Saludos a todos,
Me dirijo a ustedes como un ciudadano escritor que cree en el valor de nuestras instituciones, pero que observa con preocupación cómo el cultivo del odio y el rencor daña profundamente el espíritu de nuestra patria.
Así mismo, como hombres de armas y ciudadanos que aman a Chile, les invito a reflexionar sobre lo que nuestra nación realmente necesita hoy: El pueblo espera de sus militares un apoyo sólido y profesional, no direcciones políticas ni mandatos sobre la sociedad civil. En un país moderno, el prestigio de las Fuerzas Armadas nace de su capacidad de servir al pueblo, no de intentar conducirlo o imponerle visiones del pasado.
No obstante, la democracia se construye respetándonos como iguales. No se puede fortalecer a Chile si se desprecia al civil o si se siembra encono entre compatriotas. La verdadera fortaleza nacional no reside en el poder de fuego, sino en la cohesión de su gente y en el respeto irrestricto a las reglas que nos rigen a todos por igual. La política es un juego de engaños, donde se juega con los sesgos cognitivos de la población para mantenerla controlada y dividida.
Además, cultivar el rencor y ensalzar figuras que fracturaron nuestra convivencia solo nos hace una nación más débil y vulnerable. Un país dividido en su alma es un país que pierde su rumbo estratégico. El honor militar hoy consiste en ser un factor de unidad, no un foco de discordia.
En mi opinión, Chile nos necesita a todos, pero nos necesita unidos. Les hago un llamado a la cordura: pongamos el futuro y la paz social por encima de cualquier apellido o ideología. La grandeza de la patria se mide por la armonía de su pueblo.
POR UN CHILE UNIDO, DEMOCRÁTICO Y SOBERANO.



No hay comentarios.:
Publicar un comentario