jueves, 23 de julio de 2015

Gobierno sale a revertir derrota propinada a Eyzaguirre en Comisión de Educación

Carrera Docente se transforma en test de poder del comité político de La Moneda en la antesala de cónclave oficialistaOriginalmente, tras el rechazo de la comisión, la iniciativa debía pasar a la Sala la primera semana de agosto, lo que implicaba al menos diez días de debate público de lo sucedido en la instancia, fuego cruzado en las propias filas de la Nueva Mayoría y piso para que las voces disidentes mantuvieran el gallito y la tensión con el Ejecutivo. Las intensas gestiones ayer en el Congreso apuntaron precisamente a adelantar el escenario y desactivar en menos de 24 horas una bomba que amenazaba con incendiar el complejo clima político al interior de la coalición de Gobierno.

Por MARCELA JIMÉNEZ - 23 julio 2015 (elmostrador.cl)


No es la batalla final de la reforma educacional, pero el rechazo ayer en la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados al proyecto de carrera docente es, a todas luces, un duro golpe para el nuevo comité político de la Presidenta Michelle Bachelet, especialmente para el ministro de la Segpres, Nicolás Eyzaguirre, encargado de la coordinación con el Congreso, porque la derrota en la votación se gestó por la división de fuerzas de la Nueva Mayoría. Por lo mismo, La Moneda se vio obligada a desplegar todo su poder de negociación en el Congreso para revertir la derrota sufrida, apagar el foco de disidencia interna a la brevedad y dejar a resguardo su reforma emblemática.

Mientras la comisión que preside la ex dirigenta estudiantil y diputada PC, Camila Vallejo, debatía ayer en la mañana, desde La Moneda se remarcaba el punto de la importancia de que las huestes oficialistas actuaran unidas en este tema central del programa de Gobierno.

“Sería inentendible que la Nueva Mayoría no apoyara la idea de legislar”, dijo el ministro del Interior, Jorge Burgos, un par de horas antes de la votación. Mientras que su par de la Segegob, Marcelo Díaz, agregó que “tenemos un acuerdo amplio a nivel de Gobierno y los parlamentarios respecto de que el proyecto va en la línea correcta, de que los cambios que estamos dispuestos a introducirle lo mejoran y que el resultado va a ser una Carrera Docente que va a asegurar mayores niveles de educación en los colegios de Chile, ese propósito esencial el Gobierno no lo va a poner en duda”.

Palabras que al poco rato quedaron en nada. En la comisión hubo abstenciones de los diputados de derecha, María José Hoffmann (UDI), Romilio Gutiérrez (UDI), Jaime Bellolio (UDI), Felipe de Mussy (UDI), Felipe Kast (Evópoli), a los que se sumaron los parlamentarios de la Nueva Mayoría Cristina Girardi (PPD), Rodrigo González (PPD), Yasna Provoste (DC).

El resto del oficialismo se alineó con el proyecto de La Moneda y respaldó la idea de legislar la iniciativa. Los diputados Fidel Espinoza (PS), Giorgio Jackson (indep), Alberto Robles (PRSD), Mario Venegas (DC) y Camila Vallejo (PC) votaron a favor, pero no fue suficiente para doblarle la mano al rechazo del proyecto, que ahora deberá pasar a la Sala de la Cámara de Diputados para ser votado, con el informe negativo de la comisión.

En La Moneda se puso la mirada en las falencias que reflejó la Segpres en este capítulo, ya que dicho ministerio no hizo la tarea de “alertar lo que se venía” y dar así la opción de manejar mejor la situación. “El ministro no sopesó el factor Yasna Provoste, en el Congreso se sabía y el Gobierno no le tomó el peso”, asumieron desde la Nueva Mayoría.

En La Moneda se puso la mirada en las falencias que reflejó la Segpres en este capítulo, ya que dicho ministerio no hizo la tarea de “alertar lo que se venía” y dar así la opción de manejar mejor la situación. “El ministro no sopesó el factor Yasna Provoste, en el Congreso se sabía y el Gobierno no le tomó el peso”, asumieron desde la Nueva Mayoría. Además en Palacio consideraron que Eyzaguirre una vez más pecó de soberbia, de falta de manejo político con la Cámara de Diputados y que quedó en evidencia, nuevamente, que en el escenario actual “ya no se pueden bajar órdenes sino que se necesita conversar con los parlamentarios”.

Además en Palacio consideraron que Eyzaguirre una vez más pecó de soberbia, de falta de manejo político con la Cámara de Diputados y que quedó en evidencia, nuevamente, que en el escenario actual “ya no se pueden bajar órdenes sino que se necesita conversar con los parlamentarios”.

Quienes defienden a Eyzaguirre en el Gobierno, apuntaron a la falta de experiencia de Vallejo para conducir la comisión, que forzó la votación en forma innecesaria, porque era una salida factible –precisaron– acceder a la petición de sectores oficialistas, como lo hizo expresamente Provoste, de postergar la votación hasta los primeros días de agosto para dar espacio a debatir en las bases con los profesores, después de la semana distrital y evitar con eso “quedar públicamente derrotados”.

