jueves, 18 de junio de 2026

¿Pueblo o Élites?

Saludos a todos.

Escrito por don Juan Carlos, editor senior emérito.

José Antonio Kast Rist se formó académicamente en el Colegio Alemán de Santiago y posteriormente se graduó como abogado de la Pontificia Universidad Católica de Chile, institución donde inició su militancia política en el Movimiento Gremialista. Durante su época universitaria fue un estudiante metódico, profundamente influenciado por el pensamiento doctrinario de Jaime Guzmán, quien lo introdujo oficialmente a la política en la Unión Demócrata Independiente (UDI). En el ámbito personal y moral, profesa el catolicismo de manera ferviente y es miembro activo del Movimiento Apostólico de Schoenstatt (fundada en Alemania en 1914), estando casado con María Pía Adriasola, con quien tiene nueve hijos; entre ellos, su hijo mayor, quien es diputado por la Región Metropolitana, específicamente representando las zonas urbanas más grandes e influyentes del sector centro y oriente de la capital chilena. Quienes conocen a Kast de cerca o han trabajado con él, tanto aliados como detractores, coinciden en describirlo con un carácter sumamente cortés, de modales pausados y consistencia ideológica férrea, aunque desde la oposición se le critica duramente su visión dogmática en materias valóricas y de orden social.

Kast gobierna hoy respaldado por una coalición conservadora que llegó al poder en las últimas elecciones presidenciales tras derrotar en segunda vuelta a la candidata oficialista Jeannette Jara (PC). Su programa representa las demandas de sectores empresariales, clases medias y votantes golpeados por la crisis de delincuencia que priorizaron la seguridad y la economía. El núcleo duro que lo impulsó incluye a facciones nacionalistas, libertarias y círculos de militares en retiro, ante quienes el mandatario asumió un compromiso de campaña: promover vías legales o indultos por razones de edad o salud para los reos de avanzada edad, lo que abarca a los condenados por violaciones a los derechos humanos en el penal de Punta Peuco.


El Nuevo Engaño

¿Puede un político de ultraderecha gobernar constructivamente para el pueblo de Chile? Esta interrogante surge mientras el país oscila entre polos opuestos debido a una profunda crisis de representación. En este último proceso, marcado fuertemente por el voto obligatorio, la izquierda fracasó porque la ciudadanía priorizó castigar la crisis de seguridad, la migración descontrolada y el estancamiento económico del gobierno de Gabriel Boric, sepultando los discursos de justicia de sus defensores. Asimismo, la militancia comunista de Jeannette Jara generó desconfianza en los votantes moderados de centro, quienes, por temor al radicalismo, prefirieron respaldar la promesa de orden de la derecha dura. Este constante desencanto demuestra que el pueblo debe fortalecer urgentemente su educación cívica para votar por proyectos de Estado serios y dejar de conformarse con las migajas que sobran de la mesa política.

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People or Elites?

Greetings to everyone.

José Antonio Kast Rist was educated at the German School of Santiago and later graduated as a lawyer from the Pontifical Catholic University of Chile, the institution where he began his political militancy in the Gremialista Movement. During his university years, he was a methodical student, deeply influenced by the doctrinal thought of Jaime Guzmán, who officially introduced him to politics in the Independent Democratic Union (UDI). In his personal and moral life, he fervently practices Catholicism and is an active member of the Schoenstatt Apostolic Movement (founded in Germany in 1914). He is married to María Pía Adriasola, with whom he has nine children; among them, his eldest son, who serves as a deputy for the Metropolitan Region, specifically representing the largest and most influential urban areas of the central and eastern sectors of the Chilean capital. Those who know Kast closely or have worked with him, both allies and detractors, agree in describing him as having an extremely courteous character, deliberate manners, and a fierce ideological consistency, although the opposition harshly criticizes his dogmatic vision on moral and social order matters.

Kast governs today backed by a conservative coalition that came to power in the last presidential elections after defeating the ruling-party candidate Jeannette Jara (PC) in the second round. His program represents the demands of business sectors, middle classes, and voters hit by the crime crisis who prioritized security and the economy. The hard core that propelled him includes nationalist and libertarian factions, as well as circles of retired military personnel, to whom the president made a campaign commitment: to promote legal avenues or pardons for elderly inmates due to age or health reasons, which encompasses those convicted of human rights violations at the Punta Peuco prison.


The New Deception


Can a far-right politician govern constructively for the people of Chile? This question arises while the country oscillates between opposite poles due to a deep crisis of representation. In this latest process, heavily marked by mandatory voting, the left failed because citizens prioritized punishing the security crisis, uncontrolled migration, and economic stagnation of Gabriel Boric's government, burying the justice discourses of its defenders. Likewise, Jeannette Jara's communist militancy generated distrust among moderate centrist voters, who, out of fear of radicalism, preferred to back the promise of order from the hard right. This constant disenchantment demonstrates that the people must urgently strengthen their civic education to vote for serious State projects and stop settling for the crumbs left over from the political table.

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