que ya estaban en circulación se puede comprobar como ayer a primera hora, antes de la intervención conjunta de los bancos centrales que mitigó el acoso contra los periféricos, los tres tipos diferentes de bonos se intercambiaban en torno al 6%. Hoy, además, han seguido bajando.

Gracias al regreso de las ventas sobre los bonos del Tesoro que cotizan en el secundario, que es donde se intercambian los títulos de deuda soberana una vez emitidos, bajó su rentabilidad, lo que a su vez permitió un recorte en el diferencia con respecto a la deuda Alemana. Así, en dos semanas, la prima de riesgo española, que es el indicador que se establece a partir de este sobreprecio ha logrado reducirse en en dos semanas cerca de 120 puntos básicos. Gracias a esta mejora, que ha cogido velocidad tras conocerse el resultado de la subasta, hoy se situaba sobre los 375, unos 20 menos que ayer.

Tras alcanzar el jueves 17 de noviembre su cota más alta desde la creación del euro (499 puntos básicos), el diferencial entre el bono español a diez años y el alemán del mismo plazo, que permite medir el riesgo país, ayer la prima de riesgo española acabó ayer en los 395 puntos básicos. Aun así, la rentabilidad del bono español a 10 años seguía siendo muy elevada sobre el 6,2%.

Los tipos de interés son la medida del desasosiego de los inversores. En el atribulado mercado de deuda europeo, están por las nubes en Grecia, en Irlanda, en Portugal y cerca de ese cielo de los países rescatados en el caso de Italia y España. El contagio es general: Bélgica sufre, e incluso en Austria y Francia, países triple A (la máxima calificación crediticia, que indica que el riesgo de quiebra es prácticamente nulo), las primas de riesgo aumentan peligrosamente. Dentro de la eurozona apenas hay una excepción. Pero menuda excepción: Alemania paga cada vez menos por su deuda. Sus tipos de interés están en mínimos históricos. El Tesoro alemán está teniendo una crisis fiscal muy ventajosa. Tanto, que en el mercado de segunda mano -el denominado mercado secundario, en el que cotiza la deuda tras las subastas que hace cada país- los bonos alemanes llegan a pagar tipos de interés negativos.

Eso sucede con los títulos a tres y seis meses desde hace unos días. Pero incluso el bono a un año cruzó ayer ese Rubicón: cotizó con tipos negativos -del 0,04%, lo que de alguna manera equivale a pagar intereses por mantener ese activo- ante los crecientes rumores de medidas drásticas por parte del Banco Central Europeo (BCE) y las medidas coordinadas de los grandes bancos centrales.

Es la primera vez que eso sucede -al menos desde que hay datos- en el caso de Alemania, pero hay otros casos recientes. A lo largo de esa crisis, la deuda pública y los depósitos de países como Suiza o Singapur han pagado ya tipos negativos: esos suelen ser los refugios que buscan los inversores en épocas marcadas por el miedo a perder los ahorros. Hay otros: el oro o el mercado de diamantes de Tel Aviv. Pero el caso de los bonos alemanes tiene una particularidad: los tipos que paga Berlín por su deuda bajan en la medida en que los de sus socios de la eurozona suben, y eso se produce porque buena parte del ahorro europeo busca los bonos alemanes tanto por su seguridad como por la ausencia de volatilidad que garantiza la moneda única.

Los tipos negativos indican que los inversores "prefieren la seguridad que ofrece Alemania antes que arriesgarse a una pérdida", explicó a Bloomberg Harvinder Sian, estratega de Royal Bank of Scotland. "Es un indicador ilustrativo del nivel de tensión en la eurozona", dijo. El bono a dos años no está lejos de ese hito: paga el 0,27%. Los tipos de la deuda española a dos años, por ejemplo, superan el 5%. Y los de la griega, un estratosférico 106%.

Y eso a pesar de que la presión sobre la deuda soberana de los países de la eurozona se relajó ayer. Además de disminuir la diferencia con la prima de riesgo española, la prima italiana también se relajó: consiguió terminar la sesión en los 474 puntos, 16 puntos por debajo del cierre del martes.

La misma tendencia se vivió en el resto de países que se habían visto cercados por los mercados en los últimos días: la prima de riesgo belga cerró la jornada en los 272 puntos básicos (después de rozar los 300 en los días previos) y la de Francia sigue por encima de los 100 puntos básicos. Ese listón, los 100 puntos básicos, tiene enormes consecuencias: indica que si Alemania paga el 2% por su deuda, Francia paga un punto más, el 3%. Es decir, tiene que dedicar una porción mayor de sus presupuestos al pago de intereses. Así es más difícil recortar el déficit. Y eso tiene consecuencias para toda la economía: los préstamos que pagan los consumidores, las empresas y los bancos franceses son más caros que los de los alemanes. Los intereses que pagan españoles e italianos, aún más caros. Y los de los griegos muchísimo más. Ese es el precio del miedo que ponen los mercados hacia todo lo que no suena a la fiabilidad alemana en el mercado de bonos.

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