Lo sucedido cayó pésimo en La Moneda, había caras largas, fue considerado un traspié innecesario. Burgos estuvo toda la tarde encerrado en su oficina al teléfono y Díaz viajó inmediatamente al Congreso. Junto a Eyzaguirre, ambos ministros –a ratos participaba el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés– realizaron en Valparaíso una ronda de reuniones, una tras otra, con los jefes de bancada de la derecha, primero, y de la Nueva Mayoría después, para revertir el escenario.

Lo sucedido en la comisión complica las cosas para el Gobierno. No hay que olvidar que el 3 de agosto se realizará el cónclave de la Nueva Mayoría, con la Presidenta Bachelet a la cabeza, donde se deberá aterrizar y detallar lo que significa en la práctica el “realismo sin renuncia” del que habló la Mandataria. Si Eyzaguirre y el comité político no pudieron ordenar las huestes y evitar el traspié sufrido en la comisión, se pone cuesta arriba o al menos en tela de juicio la muñeca política de los ministros de Palacio para alinear a la coalición en la “corrección” de la ruta programática, una tarea mayor.


Desactivar la bomba


Por lo mismo, ayer hubo una demostración de autoridad. La Moneda hizo una apuesta arriesgada bajo la premisa de contar con los votos para aprobar la idea de legislar de la carrera docente en la Sala de la Cámara Baja, que requiere mayoría simple, es decir, el 50% más uno de los parlamentarios presentes.

Es que para el Gobierno la disidencia que encarnaron Provoste, González y Girardi en la comisión “no es representativa de la postura mayoritaria de las bancadas” de la coalición –afirmaban en Palacio– y anoche la Segpres aseguraba tener los votos en la mano.

No en vano, pasadas las 19:00 horas, hubo una reunión de Eyzaguirre, Díaz y las bancadas de la Nueva Mayoría, precisamente para “amarrar” la asistencia de los parlamentarios a la sesión de hoy en la mañana y evitarse “sorpresas” de último momento.

Las intensas gestiones ayer en el Congreso apuntaron precisamente a adelantar el escenario. Originalmente, tras el rechazo de la comisión, la iniciativa debía pasar a la Sala la primera semana de agosto, lo que implicaba al menos diez días de debate público de lo sucedido en la instancia, fuego cruzado en las propias filas de la Nueva Mayoría y piso para que las voces disidentes mantuvieran el gallito y la tensión con el Ejecutivo.

La Moneda se jugó sus cartas para obtener el acuerdo transversal de votar inmediatamente hoy en el hemiciclo la idea de legislar y para eso tuvo que negociar. Eyzaguirre y Díaz buscaron obtener el respaldo de todas las bancadas para poder poner en tabla, en menos de 24 horas, un proyecto rechazado, por lo que se colocó sobre la mesa un “protocolo político” que contiene, entre otros puntos, más recursos y el compromiso de establecer la proporción de 60/40 para las horas lectivas a todos los colegios. Los ministros lo conversaron primero con las bancadas de la Alianza y luego con las de la Nueva Mayoría.

Dicho protocolo será firmado hoy a las 10:15 horas en la oficina de la presidencia de la Cámara de Diputados por Eyzaguirre, Díaz y los jefes de bancada de la UDI, María José Hoffman, y de RN, Alejandro Santana, además del presidente de la Cámara Baja, Marco Antonio Núñez (PPD).

La premura de La Moneda se justifica en que no se trata de un tema cualquiera: la reforma educacional es el eje que aglutinó a la Nueva Mayoría como tal, el pilar del programa gubernamental, la principal promesa presidencial y una derrota en esta área pone al Gobierno en una delicada situación.

"En democracia uno puede tener las opiniones que estime pertinente sobre las iniciativas políticas, pero se requiere una responsabilidad mínima para avanzar en las reformas estructurales que Chile necesita y una de ellas es la Educación (…) uno entiende que si hay un planteamiento como la reforma educacional, que fue el planteamiento que permitió que la coalición estuviera en el Gobierno, se supone que uno debiera tener cierta consistencia con eso", sentenció ayer en la tarde el subsecretario de Interior, Mahmud Aleuy.

El clima interno en la Nueva Mayoría quedó enrarecido con lo sucedido ayer en el Congreso. La actitud de Provoste, González y Girardi hace rondar una vez más el fantasma del “discolaje” en el oficialismo y los tres diputados fueron criticados duramente por sus pares de coalición, al punto que en sus partidos, la DC y el PPD, no desecharon la posibilidad de sacarlos de la Comisión de Educación si mantienen la postura de no alinearse con los acuerdos que asume el conglomerado.

El diputado PS y miembro de la comisión de Educación, Fidel Espinoza, dijo que hay “un tema de confianza y lealtad al gobierno” y precisó que los parlamentarios oficialistas que se abstuvieron no tuvieron la confianza ni la claridad de que el Gobierno iba a cumplir con establecer horas lectivas en una relación de 60/40, como quedó establecido en el protocolo.

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