viernes, 12 de junio de 2015

Arabia Saudí vuelve a suspender los latigazos al bloguero Badawi

Raif Badawi, con sus tres hijos. / BLOOMBERG

El librepensador preso tiene pendientes 950 azotes de los 1.000 a los que fue condenado

Mil latigazos para sentenciar a la crítica

ÁNGELES ESPINOSA Dubái 12 JUN 2015 - 12:48 CEST


Amnistía Internacional (AI) ha informado este viernes de que en contra de sus temores “Raif Badawi no ha sido azotado hoy en Arabia Saudí”. Activistas y organizaciones de derechos humanos habían mostrado su preocupación por que se ejecutara la segunda tanda de 50 latigazos al librepensador y bloguero al tratarse del primer viernes después de que el Tribunal Supremo ratificara su condena a 1.000 azotes y 10 años de cárcel impuesta hace un año por “insultar al islam”. Pero la amenaza persiste. AI ha reiterado su petición a las autoridades para que le liberen.

“La decisión del tribunal me aterra. Significa que Raif no sólo permanece encarcelado a miles de kilómetros de nosotros, su familia, sino que pueden volver a azotarle tan pronto como este viernes”, había declarado su mujer, Ensaf Haidar, que desde el encarcelamiento de Badawi en 2012 se ha refugiado con sus tres hijos en Canadá.

Amnistía, Human Rights Watch (HRW), Reporteros Sin Fronteras (RSF), Codepink y el Institute for Gulf Affairs (IGA) se habían movilizado para pedir a las autoridades saudíes que perdonen a Badawi. En sendos comunicados advirtieron del riesgo de que se reanude la aplicación de la condena que fue interrumpida tras la primera tanda. Quedan pues pendientes 950 latigazos que, de acuerdo con la sentencia, deben de aplicarse en 20 sesiones de 50 azotes cada uno, con una semana de separación. Riad ha vuelto a rechazar las críticas tachándolas de interferencia en sus asuntos internos.

“Cada uno de los 950 latigazos pendientes es un desafío a la legislación internacional”, ha denunciado Amnistía. Su vicedirector para Oriente Próximo, Said Boumedouha, recuerda que Arabia Saudí ha firmado la Convención Internacional contra la Tortura. “Al ratificar esa horrible sentencia, el Tribunal Supremo de Arabia Saudí ha dejado claro que las autoridades no buscan justicia sino enviar un mensaje y suprimir de cuajo la libertad de expresión”, denuncia Boumedouha.

Cada uno de los 950 latigazos pendientes es un desafío a la legislación internacional”, ha denunciado Amnistía Internacional

Badawi, que en 2008 estableció un foro en internet en el que animaba a debatir asuntos políticos y religiosos, fue detenido en junio de 2012. Un año después, el tribunal penal de Yeddah le condenó a siete años de cárcel y 600 latigazos. Pero su recurso de apelación se saldó en mayo del año pasado con un agravamiento de la pena: cinco años y una multa de un millón de riales (unos 250.000 euros) por fundar el foro y otros cinco años y 1.000 latigazos por “frases blasfemas en su página de Facebook y desobediencia a su padre”. Además, la sentencia le prohíbe trabajar en medios de comunicación y viajar al extranjero durante los 10 años siguientes a su puesta en libertad.

RSF, cuya sección española apadrina a Badawi, expresó su consternación nada más conocerse que el Supremo saudí había ratificado la condena el pasado domingo. La organización de defensa de la libertad de expresión tachó esa decisión inapelable de “indiferencia a la dignidad humana y a la condena internacional”. Su secretario general, Christophe Deloire, reiteró la petición de clemencia al rey Salmán. Arabia Saudí ocupa el puesto 164 de los 180 países que RSF incluye en su Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa.

“El injusto y cruel tratamiento de Badawi sólo es desgraciadamente uno de los muchos casos del silenciamiento a la disidencia pacífica en Arabia Saudí”, asegura Joe Stork, vicedirector para Oriente próximo de HRW. “Todos los esfuerzos saudíes para mejorar la imagen internacional del país no pueden superar este mensaje de intolerancia”, añade.

Por su parte, los activistas de Codepink, junto con miembros del IGA, que agrupa a disidentes saudíes en el exilio, se reunieron ayer ante la Embajada de Arabia Saudí en Washington con el objetivo de entregar una carta pidiendo la libertad de Badawi. “Como defensores de los derechos humanos, condenamos la flagelación como castigo bárbaro, y también la persecución de los activistas que simplemente ejercen su derecho a la libertad de expresión”, declaró Medea Benjamin, cofundadora de Codepink.

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