domingo, 3 de mayo de 2026

El cinismo como estrategia 

Saludos a todos. 

Escrito por don Juan Carlos, editor senior emérito. 

El proceso judicial estableció con claridad que Julio Castañer no solo fue testigo, sino el ejecutor principal que ordenó rociar con combustible y prender fuego a dos jóvenes indefensos, convirtiendo una patrulla militar en una unidad de exterminio. Las pruebas son definitivas: el quiebre del pacto de silencio de los propios conscriptos bajo su mando destruyó la farsa del accidente, revelando un sadismo que abandonó a las víctimas en una zanja, esperando que la muerte borrara el rastro de su barbarie. 

Es una afrenta intolerable a la conciencia nacional que este sujeto pretenda presentarse como víctima a través de la campaña «Esposa de un Inocente» impulsada por Jeannette Reyes, quien cínicamente clama una inocencia inexistente mientras su marido cumple condena en Punta Peuco. Resulta un acto de descaro absoluto que ambos intenten instalar una narrativa de persecución desde un recinto de privilegios que funciona como un hotel de cinco estrellas, buscando eludir con propaganda el peso de una sentencia de veinte años que es mínima frente al daño irreversible causado a Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana. 

Indultos al descaro 

Esta ofensiva por la impunidad, liderada por Jeannette Reyes para blanquear la imagen de un criminal, se agrava con las presiones para que el presidente José Antonio Kast busque clemencia a través de indultos por crímenes imprescriptibles de lesa humanidad. Es inaceptable que el presidente Kast pretenda computar los caprichos de estos sectores, permitiendo que militares que usaron las armas del Estado contra civiles sigan exigiendo exoneraciones; tal concesión representaría una claudicación moral que revictimiza a toda una nación y sepulta la justicia bajo el peso del favoritismo político. 

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FULL ENGLISH VERSION

Cynicism as a Strategy 

Greetings to all. 

The judicial process clearly established that Julio Castañer was not merely a witness, but the primary executioner who ordered two defenseless youths to be doused with fuel and set on fire, turning a military patrol into an extermination unit. The evidence is definitive: the breaking of the "pact of silence" by the very conscripts under his command shattered the farce of an accident, revealing a sadism that abandoned the victims in a ditch, hoping that death would erase the trail of his barbarity. 

It is an intolerable affront to the national conscience that this individual dares to portray himself as a victim through the "Wife of an Innocent Man" campaign promoted by Jeannette Reyes, who cynically claims a non-existent innocence while her husband serves his sentence in Punta Peuco. It is an act of absolute gall that both attempt to install a narrative of persecution from a privileged facility that operates like a five-star hotel, seeking to use propaganda to evade the weight of a twenty-year sentence—a sentence that is minimal compared to the irreversible damage caused to Rodrigo Rojas and Carmen Gloria Quintana. 

Shameless Pardons 

This offensive for impunity, led by Jeannette Reyes to whitewash the image of a criminal, is aggravated by pressures on President José Antonio Kast to seek clemency through pardons for imprescriptible crimes against humanity. It is unacceptable for President Kast to even consider accommodating the whims of these sectors, allowing military personnel who turned State weapons against civilians to continue demanding exonerations; such a concession would represent a moral surrender that re-victimizes an entire nation and buries justice under the weight of political favoritism.

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